Turcos en la corte de Don Julio

Turcos en la corte de Don Julio

dic 2, 12 • In Columnas, Política, Tapa

Crece la importancia de los intendentes para ver la realidad de cerca en este tiempo de gran agitación política. Abraham y Fayad acercan una clave.


El intendente radical Viti Fayad, el ministro Julio De Vido y el jefe del PJ local, Alejandro Abraham.
Por Andrés Gabrielli

La realidad política argentina se encuentra en proceso de cambio. Y, por imperio de las circunstancias, habrá de ponerse intensa y peliaguda en los próximos días.

Entramos en la semana del famoso 7D. Algo parecido al fin del mundo calculado por los mayas, pero en torno de la ley de medios.

Ante la exacerbación de ciertos ánimos que se preanuncia y la tormenta de mensajes cruzados de los bandos en pugna (el Gobierno, de un lado, y el Grupo Clarín, del otro), se impone una pausa.

Parar la pelota.

Se trata de ver, en las horas que se avecinan, lo más claro posible a través del cristal opacado por el fragor del combate.

Nada mejor, para aproximarse a la realidad sin deformaciones, que bajar un par de peldaños en la escala de poder y situarse, por ejemplo, en el plano de los intendentes.

Los jefes comunales son gente práctica. Palpan la presión directa de los vecinos. En sus decisiones prima el interés por resolver los problemas cotidianos por sobre las disquisiciones teóricas o las veleidades ideológicas.

Intendentes, la tropa confiable

El kirchnerismo se encuentra en una etapa de consolidación de fuerzas en vistas de las batallas que prevé el calendario. Una de ellas serán los comicios del año venidero.

Los intendentes de todo el país son la tropa de base para asegurar el dominio territorial, para desplegar con éxito la acción in situ.

Don Julio De Vido, ministro de Planificación, uno de los longevos del staff kirchnerista, es el arquitecto de esa movida.

En esa matriz se gestó la invitación que el Gobierno nacional le realizó al gobernador Francisco Pérez y a 12 intendentes mendocinos.

La excusa fue escuchar necesidades y prometer recursos. Pero el interés real fue, como ya explicamos, montar un escenario casi de fantasía para que el ministro pidiera, otra vez, por la re-re de la Presidenta.

Dos “turcos” fuera de la neblina

“Más perdido que turco en la neblina”, reza un viejo dicho.

Tal expresión popular está lejos de aplicarse a nuestra realidad. Porque si algunos estuvieron atentos y bien rumbeados entre los intendentes, fueron dos “turcos” de distinta extracción, el guaymallino peronista Alejandro Abraham y el capitalino radical Víctor Fayad.

El Pelado y el Viti.

Ambos son protagonistas de primer orden dentro de la política vernácula, como imponen los tiempos.

Y ese protagonismo se potencia por la deferencia con que los trata Don Julio.

De los 12 jefes comunales que fueron a Buenos Aires, sólo Abraham y Fayad recibieron un tributo especial inmediato.

El martes, los dos tuvieron el privilegio de asistir al almuerzo con que la Presidenta agasajó a su par peruano, Ollanta Humala, en el Museo del Bicentenario, a espaldas de la Casa Rosada.

¿Cuál fue el valor práctico de estar allí?

Fayad lo pudo mensurar ya el jueves en la noche, cuando recibió la promesa de De Vido de financiarle la construcción de 1.400 viviendas a través del IPV.

Para Abraham, como presidente provincial del PJ, fue oro en polvo en gramaje político.

“Significa estar entre los elegidos”, interpreta un colaborador de Abraham, ante la reticencia de éste a hablar sobre su experiencia.

Hubo, en efecto, sólo cinco intendentes caros al kirchnerismo sentados a la mesa ese día: los de Esquel, Suncho Corral (Santiago del Estero) y General Las Heras (Santa Cruz), además de Abraham y Fayad, claro.

Lo mismo puede decirse del gobernador mendocino. Paco Pérez compartió la distinción con sus pares de San Juan (Gioja), Salta (Urtubey) y Zamora (Santiago del Estero).

La Cámpora, hiperpresente

El encuentro en torno de Humala sirvió para algo más que “hacer rostro” y degustar cordero patagónico regado con malbec mendocino de Luigi Bosca.

Se palpitó, allí, parte del clima político de este momento.

Si bien no se trataron asuntos demasiado concretos, dado el carácter protocolar del almuerzo, pudo extraerse una sensación que zumbaba entre los comensales: “Estamos en medio de una guerra. Y un buen general no se baja hasta que termine la batalla. ¡Cristina es hoy ese general!”, repetían los integrantes del equipo oficial.

En otras palabras: puede haber re-reelección o no (Daniel Scioli es el plan B). Pero Cristina va a estar al frente de su tropa, en primera fila, hasta el último momento.

Y otro dato: en cada una de las 20 mesas había sentado, al menos, un miembro de La Cámpora.

La guardia pretoriana mantiene su vigencia y su vigor.

“Viti” y “Petiso”: dos realidades

Estos movimientos impactan no sólo en la realidad de cada comuna en particular. Se extiende al panorama general de la política mendocina.

Y ahí se van profundizando, cada vez más, las grietas.

Otro intendente de gran protagonismo es el godoicruceño Alfredo Cornejo, a quien su presidencia provincial de la UCR le ha hecho variar el rumbo respecto de sus colegas.

Para los otros caciques, la prioridad es atender el interés de los vecinos.

Para Cornejo, aun siendo un jefe municipal exitoso, hoy la prioridad es librar una batalla política como si fuera una guerra santa. Ha apretado las mandíbulas y quiere enfrentarse contra todos los que rayen.

Eso lo lleva a calificar a Fayad, uno de sus enconados rivales internos (como Roberto Iglesias), de oportunista, de demagogo, de funcional al kirchnerismo.

Olvida, Cornejo, en su furia, que la buena onda de Fayad con la Presidenta se remonta a varios años. En todo el período cristinista, el Viti ha recibido más mimos que todos los intendentes peronistas juntos.

Fayad, que es zorro viejo, le responde con casas bajo el brazo y con algunas argucias propias del Ulises homérico, “fecundo en ardides”. Así ocurrió con la toma del comité radical por parte de jóvenes capitalinos reclamando por la reforma constitucional.

Cornejo sofocó prontamente la rebelión. Pero empieza a fatigarse de tener la casa, todo el tiempo, llena de humo.

Se vienen días agitados, allá, en el horizonte nacional con el 7D, y acá, cuando la Legislatura discuta el Presupuesto.

¿Alguien parará la pelota? ¿Tendrá la cabeza lo suficientemente fría como para proponer un diálogo que favorezca al soberano?

En su reciente e inquietante libro, fraguado en honduras, el poeta mendocino José Luis Menéndez nos recuerda que al Diablo “al final le pasa como al pueblo./ En lo que importa no tiene voz/ ni tiene voto”.

http://www.diariouno.com.ar/afondo/Turcos-en-la-corte-de-Don-Julio-20121202-0012.html

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