Ciurca vs. la maldición del vice

Ciurca vs. la maldición del vice

ene 6, 13 • In Columnas, Política, Tapa

El vicegobernador aguarda a Pérez con una cargada agenda institucional y política. Responsabilidad y prudencia son las dos banderas de su lealtad.


Carlos Ciurca por Diego Juri.

Por Andrés Gabrielli
Columnista

Carlos Ciurca enarbola una frase que lo pinta de cuerpo entero: “Cuando alguien dice mucho que es leal, ponete contra la pared”.

La advertencia, viniendo de un peronista de base, territorial, de un laburante de pico y pala de la política como el vicegobernador, tiene un significado trascendente.

Cualquier vice en este país, por el solo hecho de serlo, adquiere automáticamente chapa de sospechoso.

Sospechoso de traidor. O, cuando menos, de alineación poco convencida con el líder.

Basta ver la historia cercana, de 1983 a la fecha. Ningún vicepresidente brilló en su puesto, sino al revés, con el mendocino Julio Cobos a la cabeza de la tabla infernal.

En la provincia la situación ha sido un tanto más amable. Algunos vice sí cumplieron cabalmente con su tarea. Fueron hombres de confianza a tiempo completo y en toda su expresión. La lista es breve. Se reduce a tres: Arturo Lafalla como segundo de Bordón, Carlos De la Rosa como acompañante de Gabrielli y Juan Carlos Jaliff en el mandato de Cobos.

El penúltimo vice, Cristian Racconto, fue el peor en términos de desavenencias con su gobernador, Celso Jaque. Terminó jugando, políticamente, para el enemigo.

¿Y Ciurca?

Por lo observado hasta aquí, el lasherino ha pasado a integrar el círculo virtuoso de Lafalla y compañía, aunque son varios los interesados en sembrar cizaña entre él y Paco Pérez, por obvias razones de rivalidad interna.

Ciurca, pese a tener vuelo propio desde el comienzo de la gestión y pese a tener mayor influencia territorial que el mismo gobernador, nunca cedió a la tentación de desmarcarse y de sacar la cabeza por encima del agua.

Es por eso que antes de que Pérez retome, mañana, sus funciones tras un breve descanso veraniego, remarca: “Cada vez que el gobernador no estuvo en funciones, he intentado ser muy responsable y muy prudente. Esa es la mejor manera de demostrar lealtad. Y de infundir tranquilidad”.

Responsabilidad y prudencia son los dos valores que más le interesa remarcar en este punto.

Juntar fuerzas para un año bravo

Cuando se le pregunta a Ciurca que defina con sencillez su relación con el gobernador, no duda en calificarla de “excelente”.

Lo afirma evaluando los resultados concretos hasta aquí. Siente que se han vuelto complementarios para poder funcionar y, principalmente, destaca el gran respeto que existe entre ambos.

Respeto que le permite a Ciurca, por ejemplo, continuar robusteciendo la línea interna del peronismo mendocino, que encabeza junto con tres poderosos intendentes: el guaymallino Alejandro Abraham, el lasherino Rubén Miranda y el lujanino Carlos López Puelles.

El dato no es menor, tratándose 2013 de un año electoral y con pronóstico reservado para el PJ local y para el kirchnerismo en el plano nacional.

Meditando el desdoblamiento

Los próximos comicios legislativos serán “muy reñidos” para el peronismo. Así lo piensa Ciurca. Y también el resto de sus “compañeros” en el partido.

En el plano de los candidatos nacionales, es decir, de los diputados, el PJ enfrenta dos desafíos: la eventual candidatura del radical Julio Cobos, hoy por hoy, arriba en las encuestas; y el momento crítico que atraviesa el gobierno de Cristina Fernández (pese a la opinión en contrario de algunos propagandistas oficiales como Artemio López), con demasiados frentes abiertos.

¿Cuál es la salida? Desdoblar las elecciones. Algo que la oposición viene reclamando insistentemente y que el oficialismo provincial, tan dependiente financiera, política y afectivamente del poder K, negaba de manera rotunda.

Pero cambia, todo cambia.

Hoy, el peronismo mendocino aprecia infinitamente más la fuerza telúrica de sus 12 intendencias que el eventual arrastre de Cristina.

La decisión de desdoblar puede establecerse, como ha venido sucediendo, mediante un decreto del gobernador o por medio de una ley de la Legislatura. Las dos vías están abiertas.

Se espera, tal vez, una presión lógica desde la Casa Rosada para abortar tal iniciativa.

Pero el argumento de los locales es sólido: debemos hacer una defensa de Mendoza. La Provincia necesita autonomía institucional y política, dicen. Sólo así resultaremos verdaderamente útiles a la Nación.

“Si el peronismo local lo acuerda, charlaremos con la gente del Gobierno nacional. Con seguridad, nos entenderemos”, se ilusiona Ciurca.

Especulaciones electorales aparte, emerge otra constatación: el peronismo, máquina de poder implacable, está empezando, provincia por provincia, a abonar la transición en la cumbre presidencial.

Todos son conscientes. “La Presidenta es nuestra jefa política. Ella decide y manda. Pero si Cristina no va por la reelección, todos los caminos conducen a Scioli”, señala Ciurca.

No será candidato

Cuando el vicegobernador le devuelva la conducción provincial, mañana, a Francisco Pérez, lo hará con una frase tatuada en su frente: “No voy a ser candidato a nada este año”.

A Ciurca le interesa que esto le quede claro a todo el mundo, para aventar especulaciones.

Prefiere continuar con su rol de albañil en el armado de una estructura política delicada.

Para enfrentar a Cobos, entiende que el PJ tiene que poner a sus mejores hombres. A los pesos pesados. Como Abraham en la zona norte o el sanrafaelino Omar Félix en el Sur.

Pero son meras opiniones de un debate que recién empieza.

En cuanto a la agenda dura, Pérez recibirá la posta con una discusión paritaria en ciernes que, se estima, será peliaguda.

Pero el Gobierno ha clarificado dos cosas: una, que en el arreglo final, como sea, los trabajadores no pierdan poder adquisitivo; y, otra, que la negociación esté a cargo de un cuerpo paritario profesional, para evitar la dispersión y el desorden, que tan bien saben aprovechar los hábiles pescadores de río revuelto como Raquel Blas.

Por último, un matiz importante. En la cúpula del Ejecutivo creen que el proceso de la reforma constitucional está vivito y coleando. Tiene posibilidades de avanzar.

En febrero volverán a la carga.

Enfrente los espera un radicalismo que está juntando, a duras penas, sus pedazos, pero que sostiene erecto a Cobos como estandarte, cual Cid Campeador, para meter miedo.

Pérez necesitará, por ende, abatir varios molinos de viento. Cuenta con Ciurca, que se siente Sancho Panza. Su fiel escudero.

http://www.diariouno.com.ar/afondo/Ciurca-vs.-la-maldicion-del-vice-20130106-0001.html

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