Paco, los bolsillos están vacíos

Paco, los bolsillos están vacíos

may 27, 12 • In Columnas, Política, Tapa

La cerradísima discusión con los gremios de la salud es un test clave para el Gobierno. El gasto en personal creció 42% en un año. La cosa no da para más.





Por Andrés Gabrielli

Se ha puesto dura la vida por estos días. La inflación ejerce una presión desgastadora sobre los bolsillos y la psiquis de cada uno, hay escasez de algunos productos esenciales como los hospitalarios, el cerrojo asfixiante sobre las divisas extranjeras y sobre la disponibilidad de viajar al extranjero remueve ocultos temores, siguen las colas para cargar combustible y, en términos generales, las cuentas públicas muestran un sensible deterioro, sobre todo en las provincias.

Cuesta, en las actuales circunstancias, situarse en un justo medio, tratando de ver claro el panorama.

Por un lado está el bobalicón “no pasa nada, está todo bien”, del discurso oficial, que ofende la inteligencia.

Enfrente se yergue el “está todo mal” de los críticos del Gobierno, cuya única opción para sobresalir y posicionarse es el manguerear apocalíptico.

Ni muy muy, ni tan tan.

Soldado de Cristina
En la presente coyuntura de complicación para los números macro del Estado, el gobernador produjo el gesto de la semana.

Ese tipo de gestos que terminan de redondear una personalidad.

De buenas a primeras, Francisco Pérez decidió que la Provincia no realizará más su propia medición del costo de vida.

“Es una decisión política”, aceptó, tras intentar, primero, una confusa explicación de imposible discernimiento para justificarse.

¿Qué significa esto en términos prácticos? Nada.

Los cálculos del INDEC seguirán emitiendo, cual eructo de beodo, su loca fantasía, a la cual no le prestan atención ni los sindicatos a la hora de negociar paritarias, ni las empresas al evaluar sus costos y sus precios, ni el hombre común al discernir sus compras en el almacén.

No hace falta que Mendoza los ponga en evidencia.

Era, por lo tanto, una incomodidad evidente para Paco, cuya suerte como gobernador está absolutamente atada a la buena voluntad del Gobierno nacional.

No tenía sentido malquistarse gratis, pues, para hacer de tábano, ya están provincias como San Luis o Santa Fe, que pueden expresarse con libertad por pertenecer al campo opositor.

Fue, entonces, una puesta en escena de pragmatismo puro la de Pérez. Y un testimonio –otro más– de su completa pertenencia a la causa mayor.

Números al rojo vivo
Lástima que la imaginería del todopoderoso todoterreno Guillermo Moreno sea sólo un espejismo, porque nada le vendría mejor a Paco Pérez que los porcentajes de inflación que comunica el Instituto Nacional de Estadística y Censos fueran ciertos.

Aliviarían un problema que, hoy por hoy, se ve como de lejana solución: la paritaria de la salud.

La discusión salarial, en rigor de verdad, ha llegado a un punto bastante demencial.

La Provincia ha aumentado sus gastos en personal, respecto de un año atrás, el 42%. Figura, allí, el incremento salarial y el pase a planta permanente de contratados.

Ese número preocupa seriamente no sólo al elenco gobernante. Lo mira, también, con el ceño fruncido el intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, quien, como jefe del radicalismo, es la llave para autorizar nuevos endeudamientos del Ejecutivo en la Legislatura.

Con un rojo presupuestario de unos 3.000 millones de pesos, el panorama financiero de la Provincia tiende a ser cada vez más explosivo.

Otras señales preocupantes
Se podría argumentar, en medio de la negociación con los sindicatos, que la recaudación provincial subió en similar proporción en el mismo lapso: un 47% más o menos.

Pero eso es sólo una parte de la ecuación. Lo que viene bajando, y sensiblemente, son los aportes nacionales. Han tenido un aumento promedio de sólo el 29%. La coparticipación viene en picada. Y lo que se prevé hacia adelante es peor todavía.

¿Cuánto significa lo que contribuye la Nación? La mitad de los ingresos totales.

Nadie está sintiendo más el rigor de dicho bajón que los municipios.

Y Cristina, por más obediencia debida que se le tributa, no ha abierto la mano, por vía lateral, en el medio año que lleva Paco al frente de su gobierno.

Dicho en criollo, no cae un mendrugo adicional desde la Nación.

“Houston, we have a problem”. Houston, tenemos un problema.

Se han encendido las severas luces de advertencia.

El rompecabezas Blas
Entre pitos y flautas, a los trabajadores de la salud se les está concediendo, en algunos casos, incrementos que superan el 50%, como dijo el ministro de Hacienda, Marcelo Costa.

¿Entonces?
El Gobierno está frente a una madeja que no puede desatar. Una parte del dilema lo representa Raquel Blas. En torno a la dirigente de ATE, histórica líder de todas las protestas, no hay ningún elemento que la contenga. Es ajena a cualquier necesidad del Gobierno o del partido gobernante, no se encuadra tampoco dentro de las grandes corrientes nacionales del sindicalismo (como las de Moyano o Caló), que pueden aportar alguna cuota de racionalidad en los momentos complicados.

La clave exitosa de Blas es pedir, tirar de la cuerda hasta el infinito. Sin costo alguno, sin nada que perder, sin medida.

En el Gobierno no existe quién se atreva a arengar como ella, que truena hasta donde le dé la garganta.

Por otra parte, no se llegó gratis hasta el actual estado de cosas.

¿Quién le ha dado tantas alas?
Nadie, hoy, en el Gobierno, lo va a decir en voz alta. Pero, en privado, despotrican contra el anterior gobernador.

Celso Jaque, en el último tramo de su gestión, dio un generoso reconocimiento a los estatales en un intento agónico por mejorar su imagen. El10% fue a cuenta de la actual administración. El famoso 20% del psicofísico fue otro de los regalitos envenenados.

No sirvió finalmente para elevar la figura de Jaque en el imaginario popular. ¡Pero ganamos las elecciones, hermano! les contestan los jaquistas a los miembros del gabinete de Pérez.

El argumento es falaz. Y muy peligroso.

Si la cosa fuera tan sencilla, todos los gobiernos asegurarían su herencia abriendo el grifo en sus meses de su despedida.

Como sea, la política mendocina debe recuperar la racionalidad perdida.

Los radicales, como fuerza de control, se enfrentan a esa disyuntiva. “Si motivamos al Gobierno a hacer el ajuste, nos van a terminar agradeciendo”, reflexionan hoy. “O lo hacen ellos, como corresponde, o los obligamos nosotros. Pero la Provincia no da para más”.

Al ministro Costa no le hace falta que los radicales le pateen el escritorio. Ya le presentó al gobernador un plan de racionalización, para contener el gasto y hacerlo más eficiente.

Menos dispendio, está bien. Pero, ¿cómo se ensancha el negocio para todos, cómo se crece, genuinamente?

Nueva prueba de fuego para Paco. Mendoza sigue necesitando que se vista de líder.

http://www.diariouno.com.ar/afondo/Paco-los-bolsillos-estan-vacios-20120527-0003.html

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