El gobernador, exótica criatura

El gobernador, exótica criatura

jun 10, 12 • In Columnas, Política, Tapa

¿Por qué Paco Pérez esperó hasta último momento, con el agua casi hasta el cuello, para advertirles a los gremios sobre la crisis? ¿Por debilidad congénita?


EL GOBERNADOR “PACO” PÉREZ, UN “AVATAR”.

Por Andrés Gabrielli

Los tiempos que corren exigen determinación. Algo que entendió esta semana el gobernador Francisco Pérez, quien tras varias jornadas de tironeos extenuantes salió a marcarles la cancha a los gremios estatales.

Después de que concluyeran las negociaciones con el sector de salud, los docentes habían saltado nuevamente al ruedo para pedir una tajada mayor.

Pérez los cortó en seco. No hay más plata, fue su veredicto. ¿Quieren, acaso, terminar cobrando con cuasimonedas o de manera escalonada, como sucede en otras provincias?
El diagnóstico conlleva un componente dramático.

Y, si bien fue un baño de realidad, dejó flotando un par de dudas.

La más importante de ellas es: dado que la situación financiera de la Provincia es tan complicada, ¿por qué no la ventiló antes? ¿Por qué no les hizo el mismo planteo a los duros reclamantes de la salud?
Más aún, como dijimos hace un mes en este espacio: ¿por qué Paco no les pintó a todos los mendocinos el estado de situación en su discurso del 1 de mayo, en su primera gran exposición conceptual como gobernador? Hubiera acortado camino, hubiera ganado un tiempo valiosísimo, hubiera aportado transparencia, al anoticiar, de una sola vez, al ciudadano común, a las fuerzas políticas y sindicales, al empresariado… y a su propia tropa, preparándola para velar armas.

¿Por qué no lo hizo? Nadie, dentro del Gobierno, tiene a mano una respuesta convincente.

Poner las barbas en remojo
La advertencia del gobernador a los empleados públicos produce escalofríos.

¿Estamos a las puertas de los PETROM, como en la época de Fernando De la Rúa?, es la duda angustiosa que se dispara automáticamente.

En el Ministerio de Hacienda provincial se evalúa la magnitud de la amenaza sobre las cuentas públicas como “altísima”. La perspectiva, dicen, es “grave, muy delicada”. Textualmente.

Sin embargo, no se ha llegado a un límite que justifique, por ahora, la emisión de cuasimonedas. Quedan varias herramientas para utilizar antes de llegar a tales extremos. Entre ellas, un ajuste general y el adelgazamiento máximo de la obra pública.

Va subiendo el agüita, pues. Pero aún no llega al cuello.

Hay, eso sí, tres o cuatro provincias, entre ellas Buenos Aires, que están, hoy por hoy, peor que Mendoza.

“Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”, se decía en Castilla allá por el siglo XV.

Zafando por el momento
Para expresarlo claramente, aunque en lenguaje de calle: por el momento, la Provincia zafa.

Se podrá pagar, sobre el fin de mes, el aguinaldo. Siempre y cuando se libere, desde Buenos Aires, el aporte de 200 millones de pesos que otorgó el Banco Nación.

Esa cifra, junto a los 700 millones conseguidos mediante un crédito puente, permite un desahogo limitado. Apenas tres o cuatro meses de gracia.

Falta, eso sí, cubrir un agujero de 500 millones.

Otro motivo de moderada tranquilidad es que la recaudación provincial viene creciendo a un ritmo del 45-47%, lo que permite atenuar el derrumbe de la coparticipación, cuyo aumento ha sido, en los últimos dos meses, de sólo el 17%.

¿A qué atenerse, entonces?
“Este año no vamos a tener grandes problemas”, consideran en el Gobierno. “Las complicaciones caerán sobre nosotros en 2013, si todo sigue como hasta aquí”.

Entonces llegará la hora de la verdad. Porque, en un año electoral, es probable que la oposición se muestre mucho más estricta para permitir nuevos endeudamientos.

Misterios sin resolver
Vista la perspectiva, sigue sin entenderse por qué el gobierno de Paco Pérez, finalmente, terminó soltando la mano ante la presión de los gremialistas de la salud, cuyos aumentos, si se suma el ítem del psicofísico, quedaron muy por encima del resto.

La flaqueza le ha acarreado a Pérez dos inconvenientes de marca mayor. Uno, el levantamiento de los demás sindicatos que previamente habían aceptado incrementos más prudentes, acordes con la complicada situación presupuestaria. “¿Cómo no se te van a venir encima los otros gremios?”, admiten, con realismo, dentro del elenco gobernante.

Y un segundo asunto, no menor: la negociación dejó, como rutilante ganadora, a la reclamante número uno, la que hace arder la piel del Gobierno como nadie, Raquel Blas, la jefa de ATE, un ala sindical opuesta frontalmente al kirchnerismo.

En otras palabras, Pérez engordó a su principal tábano en detrimento de otros dirigentes más comprensivos desde el punto de vista político y financiero.

Blas, experimentada como nadie, avispada, aprovechó el regalito para seguir llevando agua para su molino. La rebelión de los docentes lleva su firma. Quedó en inmejorable posición para seguir librando su batalla interna contra la actual conducción del SUTE.

¿Por qué el gobernador hizo lo que hizo, entonces?
Un colaborador, en voz baja, intentó una débil justificación: “Paco no podía comenzar la reforma en Salud si antes no levantaban el paro”.

A un precio demasiado caro.

El perro verde
Ya en tren de efectuar especulaciones teóricas para entender la conducta de este mandatario y la de sus dos antecesores, debe caerse en un argumento que el mismo Paco Pérez conoce bien y que hoy padece: el gobernador de Mendoza ha terminado de convertirse en un bicho raro, en un freak. Un perro verde.

El hecho de que sea el único funcionario en la Provincia que no puede reelegirse ya lo coloca en posición desventajosa. Su debilidad ha pasado a ser congénita, incluso en el ámbito nacional.

La paulatina degradación ha tomado carácter institucional y fuertemente simbólico, con aval popular. Hoy hay cerca de 720 personas que cobran más que el gobernador dentro del Estado provincial, entre magistrados, docentes, trabajadores de la salud y de la administración central, funcionarios varios… ¡y hasta seis miembros de la Orquesta!

La sociedad pareciera avalar con su silencio este despropósito y esta hipocresía, que baja por extensión a todo el gabinete.

Esto permite sacar otra conclusión no menos preocupante: la clase política mendocina cumple su tarea acomplejada, con la cola entre las piernas. Está achuchada.

En las últimas horas, en charla de café, un ministro de Paco explicaba por qué el Gobierno no lidera algunos debates esenciales, aunque espinosos, como el de la minería. “¡No le podés pedir a la política que marche al frente en un tema tan complicado como éste!”, fue su justificación.

Justamente.

Si no es la política, ¿quién? ¿Quién, si no, va a guiar a la opinión pública en el debate de los grandes temas estratégicos?
Nada, en derredor, justifica tal deserción.

En lo nacional, es la Presidenta en persona, dando la cara, quien da la batalla en favor de las líneas maestras de su gobierno.

En lo provincial, la mayoría de los gobernadores hacen lo propio. El mejor testimonio lo da, aquí al lado, el sanjuanino José Luis Gioja.

Es bonito y exótico lucir como una criatura de Avatar. Pero no asegura un destino humano. Ni fidelidad a un proyecto mayor.

http://www.diariouno.com.ar/afondo/El-gobernador-exotica-criatura-20120610-0011.html

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