Paritarias, la prueba de fuego

Paritarias, la prueba de fuego

ene 27, 13 • In Columnas, Política, Tapa

La negociación salarial es “el” problema de las provincias. En Mendoza, el SUTE marcará el escenario. Pérez está empeñado en racionalizar el Estado.


El ministro de Hacienda, Marcelo Costa. Ilustración DIEGO JURI/DIARIO UNO.

Por Andrés Gabrielli
Columnista de UNO
@AndresGabrielli

El Gobierno se encuentra metido de lleno en clima de época. Sólo respira, piensa y siente en términos de Vendimia.

Esto no implica que todo sea una fiesta en la cabeza del gobernador.

Además de la fanfarria y de los brindis, Vendimia implica, para cualquier mandatario de estos lares, verse las caras con los sectores económicos y productivos.

Paralelamente al roce con ellos están las negociaciones paritarias. Un clásico del verano. Pero, esta vez, con aires más conflictivos que en otros tiempos.

Mientras tanto, la pura coyuntura ha llevado a Francisco Pérez a Chile, por invitación expresa de la Presidenta, para destrabar el episódico parate de la minera brasileña Vale.

“No aflojen la presión. Sigan firmes”, le aconsejó Cristina Fernández en privado. Es lo que ha hecho y seguirá haciendo Pérez en este asunto. Hay unos 4.000 puestos de trabajo directo y muchos proveedores locales importantes atados al megaproyecto malargüino.

Luz de esperanza sobre 2013
El Gobierno provincial ha depositado sus ilusiones en el año que recién comienza. La aspiración es que “la cosa empiece a moverse”, luego de un 2012 de estancamiento.

La expectativa, expresada sotto voce y nunca en público, es que se produzca un cambio de actitud en la Presidenta y en su equipo económico, algo que revierta la tendencia, que insufle aires renovados al panorama.

La eliminación de las licencias no automáticas sobre la importación de casi 600 productos encendió una diminuta luz de esperanza.

Módica, humilde esperanza. Pero esperanza, al fin, de alcanzar alguna “normalidad”.

¿Cuál sería un crecimiento razonable del país que permita sacar la cabeza a la superficie? El cálculo gira en torno del 4%.

También abona los anhelos el convencimiento de que, gracias al calendario electoral, van a aparecer los recursos nacionales para obras públicas.

Bajo ese paraguas, el ministro de Hacienda, Marcelo Costa, cree que los números, siempre complicados, de la Provincia serán manejables. “No nos vamos a caer. En nada”, vaticina.

Siempre y cuando, claro, no se produzca una hecatombe.

¿Y cuál puede ser el motor de ese cataclismo, la fuerza que haga desbarrancar al Gobierno?

Las paritarias. Ni más ni menos.

Las paritarias, el gran problema
Por donde se la mire, la cuestión sindical se presenta como lo más conflictivo de este año de comicios legislativos. Entre otras cosas, porque la actividad propiamente gremial se mezclará fuertemente con la política, con la entrada del camionero Hugo Moyano y, quizá, del estatal Pablo Micheli, en la carrera electoral.

En ese clima, la cabecilla mendocina de ATE, Raquel Blas, va a ser, como nunca antes, una piedra en el zapato.

¿Por qué estas observaciones?

Porque las paritarias son, hoy, el gran problema de las provincias.

El año pasado, por ejemplo, el acomodamiento salarial en Mendoza implicó un aumento de 1.800 millones de pesos en el gasto. Los sueldos devoran casi el 60% del Presupuesto.

Docentes, la clave de todo
Por lo dicho, adquiere sustancial importancia la negociación en curso con el SUTE.

Hasta tal punto se prevé una pulseada conflictiva que muchos, dentro del Gobierno, ya se han resignado a llegar con un paro al comienzo de las clases.

El cálculo es sencillo: además de la discusión propiamente dicha, el gremio tiene elecciones este año. “Los líderes del SUTE van a tener la necesidad de mostrarse independientes y combativos. Se cae de maduro”, anticipan.

No obstante lo cual, en algún momento, después de los tironeos y de los ladridos de rigor, deberá alcanzarse un número sensato, posible. ¿En torno de qué?

Lo ideal, para el Ejecutivo, sería cerrar un incremento del 20%, “como pidió la Presidenta”.

Lo imposible sería el 30%, tal como aspiran los gremios.

¿Entonces? Entonces, la franja debería moverse entre el 20% y el 25%. “Más de eso estaríamos en serios problemas”, dicen en el equipo de Paco con firmeza.

Contra el Estado elefanteásico
Dos cosas más. La designación de Mauricio Guzmán, un exjacobino del lafallismo y amigo personal de Pérez, como pivot de la discusión paritaria, es un manera de ordenar el proceso y de asegurarse su conducción.

Y, segundo: para evitar el papelón, la torpeza, del año pasado, cuando se cerró una buena negociación con el SUTE y luego se tiró todo por la borda mejorando sustancialmente la paritaria de la salud, es que este año, grosso modo, todos los sectores recibirán el mismo incremento, con algunas diferencias lógicas.

La apuesta, importante, requerirá de muñeca política.

Pérez está convencido de dar esta batalla. Entre otras razones, porque la herencia recibida es tremebunda: “Entre Cobos y Jaque duplicaron el Estado”, le han hecho saber sus colaboradores.

La dimensión del Estado mendocino aplasta.

Eso ha enfebrecido al gobernador.

Hasta el punto de que ha ordenado la realización de un censo sobre la planta de personal para, luego, tomar medidas de fondo en consecuencia.

Mientras, quiere cortar el viva la Pepa de los nombramientos en cada área.

Y hace lo que antes no se hizo. Personalmente, Paco controla los ingresos. Uno por uno.

Volar como un pájaro
La dirección emprendida es correcta. Pero la cuestión de fondo sigue siendo cuánto margen propio de maniobra tiene Pérez, sabiendo su crucial dependencia de la Nación.

Por ejemplo, el intendente lasherino Rubén Miranda irrumpió oponiéndose al desdoblamiento de las elecciones, al contrario de lo que pregonaban sus socios políticos Ciurca y Abraham. Dicen que habló por boca del gobernador, después de haberse reunido con él, para congraciarse.

¿Estarán honrando así los deseos del ultrakirchnerismo?

Otra: el gobernador Daniel Scioli salió a reclamar un resarcimiento por los perjuicios que sufre su provincia con la coparticipación federal.

Buenos Aires y Mendoza son las dos provincias más perjudicadas por este régimen, que no se modifica desde hace 40 años.

¿Habrá algún margen para acompañarlo a Scioli, aunque más no sea en el sentimiento?

Difícil, por el momento.

Una hermosa frase circulaba en las redes sociales. Pertenece al poeta Paul Valéry: “Hay que ser ligero como el pájaro y no como una pluma”.

En otras palabras: hay que volar por voluntad y fuerza propias, no llevado a su antojo por el caprichoso viento.

http://www.diariouno.com.ar/mendoza/Paritarias-la-prueba-de-fuego-20130127-0012.html

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