Para Paco es el sueño del pibe

Para Paco es el sueño del pibe

jul 1, 12 • In Columnas, Política, Tapa


Paco Pérez con las presidentas Cristina Fernández y Dilma Rousseff

La Cumbre del Mercosur contribuyó a posicionar a Mendoza hacia afuera. Pero el rédito mayor fue para el gobernador: su estrella política en ascenso.

 

Por Andrés Gabrielli
Columnista de Diario Uno

Paco se encuentra en estado de éxtasis. Todavía. Ha tocado el cielo con las manos. Y todavía no sale de su asombro, no despierta.

Con la Cumbre del Mercosur, el gobernador Francisco Pérez terminó de pulir un logro personal que atesorará como lo más preciado, en materia política, el resto de su vida.

No importa si después vienen otras conquistas más significativas, más importantes cualitativamente. Lo que acaba de sucederle es, para él, el sueño del pibe.

Y lo que uno sueña de purrete no vuelve a tener parangón cuando sobreviene la madurez.

Madurez política que, en algún momento, le llegará a Paco.

Pero no ahora.

Ahora es la pura hora de gozar.

Para que nos ubiquemos en el valor emotivo de su conquista: Paco Pérez, en apenas seis meses de gobierno, consiguió lo que no pudo tener Celso Jaque luego de ocho esforzados años (cuatro como senador y otros tantos como gobernador) de hacer buena letra, de mostrar rendida devoción al catecismo K, de aplaudir cualquier tilinguería con tal de que se fijaran, aunque fuera un poquito, en él.

A Paco, desde el Gobierno nacional, le llenaron la ciudad de presidentes, cancilleres y funcionarios para el Mercosur y la Unasur, con todo el aparataje de propaganda y de seguridad propios del caso.

Y lo dejaron moverse a sus anchas.

¿Qué más podía pedir?

Separar la paja del trigo

Lo más difícil aquí, cuando la copiosa euforia oficial pone un velo sobre los hechos, es separar la paja del trigo.

Lo primero que hay que decir, en este sentido, es que para la provincia, desde el punto de vista de su posicionamiento internacional, el encuentro fue muy positivo. Fortaleció la marca Mendoza y amplió su visibilidad en un marco direccional muy amplio y no tradicional.

Para eso está Mendoza justamente: para venderse, tanto en lo turístico como en el sector servicios.

El crecimiento de su hotelería, su gastronomía, su industria vitivinícola y su conectividad no han sido en vano.

Se pone en valor el expertise que la provincia ha ido adquiriendo con los años y que le ha permitido albergar grandes acontecimientos colectivos como, por ejemplo, la Copa América.

Asignaturas pendientes

Fue una fértil cosecha, como dijimos. Pero, al mismo tiempo, un serio llamado de atención.

Porque el nivel de excelencia que ofrece el sector privado no tiene su correlato en lo público.

Los jefes de Estado latinoamericanos pudieron felicitar a Paco por “lo bonita que es Mendoza” porque no salieron del ámbito urbano. Si hubieran transitado apenas unos kilómetros más allá, habrían descubierto las rutas precarias, la señalización deficiente, la falta de combustible y de tarjetas de crédito en las estaciones de servicio, la mugre a cielo abierto que nos rodea, entre muchos otros defectos.

Son asignaturas pendientes. Serias.

Con maquillar, algo, el Acceso Norte no alcanza.

Cumbres… hay muchas

Hasta tal punto el aluvión de visitantes encandiló a los miembros del Gobierno provincial que uno llegó a comparar el clima vivido con el del Mundial 78.

Francisco Pérez ha repetido que la Cumbre significa “un antes y un después para Mendoza”.

¿Es una exageración evidente? ¿Una mera expresión de deseos? ¿O puede medirse el brinco hacia adelante con una vara concreta?

Desde el punto de vista colectivo, estas cumbres no resultan decisivas.

San Juan tuvo la suya en 2010 y no se transformó en California. A Córdoba le tocó en 2006 y hoy tiene, como muchas provincias, graves padecimientos de caja. Buenos Aires contó, nada menos, que con la Cumbre de las Américas (Mar del Plata) en 2005, con George Bush incluido, y hoy está asfixiada financieramente y con el gobernador Scioli al borde del degollamiento político.

Cumbres hay muchas, pues. Hasta San Luis tuvo la suya, en 1996, cuando Chile formalizó su asociación al Mercosur.

¿Qué dejan los encumbramientos, entonces? Como dijimos, poder mostrarse, florearse, sacar chapa de buen organizador y anfitrión, pispear la intimidad del parloteo de los presidentes. Pero, per se, no le cambian sustancialmente la historia a ningún Estado de tierra adentro.

Bueno, eso sí, para Paco

Dado que el cumbrismo se ha transformado en una rutina más de estos días, en un costumbrismo de la agenda internacional, ¿por qué Paco dijo lo que dijo? ¿Por qué eso de “el antes y el después”?

Porque es una proyección personal.

Para Francisco Pérez claro que significa, a todas luces, un antes y un después. La Presidenta lo distinguió al concederle la organización del encuentro y, a la finalización del mismo, le transmitió su felicitación sincera.

Paco ha ganado políticamente. Y mucho.

No revista, todavía, en el círculo áulico del poder. Pero ya merodea por sus pasillos.

El hecho de que lo designaran presidente pro témpore del foro de gobernadores del Mercosur es una ratificación de que su estrella individual creció.

Ese foro, que fue una cáscara vacía todos estos años, surgió como una idea conjunta de los entonces presidentes Kirchner y Lula. Ambos coincidieron en crear una “orga” propia, una red paralela, que apuntalase, por debajo, sus respectivos poderes.

Paco tiene, entre sus más preciados sueños, la aspiración de darle carnadura y movimiento a ese foro.

Es un fervor militante.

Pero con la militancia de comité y con el lucimiento personal no contentará a los mendocinos que, mañana mismo, le pedirán soluciones específicas a sus problemas cotidianos.

Si Pérez logra convertir el ascenso de su estrella política en beneficios para Mendoza, su gran euforia de hoy estará bien servida.

Tiene una oportunidad única. Mucho mejor, incluso, que la que gozó Julio Cobos, porque, a diferencia de este, es un retoño fresco y del mismo palo. Ni tan siquiera kirchnerista, sino cristinista puro. De pura cepa.

Sólo le resta invertir acertadamente ese capital.

De lo contrario, como en el cuento de la Cenicienta, al terminar el encantamiento, la fabulosa carroza y los caballos blancos recuperarán su forma de simple zapallo.

Zapallo mendocino que, encima, todavía nadie garantiza si se podrá exportar libremente a Brasil.

http://www.diariouno.com.ar/afondo/Para-Paco-es-el-sueo-del-pibe-20120701-0007.html

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