Zaldivar, el Mendocino del Año de UNO

Zaldivar, el Mendocino del Año de UNO

dic 30, 12 • In Misceláneas, Tapa

Pese al gran reconocimiento mundial, el oftalmólogo Roberto Zaldivar ama su tierra. Aquí vive, trabaja y desarrolla sustanciales aportes a su especialidad. Sumar valor agregado es su lema.

Ilustración de Diego Juri

Por Andrés Gabrielli

Elegir a Roberto Zaldivar como Mendocino de 2012 es una tarea relativamente sencilla. Por su vuelo internacional, por sus constantes aportes a la ciencia, por su don de gente, cada año debería estar en el podio, sin discusión.

Como Messi.

Zaldivar es el Messi de nuestra oftalmología. Orgullo provincial. Raza de creadores y docentes. ¿Qué más?

Se encuentra, en este momento, en La Barra, Uruguay, descansando en familia para recargar las baterías rumbo a otro año de intenso trabajo. Desde aquellas costas se prodiga, con entusiasmo, en el diálogo.

Este año el Mendocino del Año vuelve a ser un médico. ¿Qué le dice?

–Me llena de orgullo porque demuestra que esta distinción puede recalar en distintos representantes de nuestra sociedad.

Le preguntaba porque, en el mundo de hoy, dominan los personajes mediáticos y “populares”: los Messi, Lady Gaga, Mark Zuckerberg…

–Es lógico que personas de gran exposición pública sean más reconocidos por la comunidad. Por eso este es un halago muy importante.

Si de usted dependiera, ¿quién debería ser el mendocino de 2012?

–Se me ocurren muchos nombres como el de Eliana Bórmida, Enrique Pescarmona, entre otros.

Bueno, el ingeniero Pescarmona ya recibió este reconocimiento dos veces, como usted o Julio Cobos. Bien: la revista Time eligió a Obama como personaje de 2012. ¿La parece bien?

–Me parece justa la elección. Obama ganó unos comicios muy reñidos con gran apoyo de las minorías, lo cual habla de su política.

¿O usted, hombre de ciencias, hubiera elegido a Fabiola Gianotti, que era otra de las candidatas?

–Fabiola y su equipo de científicos merecen un reconocimiento, sin dudas. Debido al contexto económico mundial, la imagen de Obama se llevó el reconocimiento.

Mendoza tiene, por lo menos, tres médicos que son una “marca, de amplio reconocimiento más allá de nuestras fronteras: Burgos, Albino y usted. ¿A quién sumaría a la lista?

–Hay muchos médicos que podrían estar, pero no me gustaría ofender a los que no nombre.

Su trayectoria sirve de ejemplo. ¿Cómo se llega, desde Mendoza, a los primeros planos internacionales, profesionalmente hablando?

–Viene de un esfuerzo muy grande de dos generaciones y espero que se continúe con la tercera, sacrificando el tiempo libre por estudios, viajes y trabajos.

¿Cuánto tuvo que ver, en este desarrollo personal, la formación que le ofreció el medio y cuánto la impronta de su padre, Roger Zaldivar?

–Lo mas importante, entiendo, fue la cultura que me enseñó mi padre sobre el esfuerzo continuo para lograr objetivos.

¿Y el rol de su madre?

–Mi madre fue el complemento ideal de ambos, ya que fue el sostén que brindó equilibrio y armonía a la familia.

¿Cuál es la principal lección que le dejó su padre? Hablo de la vida, no ya de su especialidad médica.

–Además del esfuerzo, la honestidad, la perseverancia y la lealtad.

¿Por qué la oftalmología?

–Porque desde niño participé en eventos oftalmológicos en todo el mundo, lo cual hizo que, mucho antes de ser médico y posteriormente oftalmólogo, yo ya me sintiera parte de esa comunidad.

De no haber sido oftalmólogo, ¿qué otra rama de la medicina le hubiera gustado abrazar?

–Creo que me hubiera costado mucho elegir otra especialidad.

¿Le infla el pecho que la “tercera generación” siga los pasos profesionales suyos y de don Roger o es una gran responsabilidad?

–Roger, mi hijo, está haciendo una carrera muy interesante y va a ser un digno representante.

