La última bala de los radicales

La última bala de los radicales

feb 3, 13 • In Columnas, Política, Tapa

Mendoza es la única provincia donde la UCR puede anotarse un triunfo electoral importante, proyectando a Cobos. La feroz interna amenaza todo


Alfredo Cornejo, Julio Cobos, Roberto Iglesias y Víctor Fayad, ilustrados por Diego Juri

Por Andrés Gabrielli
Columnista de Diario Uno

Lo que, hasta hace poco, tenía características de comedia de enredo, sainete o vodevil, ahora se ha vuelto un western.

Con la ansiedad propia del género que, como corresponde, tendrá su desahogo en el duelo final entre los protagonistas.

Así es la vida actual de los radicales. Una película permanente. Una andar entre una otra y fantasía, más o menos lejos de la realidad.

La realidad es para los peronistas, encargados de gestionar y mantener, al precio que sea, el poder.

Lo más peligroso del caso es que los radicales se están acostumbrando a vegetar en el llano y se contentan, apenas, con sus trifulcas familiares y con enarbolarse como campeones morales, aunque esto último con menos ímpetu que antaño.

Extrañando al Pepe
Alguien que se precia de conocer a los radicales mendocinos (si es que esto fuera posible), evocaba en una de esas habituales mesas de café distendidas que facilita el verano: “¡Si el Pepe supiera la falta que nos hace!”.

Aludía, de esta manera, al fallecimiento de José Genoud, cuya ausencia, desde setiembre de 2008, dejó un vacío imposible de llenar dentro de la interna partidaria en Mendoza.

Caudillo a la antigua, salido de la conservadora fragua balbinista, el exvicegobernador y exsenador, pese a ser una figura polémica y muchas veces resistida, supo arreglárselas, a través de los años, para mantener unido el partido equilibrando las tensiones de los distintos sectores. De de este modo, el radicalismo obtuvo dos gobernaciones sucesivas con Roberto Iglesias y Julio Cobos.

Luego, con la caída del gobierno de De la Rúa, donde llegó a ser la segunda autoridad del país en la línea sucesoria, comenzó el derrumbe político y personal de Genoud, y el divisionismo intestino terminó devorando al partido.

Resultado: se perdieron dos elecciones generales al hilo, en especial una que ya parecía largamente en el bolsillo, la que tenía a César Biffi como aspirante a la gobernación, en el mismo proceso en el que Cobos llegó a la vicepresidencia.

Pese a estos dos recientes traspiés, la historia tiende a repetirse. Hoy, los principales referentes a la UCR vernácula se están sacando los ojos con ardor y meticulosidad.

Lo cual es una mala noticia no solo para su partido. También para la Argentina en general.

La última oportunidad
El problema mayor, como vemos, no es local sino nacional.

En Mendoza, se peleen o no, vayan unidos o separados, los radicales son y seguirán siendo una fuerza importante.
Tienen asegurado ese rol durante un tiempo considerable, aunque queden reducidos a un mero partido provincial.

El drama, el verdadero y profundo drama, es a nivel país.

Y aquí vale la certera palabra del hoy legislador César Biffi, quien puede hablar desde un punto de vista equidistante de los dos grandes grupos enfrentados, los que conforman, como cabecillas, Cobos y el presidente partidario Alfredo Cornejo, por un lado, y el intendente Víctor Fayad y el exgobernador Iglesias, por el otro.

“El radicalismo, en el plano nacional, tiene una sola bala. Necesita que Cobos gane, y bien, en Mendoza. Y con el partido unido. A partir de ahí podremos construir una alternativa con posibilidades en 2015”, es el diagnóstico de Biffi.

Tan sencillo, tan elemental, tan melodramático como eso.

No hay ninguna otra posibilidad, en el resto de las provincias argentinas, de obtener un triunfo electoral este año que permita repavimentar un camino de retorno al poder.

Alguna esperanza podría recaer en Ramoncito Mestre. Pero su eventual instalación, desde la intendencia de Córdoba, todavía necesita de un largo recorrido.

Construyendo a Cobos
Que Cobos sea, hoy, la última esperanza radical, ¿es una virtud o un defecto constitutivo del aún principal partido opositor?

Según el consultor y ultrapropagandista K Artemio López, hay en este momento, al menos, tres radicalismos: “El de centroizquierda, encabezado por Ricardo Alfonsín, Leopoldo Moreau, etc., que busca acercarse al FAP. El de centroderecha, capitaneado por Sanz y Aguad, que plantea alianza con el PRO. Y el cletoradicalismo, un ornitorrinco interno que nadie sabe qué busca, pero pronosticó ‘inminentes cambios en el signo monetario’. Horangel, un poroto”.

Es evidente, leyendo esos nombres, que Cobos es el único que puede emerger con un triunfo legislativo impactante este año y, encima, en la provincia más cercana afectivamente a la Presidenta como lo demuestra la gobernación de Paco Pérez.

Mejor aún. Si Pérez, siguiendo la orden que baja desde la Rosada, no desdobla las elecciones, como le reclama su partido para mejorar las chances, Cobos puede derrotar, en el mano a mano, al guaymallino Alejandro Abraham, al azul Jorge Tanús o a quien le pongan en la cabeza de la lista de diputados, y de este modo hacer hocicar a todo el PJ provincial de un solo saque.

Eso solo debería bastar para que se ordenen, detrás de él, las fuerzas del radicalismo, aunque en el plano local se sigan mordisqueando con aplicación.

Porque esto último no se va a solucionar.

Se queden adentro del partido o jueguen por afuera, da lo mismo. Iglesias y Fayad nunca darán por saldadas sus cuentas con Cornejo. Y viceversa.

Tienen odio mutuo asegurado para los próximos mil años.

¿Podrá Cobos, como líder, hacer que ellos separen la paja del trigo? ¿Que se maten en Mendoza, pero que despejen y consoliden la ruta nacional? Una ruta en la que, también, tiene mucho para decir el senador Ernesto Sanz.

Este diagrama adquiere significación adicional porque tanto Fayad como Iglesias siguen siendo valorados dentro del Comité Nacional de la UCR.

Complicado. Cobos no ha demostrado, hasta ahora, tener uñas de guitarrero para ese tipo de conciertos.

Le cuesta, horrores, acumular poder político, mandar.

E Iglesias le tiene tanta bronca como a Cornejo.

Y con otro inconveniente, mayúsculo: que, hoy, para el país, según las encuestas, la mejor alternativa a Cristina es la del bonaerense Daniel Scioli. Que es un Cobos, pero a la peronista. Y sin haber tenido que andar saltando la baranda, de un lado para el otro, según las cambiantes circunstancias.

Desafíos descomunales esperan, por cierto, al radicalismo.

No podrá sortearlos si no encuentra, y pronto, a su muchacho de la película. A su sheriff. Al que desenfunde más rápido en el tiroteo del final.

http://www.diariouno.com.ar/afondo/La-ultima-bala-de-los-radicales-20130203-0018.html

Compartir

Related Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Scroll to top