El libro ‘Diario de un optimista’ muestra el lado racional del hombre

El libro ‘Diario de un optimista’ muestra el lado racional del hombre

abr 20, 13 • In Letras, Música y Letras

Por: DANIEL SWINBURN EL MERCURIO (CHILE) | 11:08 p.m. | 03 de Mayo del 2012


Guy Sorman habla de Europa, A. Latina, las revoluciones árabes y China.

Guy Sorman, lejos del pesimismo posmoderno, se postula en Diario de un optimista, su libro más reciente, como un optimista irredento. “Es evidente que la humanidad progresa: desde hace 25 años, el porcentaje de la humanidad que vive en una pobreza absoluta (menos de un dólar al día) ha disminuido de 40 a 20 por ciento, en tanto que la población mundial se ha duplicado. Por lo tanto, hay continentes enteros que escapan de la miseria masiva gracias a políticas económicas inteligentes y a la transferencia de tecnologías de los países desarrollados a países pobres (tratamientos contra el sida, por ejemplo).
Todos vivimos por más tiempo, en general, con mayor comodidad y con mejor salud que nuestros padres (…). El número de conflictos en el mundo nunca ha sido menor que ahora, aunque la mediatización de estos haga creer que han aumentado (…). En cuanto a los desastres ambientales, provienen del pensamiento milenarista, pero no de constataciones reales. Mi optimismo no es engreído, sino racional, basado en la realidad”.

¿Cómo ve la salud de la democracia y la libertad en una Europa convulsionada por la crisis?

La crisis se debe a la increíblemente mala gestión del gasto público en los últimos 20 años. Los gobiernos de todos los colores se niegan a reconocer que la demografía -la disminución y envejecimiento de la población- nos obliga a revisar los sistemas de solidaridad social que fueron diseñados en otra época. Los gobiernos prefieren aumentar los impuestos y ahondar los déficits -lo que mata el crecimiento- para no tomar decisiones valientes. Pero la gente no va a renunciar a la democracia: hay una tendencia a cambiar de mayoría en cada escrutinio con la esperanza de que el próximo gobierno haga un milagro.

¿Qué relevancia les otorga a los ‘indignados’?

Me parece que nos invitan a nuevas formas de participación democrática, más inclusivas, menos monopolizadas por los partidos políticos; en esta época de Internet, uno debería pensar en estas nuevas formas de participación ciudadana, que son posibles y tal vez estimulantes.
Ha estado en países del mundo árabe y ha sido testigo de las revueltas. ¿Cómo define lo ocurrido en Libia, Egipto, Siria?

Las revoluciones árabes eran previsibles y muchos observadores las previeron. Estas estallaron en un momento en el que mejoraba la situación económica del mundo árabe: la tasa de crecimiento en Egipto y Túnez alcanzó un 7 por ciento antes de la crisis del 2008. Pero las revoluciones siempre llegan cuando las cosas andan mejor: el crecimiento crea esperanzas, mientras el estancamiento incita a conformarse con el statu quo.

¿Cómo ve a América Latina?

Aquí se puede hablar de una nueva edad de oro, pero debemos ser prudentes, pues la tentación izquierdista y caudillista persiste en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina, y en ciertos medios chilenos (…). En esta evolución noto dos problemas no resueltos: uno, el número significativo de grandes sectores de pobreza que aún subsisten, y pueden convertirse en focos de la guerrilla o perjudicar seriamente la legitimidad de la democracia liberal. Otro es la poca contribución del continente al orden mundial (…). Es una lástima para los europeos que nos enfrentamos a las normas anglosajonas y a las ambiciones chinas sin que América Latina ejerza un contrapoder al que podría aspirar.
A cuatro años de publicar ‘China, el imperio de las mentiras’, ¿ha modificado su diagnóstico?

El modelo chino funciona beneficiando solo a algunos, alrededor de un tercio de la población. Sobre lo que piensan los demás, los dejados de lado, no sabemos nada, porque no tienen voz. No se advierte tampoco ningún progreso en la libertad de expresión: jamás han sido encarcelados tantos intelectuales como ahora. Al mismo tiempo, gracias a Internet y a los SMS, los chinos están muy conscientes de esas contradicciones internas. ¿Podrá evolucionar el régimen? Sus dirigentes no demuestran desearlo.

Dos desafíos urgentes de la política exterior de Francia, que deben estar en la agenda del ganador.

Primero, la naturaleza de Europa -¿estamos construyendo una Federación Europea o no?- y, segundo, el tamaño de los cuerpos militares, que están equipados con armas nucleares, pero hoy no hay enemigo, lo que constituye un pesado costo para un símbolo obsoleto. Francia necesita fuerzas militares ajustadas a la realidad. Pero ningún candidato osa tocar estos temas.

Santiago de Chile
Daniel Swinburn

http://www.eltiempo.com/economia/bienestar/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-11714302.html

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