Paco ya tiene su cable a tierra

Paco ya tiene su cable a tierra

mar 24, 13 • In Columnas, Política, Tapa

El gobernador vive entre dos realidades: la de la política local, que poco le entusiasma, y la presidencial, a la que adora. La nueva Emesa lo ata a Mendoza.


El gobernador Paco Pérez con Alejandro Neme, flamante conducción de Emesa (ilustración de Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Columnista de UNO

La realidad provincial, según la óptica del gobernador, está dividida en dos.

Para Francisco Pérez, se trata de mitades nítidamente diferenciadas.

En una de esas porciones anida el grueso de los problemas domésticos, incluyendo sus derivaciones políticas.

Es allí, en ese teatro de las sombras donde, por ejemplo, ocurren acontecimientos como el multitudinario acto de la interna partidaria que encabezó el vicegobernador Carlos Ciurca el viernes, en Talleres, con la llamada Corriente Peronista.

A Pérez, ese tipo de manifestaciones le importan poco. En todo caso, no lo emocionan lo suficiente. Mucho menos la pelea que piensan darles otros sectores internos, como los azules y los sanrafaelinos Félix Brothers a Ciurca y sus Gordos (Abraham, Miranda, López Puelles y compañía).

Los amores de Paco están puestos en otro lado. En la otra porción de realidad que él monitorea: la que se trasluce vía Buenos Aires.

Ebrio de Cristina
Como la pasión que le agita el pecho tiene origen en el despacho presidencial y de allí se alimenta su única fuente de legitimación política, Paco observa las cosas del pago a través de ese prisma.

Prisma que en muchas ocasiones es deformante. O que le hace perder perspectiva. Dicho en lenguaje boxístico: lo deja fuera de distancia.

Fue lo que sucedió, en estos días intensos, con un conflicto ardiente como el de Vale o con un fenómeno excepcional para el alma como la entronización de Francisco, el papa argentino.

Al problema de la minera, cuando estalló, Pérez lo leyó desde la Capital Federal, metido en esa caldera del diablo que es el gabinete kirchnerista, donde es imposible amagar con una mínima autocrítica.

Pérez, en circunstancias como esas, no se puede contener. Se le saltan los tapones. Arde. Fue así que lanzó frases de las cuales hoy debe estar arrepentido. En vez de victimizarse, como correspondía, y de buscar el abrazo solidario de sus comprovincianos, dijo, por ejemplo, que el proyecto iba a seguir “con Vale o sin Vale”. Blandió el amenazante y aciago “vamos por todo”. Dudó de la honestidad de los brasileños. Pidió, en ese contexto, por la re-reelección de Cristina (¿?).

Con el Papa le pasó al revés. Cuando debió haber encendido su corazón, estuvo frío, distante.

Al igual que el arzobispo Carlos María Franzini.

La reunión de ambos, esta semana, para demostrar su contento con el emergente papado de Francisco fue tan desangelada y sosa que, en vez de rectificar los presupuestos, los terminaron confirmando.

Los “Gordos”, a paso redoblado
Es un año electoral. Por ende, la interna peronista se encuentra en plena agitación.

La pulseada entre los muchachos de Ciurca, los azules de Mazzón y los sureños de los Félix es la manifestación natural de un partido que conduce la Provincia y la Nación, hecho para el ejercicio del poder.

Se van a torear unos días. Luego quizá arreglen los tantos, como es tradición. El llamado, el viernes a la noche, del maipucino Alejandro Bermejo, el Pulga, al lasherino Rubén Miranda para reabrir el diálogo, con los cánticos de Talleres todavía calientes, lo atestigua.

Estas cuestiones le interesan poco a Pérez, hasta el punto de que se limita a bendecir los movimientos de Ciurca y los Gordos aun a costa de que el vice quede como dueño y señor del mapa político provincial.

Lo que no debería resultarle indiferente al gobernador es lo que subyace de esos encuentros que lideran los intendentes, o sea, los amos del territorio.

La Corriente jura lealtad a Paco y a Cristina. Se trata de una manifestación sincera. Y realista.

Pero no son ellos aplaudidores ciegos, sordos y mudos, chupamedias a tiempo completo. No abominan de Scioli ni de otros compañeros peronistas.

Sufren con los desbarajustes del dólar, con las groserías de Guillermo Moreno, con las dentelladas barriobajeras al Papa, con la inflación y la inseguridad.

Y, aunque no lo digan en voz alta, fruncen el ceño por la manera en que Pérez viene forzando la reforma constitucional en la Legislatura. “Es legal lo que estamos haciendo. Dudamos, sí, de su legitimidad”, advierten. No obstante lo cual seguirán adelante con el mandato.

Han sufrido, también, la euforia de Pérez con relación a Vale. “Más que alardear con el vamos por todo, alguien le tiene que contar la verdad a la gente. Decirles, por ejemplo, a aquellos obreros que se endeudaron para comprar un auto que van a tener que devolverlo. No podemos ocultarles la cruda realidad, porque va a ser peor. Del mismo modo, ¿cómo podemos estar pensando en castigar a las empresas contratistas? Es una locura. Ellas son tan víctimas como los trabajadores”, indican.

Emesa: los pies en la tierra
Ambas realidades, la regional y la porteña, no son incompatibles. Un buen mandatario sabe conjugarlas.

Para Pérez es sencillo establecer la conexión: los intendentes, de la línea interna que sean, están ávidos por participar. Y llevan la música del pueblo en sus oídos, palpan la temperatura del ciudadano.

No está tan lejos Mendoza para el gobernador, entonces. Lo demuestra una de sus criaturas preferidas, que se puso formalmente en marcha esta semana: la Empresa Provincial de Energía, Emesa.

Al frente de este nuevo emprendimiento quedó un hombre caro al gobernador, Alejandro Neme, el Negro, de fructífera carrera como director general de Distrocuyo.

¿Por qué dejó un cargo tan apetecible para meterse en la picadora de carne de la política?

Porque Pérez en persona y Glayds, la esposa de Neme, le “comieron la cabeza” para que agarrara. Porque es peronista histórico y se debe a la causa. Y porque está esperanzado en que Emesa no sea un simple acto de voluntarismo, una cáscara vacía, sino en efectuar un aporte valioso para la Provincia, con un plan de largo alcance (ver entrevista en UNO).

En la esperanza de Neme se reflejan parte de las esperanzas de Paco Pérez, esas que pregona su lema Espíritu grande.

En los hechos, Emesa será un nuevo ministerio bajo la orden directa del jefe del Ejecutivo, más allá de las formalidades de la asamblea de accionistas.

Será vital para el ordenamiento de la matriz general de la provincia.

Pérez ha vuelto a poner, allí, un pie en la realidad. En su realidad de gobernador.

Dice Luis Aristizábal que “hay dos teorías: en una, el orden desplaza al caos; en la otra, el caos desplaza al orden”.

Interesantísimo enigma para Paco Conducción.

http://www.diariouno.com.ar/afondo/Paco-ya-tiene-su-cable-a-tierra-20130324-0008.html

Compartir

Related Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Scroll to top