Un consejo para los chicos que recién se inician en la carrera médica.

–Sean diferentes, busquen fortalecer sus valores agregados y sueñen, no hay límites.

Fuera de la medicina, ¿qué otra cosa hubiera deseado ser, fervientemente? ¿Arquitecto tal vez?

–Sí, probablemente hubiese sido arquitecto ya que la arquitectura y la construcción me apasionan.

Ya que estamos, ¿cuál es el edificio más bonito de la ciudad?

–El edificio del ex Banco Hipotecario es una obra importante.

¿Qué monumento u obra pública no le gusta?

–El aeropuerto de Mendoza y su ingreso a la ciudad no condicen con lo que nuestra ciudad representa.

¿Aprueba haber gastado dineros públicos en el Memorial del Centenario y en el Le Parc?

–Estoy de acuerdo con que se hagan obras públicas importantes que lleven a la integración social. La noche de José Carreras y Verónica Cangemi fue un ejemplo. Me quedé sorprendido por el lugar, por el nivel del espectáculo y por la educación de la gente.

¿Cómo es estudiar en una facultad, como la de Medicina de la UNCuyo, fundada por el padre de uno?

–La UNCuyo siempre fue una universidad muy prestigiosa, por lo que para mí fue un honor haber estudiado ahí. De manera anecdótica, a mi padre, la única vez que lo vi llorar, fue cuando se incendió la Facultad de Medicina en el parque General San Martín.

¿Qué importancia tuvo, en sus comienzos, haberse especializado, en Boston, en segmento anterior del ojo, con el doctor Richard Simmons, de la Fundación de Glaucoma de Nueva Inglaterra?

–Mi paso por Boston me marcó profundamente para el futuro ya que pude estar en un medio muy prestigioso y avanzado, lo que me inspiró en los años subsiguientes.

De todos sus “maestros”, ¿cuál fue el que más le enseñó y qué?

–Mi padre, a nivel local, y Dan Durrie, de los Estados Unidos, a nivel organización.

Este año usted se convirtió en el primer latinoamericano en ser galardonado, en Brighton, con el Rayner Medal Award, Eponymous Lecture, por la Sociedad Inglesa de Catarata y Cirugía Refractiva. ¿Qué le aporta a una trayectoria como la suya?

–Es una distinción muy importante para la oftalmología y la medicina argentinas ya que el creador de esta sociedad, Sir Harold Ridley, fue el oftalmólogo que creó e introdujo el primer lente intraocular en el mundo. El premio fue por mi labor en el desarrollo de lentes intraoculares fáquicos y darme el nombre de epónimo significa que nuestro nombre es equivalente de estos lentes

Usted ha diseñado decenas de instrumentos originales, como aportes a la oftalmología. ¿Cuál de todos ellos considera el más relevante?

–Mi mayor contribución fue la relacionada con este premio ya que modifiqué y mejoré el diseño de este tipo de lentes durante los últimos veinte años, logrando que, en la actualidad, sea el lente fáquico más utilizado en el mundo.

¿Se puede producir tecnología de punta en nuestro medio?

–Sí, es posible, y lo vamos a intentar próximamente.

Usted, conocedor del mundo, ¿cómo calificaría el nivel académico de Mendoza, en general, y de la enseñanza de la medicina, en particular?

–El nivel de Mendoza es muy bueno y tiene un prestigio internacional que deberíamos mantener.

¿Qué nos falta?

–Deberíamos tratar de contribuir al desarrollo de tecnologías de alto valor agregado, que son escasas en Mendoza y en la Argentina. Esto permite crear productos total o parcialmente en nuestro país para ser exportados, utilizando especialmente nuestra creatividad.

En la eventual evolución que nos debemos, ¿cuánto le corresponde al Estado y cuál es el aporte que debería efectuar el sector privado?

–El Estado debería ser el facilitador de todos los procesos ya que es el que define si las industrias se radican en uno u otro lugar. La mayoría de estas empresas necesitan no solo alguna ventaja económica sino también ser tratadas con reglas claras.

