Galuccio, el nuevo superhéroe

Galuccio, el nuevo superhéroe

may 13, 12 • In Columnas, Política, Tapa

El CEO de la recuperada YPF llega con gran prestigio profesional. Dejó una estela de optimismo en Mendoza. Pérez deberá estar a la altura del desafío.

 

El nuevo CEO de YPF Miguel Galuccio con Paco Pérez

 

Andrés Gabrielli

La semana pasada, precisamente el jueves, nos enteramos de algo que si bien estaba flotando en el aire, no terminaba de quedar claro, por lo menos, desde los números oficiales: la realidad se ha desplomado sobre nosotros.

“No nos caímos del mundo. El mundo se nos cayó encima”, reconoció la Presidenta.

Cristina Fernández aprovechó el delicado diagnóstico para transmitirle su preocupación a la ciudadanía y para pedir cordura, en especial, a las dos puntas de la negociación salarial en curso, o sea, a empresarios y sindicalistas.

“Rabia” fue la palabra elegida por ella para expresar su estado de ánimo por cómo se están desarrollando las cosas.

La situación de la Provincia, si seguimos el hilo del razonamiento presidencial, es peor que la de la Nación, pues sus cuentas públicas están más deterioradas y dispone de infinitamente menos flujo de caja.

¿Por qué entonces el gobernador Francisco Pérez desperdició la invalorable oportunidad que le brindaba el discurso ante la Asamblea Legislativa para decirles a los mendocinos dónde están parados, realmente?
Nos lo preguntamos hace una semana. Seguimos sin comprenderlo.

Un panorama transparente, sin edulcorantes ni anestesia, le hubiera permitido a Pérez, entre otros aspectos, llevar a cabo con mayor firmeza y autoridad moral las actuales negociaciones salariales.

Pero no. Les dejó la mesa servida a los dirigentes gremiales, en especial a Raquel Blas, una experta en comerle el hígado al gobernador de turno.

El rojo presupuestario no es una casualidad.

Llega un hombre prestigiado
Dentro del mencionado contexto preocupante, la buena noticia de estos días fue la aparición en escena de Miguel Galuccio, el nuevo CEO de YPF.

Casi no se recuerda, desde la época del recambio en la Corte Suprema, que el kirchnerismo haya ofrecido a la sociedad un funcionario con tanto prestigio y aceptación general.

Llega casi sin objeciones.

Esto es bueno para el país, pero también, particularmente, para Mendoza. Sobre todo, le viene de perlas a Paco Pérez porque le permitirá sumarse, en lo personal, a un círculo virtuoso luego de que su “padrino”, el vicepresidente Amado Boudou, aunque salga indemne de la investigaciones judiciales en curso (es lo más probable), aportara todo lo cuestionable y todo lo opaco que hoy puede ofrecer la política argentina con Vandenbroele, Ciccone y compañía.

Daniel Reposo, síndico general de la Nación y candidato del Gobierno para dirigir la Procuración General en remplazo de Righi –para lo cual falseó datos de su currículum–, es el último eslabón, por ahora, de esta marea de detritos que remolinea en torno del vicepresidente.

Así pues, Galuccio irrumpe como bocanada de aire fresco. Una manera de nivelar hacia arriba.

¿Una esperanza?

Un motivador
Esperanza no es una palabra elegida al azar para describir la llegada de Galuccio a la provincia.

Mendoza es una tierra petrolera por tradición, por presente y por envergadura.

Sabe valorar los aportes en ese rubro así como sabe catar los mejores vinos.

A Galuccio lo esperaba por aquí, entre otra, gente curtida, diestra. Y, de entrada, dejó entre ella la mejor de las impresiones.

“Es del palo, no viene de otra actividad. Y ha sido, además, hombre de la casa”, es lo primero que destacaron los mismos trabajadores de la empresa.

De estatura más bien baja y contextura recia (“con algo de boxeador o rugbista”, lo describió alguien), Galuccio se fue interesando por la cuestión local con serenidad y hablar pausado, pero con gran conocimiento del métier.

Con pleno dominio de los temas, estuvo preciso, enfocado.

¿A dónde apuntó, por ejemplo? A las características productivas de Mendoza, dadas por sus yacimientos ya bastante maduros. ¿Qué hacer? Optimizarlos con tecnología de punta. “Rejuvenecer” los pozos es el término que eligió para explicarse.

Los funcionarios de YPF a su vera asentían encantados: “¡Por primera vez tenemos un CEO que viene de la exploración y la producción de yacimientos!”, era su comentario.

Les había puesto la mirada hacia adelante.

También valoraron su vasta experiencia internacional, pese a sus “escasos” 44 años.

Galuccio dejó una estela de entusiasmo a su paso, pero no voluntarista o ideologizante, sino profesional.

Pudo reinstalar la mística en una organización que, hoy por hoy, es más que una compañía. Es una bandera.

¿Alumbra otro Mosconi? ¿Un Estenssoro del siglo naciente? “No”, contestan con énfasis desde adentro. “Galuccio, si lo dejan hacer, va a liderar un proceso inédito. Hoy las condiciones son muy distintas respecto de cualquier época anterior. El camino, necesariamente, debe ser nuevo”.

El entusiasmo puede sonar exagerado. Pero, si no hay alborozo en esta etapa primigenia de refundación, ¿cuándo?

Un desafío también para “Paco”
Al gobernador Pérez, aun con toda las expectativas que genera la “nueva” YPF, no le será fácil brillar en este esquema.

Galuccio le va a exigir dedicación y eficiencia como conductor de una provincia clave dentro del esquema petrolero nacional. No le va a poner la mano en la espalda como Boudou, ni le va a desafinar canciones al oído ni los hará hacer pogo y zangolotearse como pavotes a los miembros de su gabinete.

Con Galuccio, según esperan todos, se acabó el tiempo de las declaraciones para la tribuna, del faroleo (no aparecerá la nafta mágicamente, por ejemplo), y empieza el tiempo del trabajo en serio.

Por eso una de las primeras cosas que le pidieron a Paco fue que devolviera las áreas que le había quitado a Repsol.

“Muchas gracias. Hiciste tu aporte para ablandar a los españoles. Pero, ahora, devolvé la bolsa”, fue, a grosso modo, el contenido del mensaje.

Pérez va a entregar eso y probablemente, también las otras áreas que son propiedad de la Provincia.

Es lógico. La capacidad de gestión de Mendoza no ha sido para destacar.

Y por último, hay otro aspecto que sinceró el paso del flamante gerente general: YPF va a estar por encima de las provincias. No será su subordinada, sino que las va a conducir.

No es Galuccio quien se ha de poner a disposición de Paco Pérez o de los otros gobernadores, sino exactamente al revés.

Corresponde. Aprieta la crisis. El mundo se nos cae encima. Se necesitan superhéroes.

Deben llegar, en nuestra ayuda, los Avengers.

Galuccio es nuestra versión criolla. Mezcla rara de Iron Man con Patoruzú.

A Paco le va a costar en esta película robar algo de cámara entre la multitud de figurantes.

Pero tiene lo que pocos gobernadores tienen: el suelo mendocino atiborrado de riquezas.

Está en él saltar de segundón al elenco principal.

http://www.diariouno.com.ar/afondo/Galuccio-el-nuevo-superheroe-20120513-0014.html

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