El duelo de Paco y los hipócritas

El duelo de Paco y los hipócritas

may 5, 13 • In Columnas, Política, Tapa

Lo más fuerte del 1 de Mayo fue su arremetida contra la oposición y contra el cinismo mendocino. ¿Pero hay alguien en la política que salga indemne?


El gobernador Francisco Pérez (ilustración de Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Columnista de Diario UNO

La realidad sigue siendo chata, incómoda, y la política la acompaña en consecuencia: volando bajito. Lo único que vuela alto, hoy por hoy, en el país es el dólar paralelo.

No se puede pedir más, por ahora, porque no da para más.

El discurso del gobernador del 1 de Mayo reflejó el actual estado de cosas: muy pocas ideas nuevas -ninguna sorprendente-, mucho de grisáceo trajín cotidiano y expresiones de deseo atadas a un maná que puede llover del cielo (el cielo es la Nación).

O no. Puede no llover nada, como están las cosas, con la caja perforada.

¿Qué es lo que dejó la disertación, durante una hora y media, de Francisco Pérez, el miércoles, en la Legislatura?
Una encendida polémica en torno a la hipocresía.

Eso fue lo más picante. Lo que quedó flotando en el ambiente luego de los aplausos y las críticas de rigor, tan chatos, unos y otros, como nuestra coyuntura.

Hipócritas a troche y moche
El calificativo de hipócritas que descerrajó Pérez, principalmente, sobre la oposición mendocina lo llevó a alcanzar el clímax político en su larga arenga, que casi no tuvo picos de emoción.

¿Por qué radicales, demócratas y compañía son hipócritas para el gobernador? Porque, entre otras cosas, se oponen a la reforma constitucional con argumentos oportunistas, mediocres y solapados.

La oposición le devolvió la pelota al instante, como si de un frontón se tratara.

Le endilgaron al gobernador varias conductas hipócritas como, por ejemplo, el tratamiento de la crisis de la minera Vale, el anuncio redundante de una ley de ética pública o una posible jugarreta pensando en llamar a convencionales en agosto.

En eso se enzarzaron: en tirarse fariseísmos a la cara. Un campeonato para demostrar quién es más falso.

Perinola: todos pierden
Pensando en el momento otra vez difícil que atraviesa la política argentina, puesto que cada vez son más las necesidades básicas que no reciben atención inmediata, cabe preguntarse: ¿quién ganó y quién perdió en ese campeonato de fingimientos?

“Perdimos todos”, evalúan en el seno mismo del peronismo.

Se entiende su preocupación a poco tiempo de salir a pedir el voto de los ciudadanos.

Porque hipocresía, según nos enseña el filósofo, “es pretender pasar por lo que no se es, con la finalidad de obtener un beneficio: no por vanidad, como en el esnobismo, sino por cálculo o interés; no para imitar a los que se admira o envidia, sino para engañar a los que se desprecia o se pretende utilizar”.

¿Quién tira la primera piedra?
La acusación de Pérez es riesgosa, pues se vuelve contra su propia guarnición como un bumerán. Pero no es original: hace varios años Charly García supo decirnos, en la cara, que los mendocinos somos caretas.

Tiene, cuando menos, el mérito de plantear un asunto de conducta general que, dentro de la dirigencia, todos se niegan a admitir.

La política mendocina ha hecho del disimulo y del doblez un arte. No es patrimonio único de radicales o demócratas, como pretende el gobernador, sino de todos.

Todos, cuando han sido gobierno (hablamos ahora de UCR y PJ, solamente), desde 1983 en adelante, plantearon reformas constitucionales, políticas o del Estado. Todos, cuando fueron oposición, se opusieron. Cada cual apelando a parecidos argumentos.

Otro ejemplo cercano: casi todos los líderes, buscando la ampliar la matriz productiva de Mendoza, apostaron por la minería mientras estuvieron al frente del Ejecutivo. Una vez en el llano, pusieron severas piedras en el camino, por mero cálculo electoral, no por convicciones profundas como sí pueden tener algunos intendentes del Valle de Uco o de Alvear.

¿Con qué autoridad, unos y otros, van a pontificar, entonces, hoy sobre Vale u otros proyectos similares? ¿Con qué cara se van a rasgar las vestiduras por los centenares o miles de puestos de trabajo perdidos?

De los menducos cínicos
La otra púa conceptual que metió el gobernador no fue menos delicada y polémica.

Desde hace rato se viene quejando del mendocinismo que impide, entre cosas, sincerar el sueldo de los funcionarios.
Hay, en nuestro ser menduco, un fondo de cinismo del que Paco Pérez abomina.

También respecto de este punto algunos jefe del peronismo fruncen el ceño. “Eso de disparar fuego graneado contra el conjunto de la población puede resultar muy antipático. Cualquiera tiene derecho a darse por aludido y de muy mala manera”, señalan.

Lo problemático, también, es desde dónde se dice, teniendo como telón de fondo el país del Indec trucho.

Como enseña el filósofo, se ve en el cinismo “una forma de impudicia, pero puede ser también una forma de lucidez: el rechazo a fingir o a contarse cuentos”.

Perfecto. ¿Puede, hoy, nuestra política seguir yendo para adelante sin contarnos cuentos?

Se descorren algunos velos
Entre tantas hipocresías y cuentos de hadas, la política corre algunos velos, por imperio de las circunstancias.

Los radicales van equipando a sus líderes, con vistas a nuevos y dramáticos desafíos electorales. La interna local despejó la candidatura en primer término de Julio Cobos y sinceró el punto de fuga que significarán Roberto Iglesias y Viti Fayad, que competirán por afuera. Mientras, el senador Ernesto Sanz lanzó su corriente Argentina Futura, pensando en las presidenciales de 2015.

Cobos y Sanz, mendocinos ambos, vuelven a ser dos de las mejores cartas de la UCR para apostar a la ardua resurrección.

El PJ, mientras tanto, acomodó los tantos de su interna local, como se preveía. Hay acuerdo, en líneas generales. Cada cacique poderoso mantendrá a raya su territorio, con escasa influencia del gobernador y de La Cámpora en las listas.

La excepción mayor es San Rafael, donde el dominio de los hermanos Félix será desafiado por el ex hombre fuerte de Jaque, Alejandro Cazabán, anotado como humilde candidato a concejal. Es una humildad engañosa. Puede ser un caballo de Troya.

¿Arderá Troya finalmente?

O, mejor, pensando en la provincia toda: ¿caerán todas las máscaras de la política hipócrita?

Como enseña André Comte-Sponville, “contra la hipocresía, tenemos la lucidez y el humor: desconfiar de los otros, y de uno mismo”.

http://www.diariouno.com.ar/columnista/Andres-Gabrielli/El-duelo-de-Paco-y-los-hipocritas-20130505-0026.html

 

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