Simpática cuarta aventura en el hielo

Simpática cuarta aventura en el hielo

jun 28, 12 • In Misceláneas


Por Paraná Sendrós

«La era del hielo 4: La formación de los continentes» (Ice Age 4: Continental Drift, EE.UU., 2012, dobl. al esp.). Dir.: S. Martino y M. Thurmeier. Guión: M. Berg y J. Fuchs. Animación.

No entusiasma ni enternece como las anteriores, pero igual permite pasar un rato agradable esta nueva aventura de Manny, su familia y sus amigos. Todos nos caen bien, hay abundante acción y varias hecatombes naturales, chistes amables y técnica muy cuidada (pero con resabios de algún programa ya superado en unas partes de oleaje), la ardilla sigue causando gracia, ahora sorteando peligrosas sirenas hasta llegar a Scratlantis, el continente perdido (culpa suya), el doblaje mexicano procura ser neutro, delatado apenas por un «¡Andale, abuelita!» y alguna «apapachada» (a propósito, ¡qué lindo que es apapachar!), y la historia es entretenida, con solo tres objeciones menores.

La primera: salvo la abuelita del perezoso, que reaparece en su vida como peludo de regalo, y el malo de la película, ese eximio simio pirata, que ojalá no muera así aparece en otra aventura, los personajes secundarios apenas se lucen. Y el pequeño y lastimero topo que lucha por su amiguita mamut está puesto de manera forzada, como para encajar una moraleja para adolescentes.

Segunda objeción: la hija de Manny ya es una gordita adolescente. ¿Cómo, si hace apenas tres años era una dulce bolita de peluche? ¿Por qué crecen tan rápido estas criaturas? ¿Será que algún ejecutivo cree capturar de esa forma al público edadelgánsico que está creciendo a la par de la franquicia? El libretista principal es Michael Berg, autor de la primera y la tercera películas. Pero quienes deciden estas cosas son otros.

Y tercera objeción: ahora también se agregan canciones. La del simio pirata y su tripulación vaya y pase, con una letra cínica tipo Monty Phyton celebrando el placer siempre actual de despojar al prójimo. Pero la canción final a cargo de toda la compañía es un plomo de venta en discográficas. Es decir, no vale la pena quedarse hasta el final. Cuando el espectador vea que nuestros personajes, huyendo del viejo mundo en ruinas, llegan a un nuevo mundo presidido por una protoestatua de la Libertad, ya puede ir juntando a sus niños rumbo a la salida. Eso es todo.

http://www.ambito.com/diario/noticia.asp?id=643154

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