La bestia negra no da respiro

La bestia negra no da respiro

jun 17, 12 • In Columnas, Política, Tapa

Por Andrés Gabrielli

Las peores pesadillas para Francisco Pérez vienen tomando cuerpo: hace poco, con las estrecheces financieras; ahora, con el olor cruel de la sangre malamente derramada.

Desde lo más hondo y emponzoñado de la sociedad que hemos sabido construir rezuma la marea de los asesinos.

No se trata de una sensación, como alguna vez se trató de vender desde arriba, a manera de excusa indignante. Es una realidad.

La gente lo entiende así porque lo sufre en carne propia. No cabe darle más vueltas al asunto.

Pocas horas antes de los crímenes sucesivos de Adolfo Moreno y María Gordillo, en Guaymallén, la consultora Reale Dalla Torre había medido los primeros seis meses de gobierno de Paco.

Allí los mendocinos indicaban, por amplio margen, que sus principales problemas, en lo personal, eran la inseguridad (27,4%) y la inflación con la suba de precios (21,3%).

Como si hubiera sido un dictado de los augures sobre las tablas del destino.

Si son 300, ¿qué esperan?

Para Pérez, el acecho constante de la bestia negra del crimen es una pesadilla cruel porque no depende de él. No enteramente.

“Es un problema estructural”, explica. Y no le falta razón, incluso, cuando pide políticas de Estado para afrontar la cuestión “en distintos frentes”.

La pregunta elemental es por qué, con el paso de los años, las medidas de fondo no aparecen.

Pérez viene de ser parte de un gobierno que pasó por idénticas tribulaciones.

Y no mucho antes, Julio César Cleto Cobos llegó a desmayarse ante los vecinos dando la cara luego de un perturbador homicidio en la Quinta Sección.

Los gobernadores padecen. Y pasan. Y todo está más o menos igual, o más o menos peor. ¿Qué están esperando, entonces?
En el Gobierno… En la oposición, cuyo gran aporte “constructivo” fue pedir la cabeza del ministro de Seguridad, Carlos Aranda.

Qué están esperando en la Legislatura. Y en la Justicia.

Dicen que los malvivientes, que mantienen arrinconada a toda la población mendocina, son alrededor de 300. Lo repitió ayer el vicegobernador Carlos Ciurca, que fue el ministro de Seguridad anterior a Aranda.

Si son solo alrededor de 300, como afirma Ciurca, sin organización ni coordinación entre ellos, ¿qué esperan para mantenerlos a raya? ¿O se trata, acaso, del puñado de férreos espartanos que defendieron el paso de las Termópilas en el filme 300?
Ese número, 300, amenaza con adquirir un carácter tan emblemático y simbólico como aquel funesto 30% de Celso Jaque. Aludía al porcentaje en que, supuestamente, iba a retroceder el delito en apenas seis meses, según su promesa de campaña.

Hoy, cuatro años y seis meses después, todavía se reclaman políticas de Estado para tener alguna chance de detener la marea delictiva.

¿Qué esperan todos los actores de la escena pública mendocina?

En boca cerrada…

Pérez siguió de cerca el drama que significó para Jaque haber efectuado, a tontas y a locas, una promesa de imposible cumplimiento y sobre un asunto tan sensible como la inseguridad.

Fue el de Jaque un divorcio temprano con la sociedad.

La herida nunca pudo cerrarse.

Por eso Paco evitó arriesgar nada en esta materia durante su carrera electoral. Y por eso, en las horas que siguieron al doble crimen de Guaymallén, guardó un silencio sintomático.

“La gente no quiere declaraciones. Quiere resultados concretos”, dijo, palabras más, palabras menos, una vez que se levantó la veda, el ratificado ministro Aranda. Tampoco le falta razón.

Ahora bien, ¿cuáles han de ser esas acciones concretas?
Nuevamente, los anuncios previstos para esta semana (ver página 3) deberán estar envueltos en la prudencia. Quedan pocas cosas por inventar.

Y el pedido, por enésima vez al Gobierno nacional, de la Gendarmería suena tan repetido, tan superfluo, tan de Cobos, tan de Jaque, que desinfla cualquier expectativa virtuosa.

Paco, como hemos venido repitiendo estos seis meses, necesitará ser muchísimo mejor gobernador que Cobos y que Jaque, pues le ha tocado en suerte el tiempo de las vacas flacas.

Necesita demostrar más enjundia, más imaginación, más carácter que Cobos y que Jaque, para que la bestia no lo termine devorando.

Destinos paradójicos

El gobernador puede sacar una conclusión paradójica de la historia reciente. Y es que abocarse a combatir la inseguridad, en la primera línea de fuego, no siempre resulta fatídico para el funcionario responsable.

Tiene dos ejemplos patentes a la vista. Alfredo Cornejo fue ministro de Seguridad de Cobos. Demostró temple y ejecución para la tarea. Hoy es intendente de Godoy Cruz y jefe de la oposición, como presidente de la UCR.

Otro tanto para Ciurca. Debió pararse incontables veces ante ciudadanos indignados y dolidos para explicarles lo inexplicable. Esa valiente comparecencia en Seguridad le hizo ganar muchos más puntos que su posterior paso por la cartera de Desarrollo.

Es una oportunidad, pues, para que Paco demuestre que la ola delictiva, que se viene desparramando por todo el país, no lo va a pasar por encima, como asegura su ministro Aranda.

No rendirse

Pérez, tal cual dijimos más arriba, tuvo el tino de no atarse nunca a promesas banales en materia de seguridad. Lo que le da un margen amplio para moverse en distintas direcciones.

Su único compromiso medianamente osado apuntó, por imperio de las circunstancias, al rubro viviendas.

Y el destino, esta vez, pareció venir en su ayuda.

A los planes propios que está motorizando Omar Parisi desde el IPV, se sumará lo que surja del megaplan que viene de lanzar la Presidenta.

¿Qué margen de acción le cabe aquí a la Provincia? Poco, salvo en una cuestión vital para los solicitantes del crédito hipotecario: la de tener un terreno propio.

Este será uno de los asuntos que concentrará la atención del gobernador intentando revertir el clima enrarecido que transmiten, entre otras cosas, la inseguridad y la sequía presupuestaria que condiciona, cual zarpa de hierro, la negociación paritaria.

Hay una bestia negra acechando en lo profundo. Prometheus, el recién estrenado filme del maestro Ridley Scott, puede ser una buena metáfora para afrontar la cosa.

Los dioses son crueles con nosotros, los humanos bienintencionados.

Pero hay una manera, acaso agónica, de torcerles el brazo.

El imperativo es no rendirse.

http://www.diariouno.com.ar/afondo/La-bestia-negra-no-da-respiro-20120617-0016.html

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