Paco Pérez, preso entre dos mundos

Paco Pérez, preso entre dos mundos

may 2, 13 • In Columnas, Política, Tapa

El gobernador vive tensionado por realidades que se oponen: la de pura cepa mendocina y la nac & pop del kirchnerismo. Necesita una síntesis creíble.


CERCANO. EL GOBERNADOR SE MOSTRÓ AYER MUY ABIERTO AL DIÁLOGO, LAS FOTOS Y LOS SALUDOS DE LOS MILITANTES DE LA CÁMPORA. FOTO: ADRIÁN MARIOTTI / DIARIO UNO.

Por Andrés Gabrielli
Columnista de UNO

Francisco Pérez es un conductor prisionero de sus contradicciones. Tan humanas ellas como el héroe/antihéroe que las porta y padece. ¿Y las asume también?

¿Asume el gobernador sus contradicciones o mira para otro lado, se hace el distraído?

Es fundamental saberlo. Saber si puede llegar a una síntesis entre los polos opuestos que lo zarandean, con temas menores y mayores, pero igual de significativos.

Porque este Pérez, devenido en Paco para la gente, es un personaje que se mueve todo el tiempo entre dos planetas, uno habitado y el otro no, yermo.

Prisionero está, pues por ejemplo, entre su ferviente deseo de renovar la Constitución, el perfil integral de Mendoza, el hábitat moral y su impotencia (o insipiencia) para renovar algo fútil, nimio, como el espíritu del discurso del 1 de mayo, tan extenso y alcaloide como el de su antecesor. Antinomia entre el estadista que pretende ser y el simple funcionario que desnuda con su detallismo municipalista.

Entre su plan –trunco– de sorprender a la Legislatura con el retrato original del ex gobernador y caudillo José Félix Aldao, el Fraile, y su persistencia obsesiva, por exhibir su completa fidelidad al estilo centralista y unitario que ejecuta hoy con mano de hierro, la presidencia. O sea, violentamente prisionero entre un Espíritu Grande y un espíritu chico, que no califica para cola de león ni para cabeza de ratón.

Prisionero entre su ataque, oportuno y bien rumbeado, a la hipocresía que impera en la política mendocina, antirreformista por mero oportunismo y, por otro lado, su pertenencia a un “modelo” nacional tan insincero que no puede, siquiera, poner blanco sobre negro números tan duros y asépticos como el de la inflación o el del dólar.

Prisionero, en la misma línea, de su ocurrente queja contra el mendocinismo, por el “cinismo” que parasita lo menduco, y su doble pedido de reforma constitucional: una para sí mismo, a la mendocina (del Paco pura cepa); otra para facilitar la eternización del poder presidencial, a lo kirchnerista (del Paco nac & pop). Un proyecto anula al otro, por su intencionalidad. Al igual que se contradice su bienintencionada apuesta por sancionar una ley de ética pública –su impronta más lafallista, tipo Isla de la Transparencia– frente a un panorama global que va en otra dirección. A menos que desde este momento se sigan literalmente las palabras de la Presidenta cuando dijo, hace unas horas, en Las Heras, Santa Cruz: “Nadie va a robar nada, porque vamos a controlar todo”.

Prisionero entre su buen diagnóstico respecto de la red vial y los magros recursos propios para llevar a cabo el plan integral de obras (todo anuncio pierde consistencia mientras la inconclusa doble vía a Tunuyán siga flameando como una sarcástica y ya rancia burla sobre el mapa caminero mendocino).

Prisionero entre sus euforias y sus bajones, entre sus dos modos extremos de arrebato, lo cual lo llevó de considerar el año pasado, en su primer discurso legislativo, a la empresa brasilera Vale “el mayor hito nacional en términos de inversiones de gran magnitud” para pasar a quejarse de los “poderes fácticos más importantes” quienes, buscando acomodar sus balances, dejan en banda, de un día para el otro, a la provincia, como mera explicación de la cenicienta etapa de hoy. El cielo queda demasiado cerca del infierno cuando se reacciona de esta manera.

Este cúmulo de antinomias puede tener una resolución positiva, una síntesis superadora, si como dijo el año pasado Pérez y repitió ayer, “la política es más que la administración”.

De una buena política se trata, pues.

Ahora, en el segundo año de gobierno, ya con experiencia y sin duda, con más poder que en ningún otro año, será su oportunidad de quemar las naves. De jugarse el resto.

Leyó dos buenas frases en su Homilía laica, pensando en su gran reto: “No he venido a dejar monumentos de cemento para que me recuerden”.

Y también: “El fanatismo en torno a posiciones no conduce a nada”.

Que sean pensamientos vivos y activos, una marca propia, no otras de sus contradicciones.

http://www.diariouno.com.ar/mendoza/Paco-Perez-preso-entre-dos-mundos-20130502-0003.html

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