De autómatas, quijotes y ricoteros

De autómatas, quijotes y ricoteros

abr 28, 13 • In Columnas, Política, Tapa

Tras lo visto en el Congreso, ¿qué valor tendrá elegir representantes mendocinos, entre oficialistas levantamanos y opositores impotentes?


El diputado Omar Félix y el senador Ernesto Sanz (ilustración de Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Columnista de Diario Uno

Otra semana políticamente intensa en la Argentina intensa, que no da tregua ni sosiego. Nunca.

El Vamos por todo con que se mueve, a cualquier precio, el Gobierno nacional tuvo otro capítulo con el vertiginoso raid legislativo para imponer la reforma judicial.

El Congreso volvió a ser un fiel termómetro para medir la temperatura corporal y anímica de la República.

Y, dado que este año habrá comicios parlamentarios, es un estimable precedente.

¿Cuánto vale nuestro voto en octubre, después de lo que pasó en la Casa de las Leyes?

Excelente interrogante, sobre todo si se lo plantea desde Mendoza, una de las tantas provincias aplastadas bajo la pantagruélica bota nacional.

La robotización legislativa
La pregunta por el sentido de nuestro voto en octubre puede responderse desde el ángulo del oficialismo y el de la oposición.

Vayamos a lo primero.

¿Para que sirve elegir un diputado nacional del Frente para la Victoria por Mendoza? ¿Tiene sentido conocer a fondo cada nombre que se proponga al tope de la lista sábana?

A juzgar por lo visto esta semana y estos últimos diez años, no sirve demasiado.

Los diputados y senadores nacionales, elegidos acá, están al servicio absoluto de la Presidencia no de la Provincia. Fue muy patente durante el gobierno de Celso Jaque. Hoy esa tendencia no se ha revertido.

Lo sinceró, con toda la pureza e ingenuidad de su juventud, la diputada camporista Anabel Fernández Sagasti cuando, apenas asumida, se definió como “soldado de Cristina”.

Lo ratificó este miércoles, cuando se iniciaba la ríspida sesión en el Congreso, Guillermo Carmona (el más activo de todos los legisladores kirchneristas por Mendoza) cuando expresó en un tuit (sic): “En Diputados logramos quorum para tratar reforma judicial. Los aprietes fracazaron. Siempre con Néstor y @CFKArgentina”.

Por lo tanto, da lo mismo que se trate de una ignota como Fernández Sagasti o de un avezado sindicalista como Dante González. Todos acuden al recinto y votan, cual autómatas, con total obediencia según la orden “de arriba”, sin chistar, siempre.

Un mecanismo llamado levantamanos automático.

El quijotismo opositor
Revistar en la oposición no es más grato. Sus integrantes -en nuestro caso, radicales y demócratas-, sudan la gota gorda, trajinan, se insubordinan y elevan todo lo que pueden la voz (al revés de los Autómatas), actúan y hasta sobreactúan su tarea.

¿Para qué? Para poco y nada, salvo excepciones que pronto quedan en el olvido.

El kirchnerismo suele pasarlos por encima y el público no se inmuta.

Un ejemplo modélico es el radical Ernesto Sanz, uno de los mejores senadores que ha dado Mendoza en los últimos años.

Su participación en el recinto y en los medios es constante y considerable, hasta el punto de que, en estos días, estuvo batiéndose a duelo verbal con el mismísimo gobernador Francisco Pérez, con Fernández Sagasti, con Carmona y varios más.

Tanto protagonismo, sin embargo, reditúa una pobre cosecha en el plano general.

En la UCR, a Sanz ni siquiera le permitieron ir a internas presidencial con Ricardito Alfonsín en 2011. Y entre el electorado provincial, tampoco mueve la aguja. En 2007, fue compañero de fórmula de Roberto Iglesias, que buscaba recuperar la gobernación. Ironía del destino: competían contra el sello combinado de Cristina Fernández y Julio Cobos. Salieron cuartos, con menos del 10% de los votos.

Siendo sureño, como su correligionaria Laura Montero, hoy Sanz tampoco puede destronar el dominio de los hermanos Félix en San Rafael.

Parecida suerte corrió el demócrata Omar De Marchi, que hace dos años fracasó en su intento de volver a Luján.

Es una lírica faena la de estos mendocinos, pero muy ingrata: como el Quijote, se diluyen acometiendo molinos de viento.

¿Qué hacer para tener rostro?
Si da lo mismo, en la oferta justicialista, elegir a un conocido como Omar Félix (que tal vez busque mantener su banca compitiendo en las PASO) que a Juan de los Palotes, puesto que uno u otro será, igualmente, un autómata conducido a distancia por el joystick nacional, ¿cómo justificar su presencia en la lista?

El intendente de Guaymallén, Alejandro Abraham, ya ha decidido una opción para cimentar su candidatura como número uno del Frente para la Victoria local. Defenderá el derecho de los mendocinos a elegir los nombres. Y hará propuestas fuertes como, por ejemplo, para combatir la inseguridad. Sabe que puede recibir ácidos embates por parte del ala dura del garantismo kirchnerista, ahora, durante la campaña y, luego, llegado el caso, en el Congreso. No le teme. Es su apuesta para diferenciarse.

¿Y en la oposición?

Allí arriba vuela un cóndor, que ya sabe de alturas y, por ende, de grandes caídas: Julio César Cleto Cobos. Su principal tarea será la de convencer al electorado de que se puede ser bello, dilecto, como el Quijote, pero también práctico. Una opción, real, de poder.

Cobos, igual que Sanz, fue bajado de un hondazo en la puja interna contra Alfonsín. Juntos puede constituir una fuerza, una esperanza hacia 2015.

Se vienen el aluvión ricotero
El gobernador Paco Pérez, mientras tanto, debe hacer piruetas para no hundirse en la Argentina intensa y zozobrante.

Viene de esmerarse buscando inversores en Asia. Desespera por revivir el proyecto de Vale.

El país lo ayuda poco. El jueves fue un día negro: reforma judicial sacada a empellones, un ministro de Economía que no sabe cuál es la inflación y quiere irse, el dólar blue por las nubes sin un gesto del Gobierno, un poderoso secretario de Comercio haciendo de Boogie el Aceitoso en la asamblea de accionistas del principal diario argentino…

Un paquete de señales poco halagüeñas para el inversor extranjero y lejos de su influjo.

Menos mal para él que hay cosas que sí puede activar en la rueda de la fortuna.

Como el recital del Indio Solari, en setiembre, en el Estadio Provincial y cuyo anuncio vía Twitter produjo una rápida explosión en las redes.

Es el Paco más a gusto consigo mismo. El más auténtico y ricotero.

Algunos popes del PJ local entraron en pánico apenas enterados. El megaconcierto será apenas un mes antes de las elecciones. Y, teniendo en cuenta el público del Indio, es de altísimo riesgo. Un volcán ardiendo muy cerca.

Tienen razón en sentir julepe.

Pero está visto que el que no arriesga no gana.

http://www.diariouno.com.ar/columnista/Andres-Gabrielli/Automatas-Quijotes-y-ricoteros-20130428-0026.html

 

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