Los “gordos” salen a la cancha

Los “gordos” salen a la cancha

may 20, 12 • In Columnas, Política, Tapa


La política no da descanso. A nivel nacional, el peronismo lucha contra sí mismo. En Mendoza, apareció la Corriente, con un perfil más constructivo.

Andrés Gabrielli

La política en la Argentina nunca da descanso. Ni siquiera en un año no electoral como este, signado por una severa crisis y con el mundo cayéndose encima de nosotros.

La agitación y las cinchadas de este momento no responden, por otra parte, a una dinámica entre oficialismo y oposición, como podría ser natural en cualquier democracia del mundo.

La democracia argentina está fuera del mundo.

Tiene sus propias leyes, ininteligibles para muchos.

Y una de esas leyes indica que, cuando el peronismo se queda sin un rival robusto enfrente (algo que ocurre cada vez con mayor frecuencia), la pelea es consigo mismo, se vuelve intestina.

En los setenta la pulseada tuvo lugar en derredor del último Perón, entre los sectores de derecha e izquierda. En los noventa, fue, grosso modo, entre Menem y Duhalde. Hoy se están terminando de conformar los bandos en pugna.

Por ahora, sacando a Mauricio Macri como único contrincante externo, el kirchnerismo ha elegido como referentes para combatir en la interna al camionero Hugo Moyano y al gobernador bonaerense Daniel Scioli.

No ha pasado a mayores. Aún. Pero ya saltan algunas chispas.

Mendoza, tan especial ella

Si la política argentina, y la Argentina misma, son una rareza internacional, a Mendoza le pasa otro tanto… pero hacia adentro.

Mendoza, política e institucionalmente, se ha acostumbrado a marchar a contramano del resto del país.

Aquí, por ejemplo, hablar de la reelección del jefe gobierno es mala palabra, al contrario de lo que sucede en la casi totalidad de los regímenes democráticos del planeta, incluyendo a las provincias argentinas y a la Nación misma.

La razón de tal excepción menduca es misteriosa.

Pareciera más una tara que una razón. Una cuestión psicológica, de psicología de masas.

Otra particularidad propia (entre muchas más), es que, por estos pagos, el radicalismo está vivito y coleando. Se mantiene en pie, tiene voz y voto, es alternativa de poder.

Esta es la mejor garantía para que la política local sea, necesariamente, más virtuosa y, de paso, para que el peronismo poblano, que es tan copión de lo que ve en Buenos Aires, no se vea tentado de devorarse a sí mismo.

Los “gordos” de la Corriente

La presentación en sociedad, el jueves, de un nuevo y vigoroso conglomerado del peronismo vernáculo puso sobre el tapete las características tan peculiares de la política “a la mendocina”.

La flamante Corriente Peronista Mendoza puede ser considerada como el espacio de los “gordos”, no sólo por el volumen personal de los intendentes Alejandro Abraham, de Guaymallén, y Rubén Miranda, de Las Heras, sino también por su ostensible peso político. Ambos son dos de los más poderosos e influyentes caciques, sentados junto al vicegobernador de la Provincia, Carlos Ciurca, y a una de las apariciones fulgurantes de 2011, el lujanino Carlos López Puelles.

¿Por qué hacen su aparición pública? Por necesidades varias. Una de ellas es la de dar una señal, fuerte, de presencia política y cohesión, frente al otro importante grupo zonal, los Azules, que sigue comandando a distancia el Chueco Mazzón.

Sin embargo, los Azules son una presencia histórica. Saben cómo convivir, cómo negociar y cómo lidiar con ellos.

La otra pata, la tercera y la más preocupante, con la que deben lidiar, es La Cámpora.

Esto es lo nuevo. Lo amenazante. La marea juvenil, ambiciosa, que avanza, como pacman, con aval de Buenos Aires.

Nadie quiere que se repita la flagrante humillación de las últimas elecciones, cuando varios de esos novatos fueron puestos a dedo en las listas de candidatos desde la Rosada, sin consultar al PJ local.

Las angustias, hoy, de Scioli, son las angustias de buena parte del peronismo argentino.

Sin autoritarismo partidario

Hay otro elemento que le confiere interés a lo que sucede en el territorio provincial. Ninguna de las agrupaciones en danza le responde ciegamente a Francisco Pérez. No son robots a su servicio ni chupamedias de 24 por 24 ni levantamos automáticos.

Tampoco se los exige el gobernador.

Al revés de lo que acontece a nivel nacional, donde se fulmina sin contemplaciones a cualquiera que no se arrodille y humille ante el imperio presidencial, Paco Pérez mira desde arriba la conformación de las distintas corrientes, las deja hacer y apunta a coordinarlas en beneficio del interés general.

Trata de hacer un difícil equilibrio.

¿Es debilidad de su parte? ¿Ingenuidad? ¿Necesidad? ¿O, simplemente, una manera de entender y sentir la política?

Esto último pareciera ser, por ahora, la respuesta adecuada. Pérez es fanático del estilo K que esgrime la Presidenta. Pero allá, en el gran escenario.

Aquí, en su tierra, hace todo lo contrario. Como, por ejemplo, sentarse a dialogar con los intendentes radicales, cada vez que ellos se lo piden, incluso contrariando la opinión de algunos de sus asesores que le aconsejan un trato más riguroso y seco con los referentes opositores.

Hombres prácticos, si los hay

Los “gordos” de la Corriente han dicho presente no sólo para jugar el juego grande de la política.

Son, a su vez, gente muy práctica. Van a los bifes.

Necesitan hacerlo porque están gobernando sobre necesidades concretas, acuciantes, de la población, y porque 2012 pinta muy bravo en materia de números.

Así pues, van a apoyar la reforma constitucional que reclama el gobernador (su representatividad legislativa es muy extensa), pero, a su vez, quieren dar a conocer su opinión concreta y clara sobre asuntos clave como la matriz productiva de la provincia.

Son conscientes de que Mendoza tiene un techo asfixiante, motivo por el cual el rojo del Presupuesto no hará más que ir aumentando con los años. Entienden que hay que apuntar, sin dilación, a los temas de fondo y actuar. El agua, por ejemplo, con un cuidado y una optimización extrema en el uso del recurso, para ampliar la superficie irrigada. O el salto industrial. O la apuesta al desarrollo energético, incluyendo el petróleo y la minería mediante discusiones serias, científicas, para que no dominen la opinión general la superchería y los prejuicios folclóricos; para que este asunto, primordial, lo lidere la política.

Son varios los gremios ligados a la Corriente, con Rodolfo Calcagni a la cabeza, que comparten la idea. Ellos priorizan las fuentes de trabajo y la ampliación de la base productiva, más incluso de lo que está evidenciando hoy el gobernador.

Arde la política, entonces, en estos días. En el orden nacional, para carbonizar enemigos.

En Mendoza, como construcción de alternativas.

Otro capital que Paco, como conductor, deberá administrar con criterio.

A costa de ser devorado por los lobos. De allá. Y de acá.

http://www.diariouno.com.ar/afondo/Los-gordos-salen-a-la-cancha-20120513-0014.html

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