“Cristina o muerte”, reza Paco

“Cristina o muerte”, reza Paco

ago 12, 12 • In Columnas, Política, Tapa

La suerte política de Pérez está atada, absolutamente, a la estrella de la Presidenta. Sin poder territorial propio, ¿es una fortaleza o una debilidad?


Diego Bossio, Paco Pérez y Amado Boudou (ilustración de Diego Juri).

Por Andrés Gabrielli

Pregunta pertinente y obligada en la política argentina de estos días: ¿conviene galantear junto a Amado Boudou?

¿Aparecer, muy afable, en una foto con el vicepresidente de la Nación suma o resta puntos?

Se lo ha dicho, a sí misma, la Presidenta, dados el nivel de los cuestionamientos que alcanzaron al vice y su drástica caída en las encuestas de opinión.

Las dudas de Cristina Fernández la llevaron a dejar a Boudou fuera de algunas ceremonias emblemáticas, como el anuncio, en la Bolsa de Comercio, del pago final del Boden 2012.

En las últimas horas, sin embargo, el cielo parece haberse despejado para el funcionario de la sonrisa sempiterna.

La fidelidad de Paco

Para el gobernador de Mendoza, Francisco Pérez, las vacilaciones que aquejan al resto de los políticos no existen. Su derrotero es mucho más claro y nítido. Es unidireccional.

A Boudou le debe su decidido apoyo cuando gastaba zapatos por la geografía mendocina, durante la campaña, en busca de la gobernación.

Por lo tanto, no le va a dar la espalda por nimiedades. Paco pasa por considerarse un hombre consecuente, en todo tiempo y su circunstancia. La lealtad es su marca.

Más aún si Boudou llega a la provincia, como ocurrió el viernes, acompañado por el jefe de la ANSES, Diego Bossio, otro de los mentores de Pérez dentro del Gobierno nacional, para mostrarse en diversas actividades sociales.

El retorno del “Ángel Rubio”

A Pérez, por fortuna, no le resultó necesario “hacerle el aguante” a Boudou.

El vicepresidente acaba de salir del limbo donde estuvo confinado en estos tiempos.

Es lo que expresa el sitio La Política Online, que ayer tituló: “Luego de estatizar Ciccone, Cristina intenta resucitar la imagen de Boudou”.

Según LPO, “Cristina Kirchner instruyó al Gabinete y a su equipo político a reconstruir la imagen de Amado Boudou, marginado del Gobierno tras quedar implicado en la polémica quiebra de la ex Ciccone Calcográfica”.

La intensa agenda que por estas horas despliega el vicepresidente, incluyendo la visita a Mendoza junto a Bossio, sería parte de esta nueva etapa, de acuerdo con la interpretación del portal que dirige Ignacio Fidanza.

Sintonía plena, entonces.

Boudou y Bossio, hoy más que nunca, son Cristina.

Sin margen para desmarcarse

La fidelidad de Pérez al gobierno kirchnerista es un tema central de la vida político-institucional de Mendoza.

Hoy, esa relación define cada uno de los parámetros en danza.

Define cada decisión económica, política, financiera, gestual y hasta afectiva del gobierno de la Provincia.

Es la apuesta, extremadamente férrea, que ha hecho Pérez en su carrera como servidor público. Sólo el tiempo dirá si su opción ha sido acertada o no.

Por lo mismo, resultan inútiles, estériles y hasta retóricos los embates de la oposición que le reclaman, una y otra vez, al gobernador que se plante firme ante en el Gobierno nacional y lo desafíe.

Paco no lo va a hacer.

Ni ahora ni nunca.

Por íntima convicción. Y porque, además, hoy no tiene margen alguno para desmarcarse de la Nación.

La Mendoza fuertemente endeudada que recibió en herencia carece de la posibilidad de generar recursos adicionales en el corto plazo como para ensayar un juego propio.

Así pues, los llamados del gobernador José de la Sota para que otras provincias se sumen a al reclamo de Córdoba para romper el pacto fiscal con la Nación son letra muerta para Pérez. Se ha puesto cera en los oídos. No los escucha.

Ni se inmuta.

Entre otras cosas, porque la realidad cordobesa es muy distinta. Forma parte de la patria sojera e industrial, de la cual Mendoza está ausente.

Y forma parte de la aspiración que tiene De la Sota de anotarse como eventual alternativa peronista a la presidencia de Cristina.

De eso también está ausente Pérez.

Paco, en el mejor de los casos, podría ilusionarse con ser heredero de la Presidenta, un bendecido por ella. Es el sueño del continuador, jamás del remplazante.

Finalmente, Córdoba, en su pulseada con el Gobierno central, dispone de otro argumento legitimador del que Mendoza carece: la Caja de Jubilaciones provincial que necesita financiar.

Quemando las naves

El camino que eligió Paco Pérez, como joven político que es, está lleno de peligros. Demanda arrojo y convicción.

Porque no tiene retorno.

La suerte política de Paco está atada a la estrella de Cristina.

Sólo eso. No hay un “plan B”.

Otros colegas de él, en cambio, disponen de puertas de salida en caso de que la trayectoria de Cristina Fernández ingrese en fase declinante. Su reaseguro, lo que les cuida las espaldas, son el peronismo y el poder territorial.

Es el caso, vecino, de José Luis Gioja. El sanjuanino cuenta con un capital propio. Está en condiciones de seguir ganando elecciones aunque Cristina desaparezca del escenario.

A muchos otros les pasa lo mismo. Y esperan, expectantes. Del mismo modo que espera, expectante, el peronismo.

Ése es el riesgo, extremo, al que se expone Paco Pérez. Avanza por la cuerda floja sin red: no posee una tropa suya importante en la provincia ni se muestra demasiado preocupado en desarrollarla.

Por lo mismo, no domina ni el partido ni la Legislatura, que están en manos de los caciques departamentales.

Tampoco le responde directamente ninguna de las tres grandes líneas internas del PJ local: naranjas, azules y sureños.

El vicegobernador Carlos Ciurca está mucho mejor parado que él en ese sentido.

Alguno podrá argumentar que todo este aparato pejotista y territorial es una excrecencia de la vieja política y no condice con los modos revolucionarios e innovadores del kirchnerismo.

¿Es, entonces, una fortaleza o una amenaza el cordón umbilical que une a Paco con Cristina como único sustento?

El movimiento se demuestra andando.

La cruzada reformista que hoy lleva adelante Pérez para lograr la reelección del gobernador puede ser un test. Definir un clima de época.

Un clima propicio para la re-re de Cristina.

La más alta aspiración para alguien que, mirando peinarse a la Presidenta en su balcón, se considera un caballero andante.

http://www.diariouno.com.ar/afondo/Cristina-o-muerte-reza-Paco-20120812-0011.html

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