Militando la reelección eterna

Militando la reelección eterna

sep 2, 12 • In Columnas, Política, Tapa

Hay un clima reformista. Paco Pérez fogonea la “re-re” de Cristina en lo nacional y un amplio remozamiento local, con participación activa de la oposición.

María Inés Abrile de Vollmer y Cristina Fernández. Ilustración de Diego Juri. 

Por Andrés Gabrielli

Se percibe un clima reformista. Persistente y moderado aún, pero en continuo ascenso.

La reforma en ciernes tiene un horizonte general y otro local.

En el plató mayor se recorta la figura de la presidenta de la Nación. Lo que está en juego es ni más ni menos que su sucesión.

Un intríngulis de poder, puro y simple.

Algo (la disputa del poder) que para el peronismo siempre es dramático y, a la vez, revitalizador.

En lo local, el peronismo mendocino apunta a un remozamiento institucional amplio, en el cual la oposición está llamado a cumplir un papel protagónico.

Por la “re-re” de Cristina

Hoy por hoy, el kirchnerismo gobernante no se plantea otra alternativa que la continuidad de Cristina Fernández como jefa de Estado.

Sea porque no se vislumbra algún sucesor confiable, sea porque no se quiere devaluar prematuramente la figura presidencial, sólo se anhela, se milita y se difunde la idea de una reforma constitucional para habilitar una nueva reelección.

El gobernador Francisco Pérez se ha constituido en uno sus principales voceros.

¿Por qué tan temprano? ¿Por qué salir a la cancha en un año no electoral?
Porque la jugada necesita ser profunda y requiere de una estudiada arquitectura.

La sucesión de proyectos imaginativos y audaces en esa dirección va a ser constante de ahora en más.

El voto de los chicos a los 16 años es uno de ellos.

Voto joven: “obligado quiero”

No es casual que un nutrido grupo de fogueados legisladores del Frente para la Victoria –como Aníbal Fernández, Jorge Yoma y Diana Conti, entre otros– haya aparecido con la ocurrencia de que los jóvenes de 16 y 17 años puedan concurrir a los urnas.

No hay ningún interés altruista o lírico detrás de ello.

Tampoco responde a un desinteresado ardor progresista. Los jóvenes han sido, siempre, un bocado apetecible para todos los regímenes, a izquierda y a derecha, en el centro y en los extremos, desde Mao en la Revolución Cultural al Führer con sus Juventudes Hitlerianas.

¿Cuál es la cuenta en este caso?

Una razón elemental de números. La imagen de la Presidenta viene en declive. Y el Gobierno cree que puede ganar hasta cuatro puntos con el “voto joven”.

El socialista Hermes Binner apoya con entusiasmo. El Frente Amplio Progresista profesa un sentimiento similar. Y al resto de la oposición no le quedará otra alternativa que adherir, a menos que quiera malquistarse con los mismos jóvenes a los cuales, luego tendrá que pedirles el voto.

He aquí una de las grandes virtudes políticas del Gobierno: ganar la iniciativa y ponerlos a todos contra la espada y la pared.

En el juego del truco, eso se llama “obligado quiero”.

“Paco” está con los jóvenes

Para el gobernador, este escenario es un don preciado.

Le permite dar rienda suelta a sus pasiones más sinceras.

Téngase en cuenta que Paco hace rato que trascendió las viejas banderas. Hoy se enrola, con pureza doctrinaria absoluta, en el cristinismo, que es la fase superior (o inferior, ya se verá) del peronismo y aun del kirchnerismo.

Dará la vida por esa causa.

Por lo tanto, deben saberse algunas cosas elementales.

Por ejemplo: Pérez no objetará la “re-re” de Cristina.

Pérez no fastidiará la presencia de La Cámpora en las escuelas.

Pérez no le reclamará a la Nación que le devuelva el porcentaje de coparticipación que hoy la Provincia aporta a la ANSES.

Pérez no se opondrá al voto de los menores de 18 años.

Para cada uno de esos puntos tiene sobradas razones.

Vollmer y La Cámpora

Lo que mejor definió la postura del Gobierno sobre la actividad de La Cámpora en los colegios fueron las declaraciones de la directora general de Escuelas.

A María Inés Abrile de Vollmer su veteranía le dicta que la cuestión irrita y subleva a una vasta porción de la ciudadanía mendocina. Por eso no bancó abiertamente la actividad camporista.

Emperatriz del eufemismo, se limitó a descafeinarla, a maquillarla, a hacer que la agrupación militante pareciera una excursión simpática, bucólica, del osito Winnie Pooh, el chanchito Piglet y sus amigos en los establecimientos.

Poco creíble, en realidad.

Lo cierto es que Pérez mantiene una excelente relación con la mayoría de las agrupaciones juveniles de este momento. Y se siente, él mismo, parte de la vanguardia del nuevo peronismo cristinista.

No le cerrará ninguna puerta a La Cámpora.

Sí al “voto 16”

Por idénticas razones, el Gobierno, si bien no se ha pronunciado todavía al respecto, avalará la estrategia lanzada desde Buenos Aires para que voten los adolescentes de 16.

Le da autoridad moral una anterior iniciativa. El vice Carlos Ciurca ya había propuesto, tiempo atrás, algo similar para las elecciones municipales.

No a la coparticipación

Se considera que el reclamo de radicales y demócratas para que se desista del pacto fiscal y se recuperen los aportes que van a la ANSES es legítimo.

Pérez, sin embargo, no se desmarcará de la Casa Rosada.

“La oposición está en su derecho. Pero para marcar la agenda hay que ganar elecciones”, subraya el ministro político, Félix González.

Sí a la reforma constitucional

Pérez apoyará un eventual juego de pinzas para habilitar la reelección eterna de Cristina.

Es un acto de fe. Y también una convicción reformista.

El gobernador cree, a pie juntillas, que la Constitución de Mendoza es vetusta y que debe incorporar una serie de derechos propios del siglo XXI.

Hay esperanzas, en el Gobierno, de avanzar en este espinoso asunto.

¿Cuál es la clave? Que la reforma sea integral, abarcando también los aspectos políticos, con intensa participación de las fuerzas opositoras y donde cada uno pueda ceder algo para incorporar lo que le interesa.

Dos cosas pueden ensombrecer el panorama. Una, que el embate, acaso brutal, por la “re-re” de Cristina haga que la oposición se abroquele y se cierre. Y otra, que la predilección de Paco por los jóvenes turcos del kirchnerismo produzca el mismo efecto en su propia tropa del peronismo tradicional, encarnado por los intendentes, que se sienten bajo amenaza.

Delicados desafíos todos ellos.

Ninguna reforma, si es profunda, se consigue gratis.

http://www.diariouno.com.ar/afondo/Militando-la-reeleccion-eterna-20120902-0007.html

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