La furia del Petiso y del Cuervo

La furia del Petiso y del Cuervo

nov 4, 12 • In Columnas, Política, Tapa

En el Congreso, el camporista Larroque marcó la semana con sus gritos. En Mendoza, lo hizo el presidente radical acusando de corruptos a Pérez y Ciurca.


Carlos Ciurca, Paco Pérez y Alfredo Cornejo. Ilustración de Diego Juri

Por Andrés Gabrielli

Crece, día a día, la temperatura política. Muy por encima de la temperatura social.

Afortunadamente, el espasmo y la irritación mayores están encerrados en el corralito de la política, sujetos por su cepo.

El hombre común se muestra hoy más calmado y razonable que la dirigencia. Aunque, al mismo tiempo, está expectante, dado el espectáculo un tanto frenético que brindan sus representantes.

¿Adónde vamos con esto?, se pregunta el hombre de la calle, mientras atisba algunas siglas, como el 8N o el 7D, que, por ahora, sólo son jeroglíficos amenazantes… Hasta que cuajen.

¿Cuál es nuestro destino?

Un esbozo de respuesta podría atisbarse en la intervención fogosa que dominó la semana. El diputado Andrés Larroque, el Cuervo, secretario general de La Cámpora, “ricotero y peronista”, acaparó la atención cuando, a grito pelado, defendió la ley sobre el voto a los 16 años, lanzando graves epítetos contra la oposición. El peor de todos fue de tildar de “narcosocialismo” a la fuerza que gobierna Santa Fe.

Aval absoluto para el Cuervo

Pudo haber quedado todo en una anécdota molesta. Larroque es propenso a los excesos.

Lo que le dio un hondo contenido institucional fue el aval que consiguió la intervención del Cuervo desde la cúpula del poder político.

La Presidenta lo hizo, sin nombrarlo. En un acto, en la Casa Rosada, al expresar su beneplácito por la norma que permite votar a los menores, dijo Cristina Fernández: “Ahora se escuchan cada vez más voces, y todas las voces tienen derecho a expresarse, a decir lo que se siente, y a no ofenderse nadie”.

Apenas un escalón por debajo, Amado Boudou fue más claro todavía. Interpretó como “muy importante el mensaje del Cuervo Larroque, porque puso de manifiesto la verdadera intención de la oposición que era no votar esta ley”. En una entrevista con la agencia oficial Télam, el vicepresidente sostuvo que, con su actitud, Larroque sacó al socialismo “de toda hipocresía, fue un mensaje muy sincero”.

El relator Víctor Hugo Morales puso en Twitter: “Los medios dominantes han decidido disparar sobre Andrés Larroque por representar a la política no corruptible. Nuestro apoyo hacia él”.

Algunos ejemplos, entre centenares.

A nivel mendocino, los diputados peronistas de la provincia avalaron y aplaudieron a Larroque. Uno de ellos, Guillermo Carmona, lo hizo amparándose en el fondo y no en la forma utilizada por el Cuervo.

Crispación a la mendocina

En el Ejecutivo local la reacción ante el estilo Cuervo fue más atildada que la de los legisladores nacionales.

Aquí, el gobernador Francisco Pérez viene promoviendo el diálogo desde el inicio de su gestión. Más ahora, en pleno tour de force para impulsar la reforma político-constitucional.

El estilo Paco es, por lo tanto, lo opuesto al estilo Cuervo.

Pérez no dijo esta boca es mía, pero sí uno de sus colaboradores de más confianza: “No nos vamos a pelear contra Larroque ni vamos a ir contra él, pero no festejamos lo que hizo”, considera Olfi Lafalla. “No es el estilo ni el método que queremos aplicar. Nosotros privilegiamos el diálogo y la armonía, no la prepotencia ni nada que se le parezca”.

Puesta así la cosa, resultó paradójico que el clima bélico, en la provincia, se instalara no desde el oficialismo sino desde la oposición. Fue el presidente del radicalismo e intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, quien atacó con furia a la cabeza del Ejecutivo provincial.

Sin medias tintas, Cornejo acusó de corruptos (mejor dicho, de corruptores) al gobernador Pérez y al vice Carlos Ciurca. Los responsabiliza, sobre todo a Ciurca, de haber torcido la voluntad del senador radical Gabriel Simón, hacia una postura reformista, apelando a malas artes, a oscuras relaciones personales.

La furia del Petiso

Llama la atención que una pura discusión política, mantenida a nivel partidario y legislativo, haya derivado en una incriminación de tan grueso calibre.

Para Cornejo no se trata de una simple escaramuza. Le asigna proporciones épicas. “Estamos discutiendo el poder. Y yo estoy jugado”, explica.

¿Por qué tanto dramatismo ante una instancia poco decisiva?
Cornejo, políticamente, pelea en dos frentes a la vez: contra al peronismo, al que aspira a derrotar en las próximas elecciones, y contra su propia interna partidaria.

Hay otros dos caciques radicales con los cuales ha generado, a través de los años, un vínculo irreconciliable: el ex gobernador Roberto Iglesias y el intendente capitalino Víctor Fayad. Se detestan. No los une ni siquiera el espanto.

Fayad e Iglesias, hoy, comparten el espíritu transformador de Pérez. Más aún: Capital anunció oficialmente que saldrá a militar la reforma “en todos los ámbitos de la ciudad”.

Cornejo siente el cuchillo ardiendo en su espalda y les achaca ser parte del pasado. “Son perdedores”, descerraja. “Iglesias se presentó ya en cinco elecciones. Perdió en casi todas. Yo, en cambio, gané las tres en las que competí”.

Le dicen Petiso. Pero él se vende como el Invicto. Y promete ir con todo. A matar o morir. Promete, sobre todo, despedazar a Ciurca. Que arda Troya.

Todo lo contrario del estilo Cleto. Al ex vicepresidente Julio Cobos, su pacífico aliado, le espera una antorcha ardiendo que viene de Godoy Cruz.

Calma, radicales

En el Ejecutivo miran con extrañeza la reacción de Cornejo. Están interesados en promover la reforma, como ha explicitado Pérez, pero no se van a cortar las venas por ella.

Cuando mucho, si avanzase, sería un plebiscito, dicen, para darle marco al asunto.

“El gran problema de Cornejo es que la UCR ha sido históricamente reformista. Más aun, los mejores proyectos, en todos estos años, han sido radicales. ¿Cómo hará para frenar el natural impulso de sus correligionarios?”, explica el ministro de Gobierno, Félix González.

La movilización social será la mejor arma para enfrentarlo.

En cuanto a la acusación de comprar opositores, dice Lafalla: “Pregunten a cualquier intendente, a Abed, a Mansur, a Pinto, a Difonso o a Fayad, si alguna vez les hemos pedido algo. Nunca hemos hecho un toma y daca en la gestión”.

La sombra discursiva del Cuervo no planea sobre la provincia. Pero igual hay fuegos y caras pintadas en el horizonte.

Y eso que estamos, todavía, en 2012, año no electoral. A prepararse para lo peor, entonces.

http://www.diariouno.com.ar/afondo/La-furia-del-Petiso-y-del-Cuervo-20121104-0011.html

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