¿Por qué se quedó en Mendoza, pudiendo haberse radicado en alguna de las “capitales del mundo”, allí donde se fraguan la fama y la fortuna?

–Yo siento un gran orgullo por Mendoza, por lo que mi mayor desafío era desarrollarme aquí.

¿Alguna vez se embroncó con el país y pensó en mudarse definitivamente a otro lado?

–Sí, en el 2001. Era difícil tomar decisiones importantes, pero nunca fue para trasladarme a otro lugar ya que amo mi país.

–¿Cómo es atender a los famosos? ¿Cambia en algo la cosa?

–Lo primero que les enseñamos a nuestros médicos en la residencia es a tratar respetuosamente a todos nuestros pacientes, los del instituto y los de la fundación, a todos por igual. Sin embargo, con los que tienen exposición pública se crea un clima divertido con nuestro personal y con los otros pacientes.

¿Alguna vez alguna celebridad le pidió una cosa imposible, algo que esté por completo fuera de su alcance? En ese caso, ¿cómo se le dice que no? Supongo que no debe ser fácil.

–Hay de todo y no necesariamente se correlaciona con la exposición pública. En realidad, las personas de conocimiento público son mucho más lógicas en los requerimientos que las personas que no lo son.

De todas esas personalidades que han estado en sus manos, ¿cuál lo impactó más?

–Me sorprendieron la inteligencia y la creatividad de Ninoy Aquino y de su mujer, Cory Aquino, que luego fue elegida presidenta de Filipinas.

¿Cómo fue la experiencia con el clan Kennedy?

–La esposa de Edward Kennedy era nuestra paciente habitual cuando vivía en Boston, por lo que tuve relación con ella y con su familia.

¿Y con los jeques?

–Atendimos a gran cantidad de jeques y sultanes, lo que me obligó a aprender palabras básicas en árabe, sobre todo para atender a miembros de su familia.

Usted también se ocupa de la población más desprotegida, en especial de los niños. ¿De quién fue la idea de organizar la fiesta en el Alvear de Buenos Aires para recolectar fondos?

–Fue una idea de mi mujer. Le llevó mucho esfuerzo y dedicación.

¿Halló mucha gente solidaria?

–Nos sorprendimos por el éxito del evento. Esperábamos alrededor de 150 personas y fueron más de 450, colmando el hotel Alvear.

¿Cómo es Mendoza, en ese sentido? Suele juzgársela, quizá desde el prejuicio, como una sociedad cerrada, egoísta y mercantilista.

–No, no le adjudicaría esos adjetivos a mi ciudad, pero sí considero que es muy conservadora. Es muy difícil, aquí, saber qué va a ser exitoso y qué no.

¿Le interesa la política, doctor?

–Me interesa estar informado de ella y contribuir, desde mi posición, en lo que pueda para el beneficio de nuestra comunidad.

El país está viviendo unas fiestas de fin de año muy crispadas, muy calientes, hasta virulentas, diríamos, en lo político. ¿Cuál es su sensación?

–Estoy de acuerdo con eso y anhelo de que la situación mejore para el beneficio de todos.

¿Qué impresión tiene del gobernador Paco Pérez, cómo le cae?

–Lo veo con energía y trabajador. Espero que le vaya bien, por Mendoza .

¿Y el ministro de Salud, Carlos Díaz Russo? ¿Se acerca a ustedes, los médicos que están poniendo a Mendoza en el mapa nacional e internacional? ¿Los consulta? ¿Es deseable, bueno, esto último?

–Tengo relación con el ministro desde antes de que tuviera este cargo. En mi caso, no soy consultado…. pero, excepto en algo específico, no sé si podría contribuir.

Saquemos a Pérez. Aprovecho que usted es miembro honorario de la Junta de Estudios Históricos de Mendoza: ¿cuál ha sido el mejor gobernador en la historia provincial?

–Por el prestigio para Mendoza, el general San Martín. De los contemporáneos, Francisco Gabrielli, en los años 60, fue de los más destacados.

Si le hicieran una estatua a usted (no vale decir que no, esto es un juego), ¿dónde la gustaría que la emplazaran?

–Probablemente en el parque General San Martín, cerca del instituto.

¿Un héroe literario?

