Escuchar la voz del soberano

Escuchar la voz del soberano

sep 16, 12 • In Columnas, Política, Tapa

El cacerolazo impactó en el gobierno de Pérez, quien, sin embargo, tuvo una respuesta muy juiciosa ante el hecho. Concentrarse en lo local es la clave.

Paco Pérez. Ilustración de Diego Juri.

 

Por Andrés Gabrielli

Una porción importante de ciudadanos se manifestó el jueves por las calles de las principales ciudades argentinas.

Sin responder a líderes visibles, la marcha significó un mensaje multifocal, poliédrico y al mismo tiempo, difuso, a las autoridades y a las clases dirigentes en general.

Los gobernantes resultaron interpelados; los opositores, ignorados, ninguneados.

Fue la opinión pública en movimiento.

Según Sarmiento, un combativo de la pluma y la palabra, la opinión pública debía ser una “negra respondona a la que había que tirarle de la lengua”.

Esta cita figura en Sarmiento periodista, una novedad editorial que la Presidenta, en una de sus tantas apariciones públicas, blandió para fustigar –sin nombrarlo– a Macri y para destacar la libertad de prensa que existe en el país.

“Sarmiento cerró La Nación y La Prensa”, recordó Cristina Fernández en su enésima utilización de la cadena nacional.

El libro de Valenzuela y Sanguineti trepó, ipso facto, en la lista de los más vendidos y debió reeditarse.

No está nada mal que en medio del diálogo de sordos en que se ha convertido la política nacional, una de las tantas escaramuzas verbales haya servido para recordar a uno de los padres de la patria y para fomentar la lectura.

Dos maneras de reaccionar

Si, como pretendía Sarmiento, la opinión pública es una negra respondona a la que hay que tirar de la lengua, convengamos en que hay maneras y maneras de hacerlo.

Se le puede faltar el respeto, lisa y llanamente, a esa negra respondona. O se la puede escuchar y tratar con respeto.

Hubo de los dos tipos de reacciones en el ámbito oficial respecto del cacerolazo, mientras la Presidenta se guarecía en el silencio a rumiar su contestación.

Un ejemplo de réplica desacomedida lo dio, otra vez, el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, señalando que a los manifestantes “les importa más lo que ocurre en Miami que lo que ocurre en San Juan”.

Entre las voces serenas, deferentes, figuró la del gobernador de Mendoza. Francisco Pérez aceptó que la movilización había sido “legítima” y que había sido “un llamado de atención” para los gobernantes.

¿Cuál de las dos actitudes es la que prevalecerá en la cumbre del poder de ahora en más?

Eso se irá develando con el correr de las horas.

Pero lo único cierto es que el alineamiento absoluto de Pérez con la Presidenta halló un límite.

Los límites los pone la gente

El Gobierno provincial terminó de entender los problemas que acarrea su seguidismo acrítico.

Esa abrupta toma de conciencia no obedeció a una disquisición intelectual sino que fue la misma realidad la que impuso los límites. La expresión pura y simple de los mendocinos.

Los silbidos en el Malvinas Argentinas y luego el cacerolazo del jueves tuvieron el impacto de la efusividad popular in situ.

Pero no paran ahí las exteriorizaciones preocupantes.

Con menos impacto en las tribunas, también desde la producción, en especial desde el sector frutihortícola, surgen las alertas y los pedidos de ayuda.

Los funcionarios de Paco se lo han ido transmitiendo a los funcionarios nacionales que visitan la provincia. “Deben entender allá, en Buenos Aires, los inconvenientes que padecemos acá”, reconocen.

Y puede haber asuntos más ríspidos todavía que exigirán adoptar definiciones tajantes. “Si llegásemos ser perjudicados nuevamente con la promoción industrial, no tendríamos otra alternativa que salir a pelear”, reconocen los gestores locales.

Un cepo antinatural

En torno del gobernador, la mirada de los fenómenos en curso está exenta de dramatismo. “Muchos de los que salieron a la calle, no nos votan a nosotros”, dicen. “Igual, es una expresión que merece ser atendida”.

La mejor respuesta, creen, es redoblar el esfuerzo para atender los asuntos de la provincia.

Esa línea de acción encuentra su mayor escollo en muchas de las medidas que toma el Gobierno nacional contra las cuales poco y nada se puede hacer desde acá.

Un ejemplo, entre muchos otros, son los diversos cepos que han ido desquiciando el libre fluir que necesitan los mendocinos como miembros históricos de un pueblo de frontera.

Resulta que la problemática bioceánica (que hoy motoriza, personalmente, el diputado nacional Guillermo Carmona) es vital para Mendoza.

El paso Los Libertadores, los sureños del Pehuenche y Las Leñas, el tren transandino son parte de la agenda grande de Mendoza. Lo mismo que la vocación exportadora o el desarrollo de los servicios como ruta estratégica del Mercosur.

Mendoza se ha desarrollado, desde la época incaica, migrando a través de la cordillera.

Todo eso choca, de manera brutal, con los grilletes que fueron imponiendo la Secretaría de Comercio Interior, el Banco Central y la AFIP.

Asfixian. Mancillan una manera de ser. Ofenden.

Un pacífico en el país de la furia

Finalmente, cabe preguntarse: ¿la respuesta democrática, pluralista, de Pérez al cacerolazo, cómo cae entre los gurkas del Gobierno central?
No es un dato menor que Pérez haya quedado más cerca del gobernador bonaerense Daniel Scioli que de Abal Medina. “Más allá de la cantidad de gente, no hay que subestimar a nadie”, dijo Scioli. Y completó: “A mí nunca se me vio quejarme por los reclamos de la gente”.

¿Habrá reto desde Buenos Aires? ¿Tirón de orejas?

En el Ejecutivo mendocino están convencidos de haber hecho lo correcto. “La respuesta de Paco es la de alguien que tiene la responsabilidad de gobernar. Nuestras coincidencias con la presidencia tienen que ver con esto último”, señalan a nivel ministerial.

¿Y qué pasa si se organiza la contramarcha? ¿Si llaman desde la Rosada exigiendo movilizar gente en favor de la Presidenta?

“Eso no ha ocurrido nunca. Ni va a ocurrir ahora. Nuestras preocupaciones, hoy, tienen que ver con la gestión. Y con que la sociedad no se radicalice en dos facciones irreconciliables”, es la respuesta.

Postura juiciosa y de espíritu amplio.

¿Echará raíces en el país de la furia, de las marchas y las contramarchas, del rumor sordo y el diálogo escaso?

“En el fervor de la lucha de los partidos, en los momentos del combate, se esgrime como argumentos convincentes, todo lo que puede dañar; pero estos ataques no dañan al hombre honrado”, escribía Sarmiento en los albores fundacionales de la Patria.

http://www.diariouno.com.ar/afondo/Escuchar-la-voz-del-soberano-20120916-0007.html

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