“Qué añito”, canta Paco Pérez

“Qué añito”, canta Paco Pérez

dic 24, 12 • In Columnas, Política, Tapa

El 2012 cierra con varios conflictos para Cristina. Buena parte de ellos al gobernador no le afecta. Llega a las Fiestas en rojo, pero con el ánimo en alto.


Paul McCartney, Paco Pérez y José Carreras.

Por Andrés Gabrielli
Columnista de UNO

Francisco Pérez viene llegando a las Fiestas con ánimo tranquilo y positivo. Aunque el país que lo rodea esté en efervescencia y con berrinches pendencieros.

Los asuntos que hoy desencajan a la Presidenta y a su equipo no son un problema mayor para el gobernador, aunque acompañe cada movida kirchnerista con declaraciones de rigor.

En la enmarañada pelea por la Ley de Medios Paco no cuenta. Tampoco tiene vela en el doble entierro de la inflación y del mínimo no imponible, que justifican algunas movilizaciones callejeras.

Son asuntos de índole nacional o, en todo caso, estrictamente porteña, como la estatización del histórico predio ferial de la Sociedad Rural Argentina en Palermo.

Incluso, los saqueos de las últimas horas, por lejos lo más candente de la semana, no han llegado a perturbarle el sueño.

La Provincia, en esta materia, se encuentra en línea con La Nación. Creen, por aquí, que se trata de hechos aislados, organizados con evidente intencionalidad por activistas políticos, y no un síntoma de malestar social extendido.

“No entran a los supermercados por hambre sino por puro vandalismo”, es el discurso dominante.

Las sospechas caen, de soslayo, en los camioneros. En los camioneros de Moyano. Al líder cegetista local, Rodolfo Calcagni, aunque moyanista, lo ponen fuera de cualquier conspiración: “No es de él hacer este tipo de cosas”.

Dale alegría a mi corazón

Los logros propios del último tramo de 2012 han terminado de redondear una sonrisa en el mandatario mendocino.

La posible –y aún latente– extinción de la promoción industrial le daría un triunfo simbólico con aires de posteridad. Tendría, así, su medalla trascendental para colgarse en el pecho, aunque le bochen, una y otra vez, la reforma constitucional.

También le amplían la sensación de bienestar algunas obras que se van destrabando, como la doble vía a Tunuyán o la licitación, en estas horas, de la doble vía a San Juan.

Puede anotarlas como conquistas del momento. Ok, pero, teniendo en cuenta que Pérez fue ministro de Jaque, quien no consiguió, por ejemplo, inaugurar tan siquiera 100 metros de la ruta 40 al Valle de Uco, más bien es un motivo de preocupación que de festejo.

Hay cosas, en la obra pública mendocina, tan lentas, que ya no merecen una inauguración sino un acto de reparación histórica. Un acto de desagravio a la comunidad.

Codeándose con los grandes

Nada de lo expuesto tapa las dificultades actuales, propias de un país con su economía en freno recesivo, con un clima político excesivamente caliente y estragado por la inseguridad.

Sin embargo, Paco Pérez nunca olvidará 2012 por una única razón, que empequeñece a todas las otras: colocar a Mendoza en la gran vidriera internacional.

Gracias al calendario político, deportivo y cultural, este año Paco pudo codearse, como anfitrión, con los presidentes latinoamericanos en la Cumbre del Mercosur/Unasur, con Los Pumas y los Springboks, con la Selección de Messi, con el tenor José Carreras, con Quino y Julio Le Parc y, entre tantos otros, con Juan Martín del Potro en su despacho.

Nada, o casi nada, de esto le llegó por azar, sino que fue el fruto de una voluntad manifiesta.

Hasta tal punto el gobernador entiende que este tipo de actividades es parte esencial de su pregonado Espíritu Grande, que ya piensa, para 2013, en reflotar el legendario concierto de Amnesty International, 25 años después. Luego, la apuesta es conseguir, para 2014, la visita de Paul McCartney.

Hay que hacer coincidir, un año antes, las giras internacionales de McCartney pero, de hecho, ya estuvo su gente en Mendoza visitando el Estadio.

Un gobernador puesto a prueba

Está muy bien que esos personajes rutilantes se vayan asociando a nuestro ámbito, a la Marca Mendoza, pues la provincia vive, en parte, de venderse hacia afuera, como receptora turística cada vez de más nivel.

Remarquemos que la industria sin chimeneas aporta alrededor del 15% de la economía local y que este año cerrará con un récord de arribo de visitantes: más de dos millones setecientos mil.

“¡Qué añito!”, le lleva a decir al gobernador.

Ahora bien, el glamour y el lucimiento que aportan las estrellas del jet set (en enero comienza el Sudamericano sub 20) no deben ocultar otra realidad.

Mendoza no nada en la abundancia, precisamente.

La dura discusión, que ahora va fluyendo, en la Legislatura con la oposición –en especial, la radical– por el Presupuesto y el esquema impositivo obedece al rojo provincial, que ya es crónico y que amenaza con empeorar.

El esquema estructural es muy malo. Inviable, diagnostican desde la UCR.

Eso es lo que, seguramente, al gobernador hoy lo lleve a insistir con su lema actual, pese a los réditos de fin de año: “Humildad y perfil bajo”, no se cansa de repetir Paco Pérez en sus conversaciones íntimas.

Puerta abierta al futuro

¿Cuánto hay de mérito propio y cuánto de regalo del cielo en la probable caducidad del régimen de promoción industrial?
Puede que haya más de lo segundo que de lo primero, aunque la fidelidad de Paco a Cristina quizá haya ayudado a inclinar los ánimos.

Como sea, la cuestión abre una formidable oportunidad de repensar la provincia y de proyectarla hacia horizontes más amplios.

Lo mismo que otros “regalos” enormes, como el emprendimiento minero de Vale en Malargüe o el reciente acuerdo entre YPF y Chevron para comenzar la explotación de Vaca Muerta.

Es el momento, entonces, para que Pérez dé un salto de calidad en su gestión: la evolución, personal, desde el simple administrador de carencias al estadista.

Necesita reordenar las fuerzas productivas e institucionales de la provincia para alumbrar, en conjunto, el moderno paradigma.

Es ahí cuando los reclamos del radicalismo encuentran razón y legitimidad: no puede dejar afuera a este partido –ni al PD– para discutir el diseño de los nuevos tiempos sobre bases ciertas, firmes, posibles.

Un viejo sabio de la tribu global, Zygmunt Bauman, decía, en unas memorias de reciente publicación: “Las naciones son reacias a aprender y, si aprenden, suelen hacerlo sobre todo a partir de sus errores y transgresiones anteriores, es decir, a raíz de los funerales por sus fantasías del pasado”.

http://www.diariouno.com.ar/afondo/Que-aito-canta-Paco-Perez-20121223-0008.html

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