–Borges, por su trascendencia mundial.

¿Un superhéroe de ficción?

–Superman.

¿Un paladín de la vida?

-Nelson Mandela.

¿Cómo le cae nuestra presidenta? ¿Cómo la “ve”?

-Me parece que se han hecho cosas buenas y otras que se pueden objetar. Me gustó el tratamiento general de la deuda externa, pero me gustaría que existieran menos confrontación y más consenso nacional, como en el gobierno de Lula.

En el perfil que traza su propio instituto, lo califica a usted de “absolutamente metódico, organizado y sistemático”? Eso está bien como profesional, ¿pero no lo hace una persona muy aburrida?

–No… en la toma de decisiones y en la creación de tecnología las ideas surgen en forma caótica y sus procesos son lo opuesto a lo metodológico.

¿Qué dicen sus íntimos al respecto?

–Con mis amigos soy muy diferente y espontáneo.

¿Cuál es su principal virtud personal?

–La creatividad.

¿Y su peor defecto?

-La ansiedad.

De niño, ¿a qué jugaba? ¿Jugaba o era un “traga”, un nerd, el típico primero del curso?

–Era buen alumno, pero no el primero del curso. Me gustaban todos los deportes.

¿Recuerda alguna travesura importante?

–Sacar el auto de noche cuando iba al secundario a escondidas de mis padres.

¿Cuál fue el reto más grande que recibió de sus padres y por qué?

–Por chocar, en la plaza de Chacras, a los 14 años, el auto de mi madre.

¿Se ruboriza, todavía hoy, al recordarlo?

–Ya lo superé.

¿Y por parte de sus maestros?

–Solo recuerdo al profesor de Francés de la secundaria. Era una materia en la cual no ponía demasiado empeño.

Cuando no hace de médico, ¿qué hace?

–Me gusta practicar deportes con mis hijos Roger y Mercedes y con mi mujer Estela.

¿Qué deportes practica con ellos? Supongo que, a esta altura del partido, los “chicos” le pasarán el trapo. ¿O se dejan ganar?

-Jugamos tenis, esquiamos y vamos al gimnasio juntos. Y, sí, a esta altura solo me quedan las mañas para jugar con ellos al tenis.

¿Qué lo enamoró de su esposa?

–Mi mujer es una gran madre y supongo que desde que la conocí supe que iba a serlo. Es generosa, dulce y, por sobre todo, nos seguimos respetando a pesar de los 35 años que llevamos juntos.

¿Qué lo chifla, como berretín?

–La tecnología de cualquier rubro.

Hay muchas series sobre médicos, desde las viejas, como “Dr Kildare”, a las nuevas, como “Dr House”. ¿Cuál es su preferida?

–No me gusta mirar series médicas. Trato de descansar de la medicina en mi tiempo libre.

¿Quién es su mejor amigo?

–No puedo nombrar a uno porque se me ofenderían los demás. Gracias a Dios tengo muchos amigos.

¿Tinto o blanco? ¿Con o sin madera?

–Tinto, con madera.

¿Cuál es su vino preferido?

–Tengo varias preferencias, aunque no soy un gran tomador: “Perdriel” de Norton, Pulenta State, “Corte A” de Vistalba, “Alfa Crux” de O. Fournier, etc.

¿Cuál es su color?

–El azul.

¿Y cuál es el color que le sienta mejor a la hora de vestirse?

–El azul.

¿Qué significa, para un oftalmólogo, ver la vida color de rosa?

–Vivir en armonía.

¿Es cierto eso de que no hay peor ciego que el que no quiere ver?

–Es cierto. A las situaciones complicadas de la vida hay que saber enfrentarlas.

¿Con quién brindará a fin de año?

–Con mi familia.

Pues bien, alcemos las copas, entonces. Sus augurios.

–Espero un año de muchos nuevos proyectos personales. Y que nuestros gobernantes entiendan la oportunidad que tiene nuestra provincia para progresar de una manera consistente para el beneficio y felicidad de su comunidad.

http://www.diariouno.com.ar/mendoza/Roberto-Zaldivar-Se-puede-producir-tecnologia-de-punta-en-nuestro-medio-20121229-0065.html

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