Scioli, un espejo donde mirarse

Scioli, un espejo donde mirarse

jul 15, 12 • In Columnas, Política, Tapa

El tenebroso laberinto que atraviesa el bonaerense les hizo saber a los demás gobernadores que no habrá plata ni piedad desde la Nación.

El gobernador Scioli con Paco Pérez. Ilustración: Diego Juri

Por Andrés Gabrielli

Hay un espejo donde la política nacional, en especial desde las jefaturas provinciales, se mira hoy con una mezcla de preocupación y espanto soterrado.

Es el espejo que ofrece Daniel Scioli con su rostro –políticamente– tumefacto.

El calvario que padece en estos días el gobernador de Buenos Aires es un compendio de contenidos, algunos de ellos muy nítidos y amenazadores, otros bastante enigmáticos.

Advertencia general para todos
Los continuos mandobles que el kirchnerismo le viene propinando a Scioli tuvieron su corolario conceptual durante la semana, cuando la Presidenta y el gobernador bonaerense coincidieron en un acto en General Rodríguez.

Cristina Fernández no se anduvo con vueltas. “Lo importante es gestionar y trabajar. La realidad no se hace a partir de operaciones o novelas”, le dijo a Scioli en la cara y por cadena nacional.

Desde tierra adentro, los otros gobernadores terminaron de entender que la advertencia es general. Los abarca a todos.

La Nación no va a suministrarles ayuda financiera a las provincias en apuros, por más “amigas” y obedientes que sean.

Paco se ajusta el cinturón
En Mendoza, Francisco Pérez hoy tiene una obsesión, que parte de un diagnóstico crudo y sincero de la realidad: debe ajustarse, al máximo, el cinturón.

Lo repite en cada una de las reuniones de gabinete. “Fíjense dónde podemos ahorrar y bajar el gasto improductivo”, les machaca a sus colaboradores.

La consigna apunta a transitar sin angustias mayores de caja lo que resta de 2012, pero también se extiende a todo el año que viene, que se prevé aun más riguroso.

Los 1.500 millones de pesos extra que engrosaron el déficit tras las últimas negociaciones salariales terminaron de disparar las alarmas.

Por eso hoy la postura es irreductible: “No volveremos a abrir las paritarias. Sería como destapar la caja de Pandora. Vamos a mantenernos en los números actuales, porque no tenemos margen”, es la orden que se dispara, como grabada a fuego en las tablas de la ley.

El propio Pérez se lo hizo saber, en persona, al jefe de los empleados judiciales, Carlos Ordóñez, que lidera un conflicto propicio a eternizarse.

Y como de eternidades se trata, ambos bandos en conflictos aceptan la mediación de la Iglesia.

Preparándose para la batalla
La alta temperatura gremial, la flacura de caja y la nula magnanimidad de la Nación han puesto al Gobierno de Mendoza en alerta máxima.

“Nos estamos preparando para un escenario de gran conflictividad”, dicen adentro.

Es que el panorama se presenta oscuro, sobre todo si se extiende la mirada al año entrante. Al tratarse de un calendario electoral, se estima que los sindicatos estatales aprovecharán para subir las presiones y exigencias, mientras la oposición política se coloca en un balcón a disfrutar, de manos cruzadas, el espectáculo desgastador y con un Julio Cobos creciendo como rival en el horizonte.

“Por si esto fuera poco –reconocen en el gabinete–, también habrá comicios en algunos gremios, como en el SUTE, de enorme peso en nuestra plantilla salarial. La puja interna, en esas condiciones, se libra demostrando quién es más duro con el Gobierno”.

El desafío pinta mayúsculo.

Paco Pérez ha tomado conciencia de que su muñeca política será sustancial para salir bien parado del trance.

Cómo salir del laberinto
El laberinto, tenebroso, por el que se mueve en estos días el gobernador de Buenos Aires no termina de arrojar conclusiones nítidas en lo político.

Su estilo luce incomprensible para el resto. “Scioli es muy particular. Lo critican y lo revientan en la cara y el tipo ni siquiera se da por aludido. Y pasa como pasaba antes con Cobos: mientras más le pegan desde el Gobierno, más crece su imagen positiva entre la gente”, interpretan alrededor de Pérez.

Hay, sin embargo, una diferencia sustancial con Cobos. El ex vicepresidente de Cristina tuvo una gloria y una popularidad fugaces. Y como opositor.

Scioli, en cambio, es parte íntima del modelo y lo acompaña sin chistar desde hace años.

Cometió, claro, un pecado mortal: haber expresado, tempranamente, su aspiración a suceder a Cristina en 2015.

A partir de ahí, historia conocida: la furia que se ejerce sobre Scioli es la furia connatural al kirchnerismo.

Nadie se sorprende del estilo K. Pero sí de que no haya un mínimo de piedad hacia el gobernador bonaerense, quien, salvo anotarse en la carrera presidencial, no ha emitido, nunca, un solo gesto de discordia.

“Cuando vino a Mendoza, para firmar convenios de cooperación, ni siquiera nos tiró una punta. No anda de recolecta política por el país. Espera, tranquilo, su momento”, dicen, para aumentar el asombro, en el Ejecutivo local.

Así las cosas, habiendo advertido de cerca la ferocidad del látigo disciplinador, Paco Pérez intentará quedarse afuera, lo más posible, de este conflicto que involucra a Scioli con el Gobierno.

No es asunto suyo.

Para ello, y para que el peronismo mendocino estreche filas y se olvide de la canibalización interna que amenaza el escenario nacional, necesita, imperiosamente, movilizar una agenda propia. La reforma política y aggiornar la Constitución son dos de sus principales ideas-fuerza.

En este punto también se pondrán a prueba sus dotes de conductor. Lo mismo que las de los líderes de la oposición, más urgidos, radicales y demócratas, que el mismo Paco de demostrar que pueden organizar sus filas y propiciar un debate fecundo para la provincia.

Con la Nación apretando las garras, el margen de maniobra para cada uno de ellos es estrechísimo. Más estrecho que el brete que conduce al matadero.

Hora de crecer, entonces. Crecer de golpe.

http://www.diariouno.com.ar/afondo/Scioli-un-espejo-donde-mirarse-20120715-0008.html

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