La década ni ganada ni perdida

La década ni ganada ni perdida

may 26, 13 • In Columnas, Política, Tapa

El discurso extremo de los bandos en pugna empobrece el debate político en el país. Los partidos mendocinos se posicionan para la batalla inminente


El gobernador Francisco Pérez festejando la década kirchnerista (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Columnista de Diario UNO

Ponerse de acuerdo para un tarea conjunta, en pos de grandes objetivos que trasciendan las facciones, es una misión imposible en el país.

No sirven ni las fechas patrias. Ni un tedeum, aun en la era del Papa argentino.

Este 25 de Mayo no fue en honor de la Patria sino para reverenciar los diez años de gobierno kirchnerista y dar comienzo, formalmente, a la campaña electoral.

Ocurrió aquí, en Mendoza, y allá, en Plaza de Mayo.

El eslogan de batalla exime de mayores comentarios: La década ganada.

El gobernador Francisco Pérez resultó un fiel intérprete de dicha partitura. Ayer, dedicó su primer tuit de la mañana a la conmemoración sin exclusiones: “Feliz 25 de Mayo para todos. Que este día de orgullo argentino nos encuentre juntos trabajando por los mismos ideales”.

Pero, inmediatamente después, lanzó una andanada de diez envíos destinados a ensalzar la #DécadaGanada alrededor de temas como la niñez, la jubilación, la educación, las deudas provinciales o el salario mínimo (por la noche, habría de redoblar el embate).

Cumplida esta primera misión, viajó a Buenos Aires para dar el presente en el acto de Cristina Fernández.

Mientras tanto, en el amplio arco de la oposición se cumplía con el rito exactamente contrario: durante varios días se puso el empeño en demostrar, con profusos argumentos, los porqués de una #DécadaPerdida.

El país en espejo, dividido por mitades, ajeno a cualquier posibilidad de síntesis.

 

Una realidad sin tonos grises

Nada bueno auguran, para la gestión gubernamental cotidiana y mucho menos para el proceso electoral en ciernes, las posiciones radicalizadas que dominan los dos bandos tan nítidamente diferenciados.

El Gobierno y sus acólitos solo aceptan las supuestas bondades del “modelo”. Cualquier objeción hacia éste adquiere tono conspirativo, corporativo o destituyente. No hay margen, siquiera, para una mínima, ínfima, autocrítica.

La oposición, a su vez, no es monolítica como el kirchnerismo. Se encuentra dispersa a través de numerosas tribus, muchas de ellas comandadas por achacosos caciques con magras posibilidades de germinar en el futuro. Pero su discurso negativo hacia la tarea del Gobierno sí es monolítico y hasta monocorde.

Todo, entonces, desde el Gobierno o desde la disidencia, se resuelve en blanco y negro.

“Un día que tendría que ser patriótico, y de todos… Solo ves banderas de la Cámpora en la Plaza…”, escribió una tuitera de la #DécadaPerdida en referencia a la fecha patria de ayer.

“25 de Mayo./ Será un día de sol./ Medio millón de personas celebraremos la Década Ganada y ratificaremos que vamos por lo que falta./ Avanti Morocha”, escribía el Chino Navarro desde la otra orilla.

Otro navegante de la red, Mati, desde una tercera posición, desnudaba el drama de un país sin grises, sin matices, sin tonos intermedios: “No entiendo lo de década ganada, década perdida…. ¿A quién se le ganó? ¿Quién ganó? ¿Quién perdió? ¡En un país dividido perdemos todos! ¿No?”.

 

Un dato fundamental

Guste o no, pues, la Argentina vuelve al viejo duelo antinómico, que alguna vez resolvieron unitarios y federales o peronistas y antiperonistas.

Hoy ni el peronismo alcanza para entender la cosa. Hay tantos disidentes suyos en el campo opositor como de otros partidos.

La lucha, social, dialéctica, política, será entre kirchneristas y antikirchneristas. Con una validez de todo o nada aunque se trate, en apariencia, solamente de “inocuos” comicios legislativos.

El kirchnerismo se juega, nada menos, la posibilidad extrema de forzar otra reelección de Cristina modificando la Constitución. La oposición se juega la carta, también extrema, de convertirse en un aspirante creíble y vigoroso para el recambio.

Esto condicionará los discursos y las estrategias electorales que empiezan a desarrollarse. Del mismo modo que, como dijimos la semana pasada, lo hará el irresoluto problema de la inseguridad.

De cómo se sitúen las fuerzas mendocinas frente a este asunto resultará su suerte en las urnas.

 

Paco cristinista, la UCR cobista

Ya ha quedado develada una de las incógnitas. El gobernador, como conductor espiritual del PJ mendocino, apostará todas sus fichas a la figura presidencial.

Francisco Pérez está atado al mascarón de proa de Cristina así como el astuto Ulises se amarrara al mástil de su nave para no ceder al canto seductor de las Sirenas.

La visita de la Presidenta, este martes, a la refinería de YPF será uno de los momentos extáticos de Paco en todo el año. Hasta tal punto le crea ansiedad y expectativa, que les confirió a las distintas tomas de terrenos de la semana, que comenzaron en Perdriel, un carácter de maniobra política destinada a enlodar el magno acto.

Para la oposición mendocina, ese fervor cristinista de Pérez es un regalo de la fortuna. Puestos a competir en el territorio, mano a mano con los poderosos intendentes del peronismo, sus chances decaen fuertemente. Provincializar la elección sería lo peor que podría sucederles.

Pérez les sirve en bandeja la nacionalización. Un escenario en donde el exvicepresidente Julio Cobos, principal espada del radicalismo, adquiere su máxima significación y potencia.

Lo mismo sucede con los socialistas, traccionados, a distancia, por Hermes Binner.

Para los demócratas también es una buena noticia. Pegarle, hoy, a Cristina, da más réditos que pegarle a Pérez. Por eso se esfuerzan en ligar, todo el tiempo, al gobernador a las polleras presidenciales.

Por ejemplo ¿cómo hará Paco para justificar a Cristina quien dijo, ayer, desde la tribuna, que esta “es una década ganada en federalismo”?

Solo quedan en zona ambigua los rebeldes de la UCR, Roberto Iglesias y Víctor Fayad, cuyo encanto tiene perfume local.

Ahora bien, volviendo al mito, Ulises tapó con cera los oídos de sus marineros para que no escucharan a las Sirenas.

A Pérez se le dificulta esa aptitud. Su vicegobernador, Carlos Ciurca, el cacique peronista más vigoroso tierra adentro, está predispuesto, con los suyos, a escuchar “otros cantos”, no solo el discurso único que “baja” desde la Rosada.

¿Podrán convivir ambos liderazgos?

El inolvidable Johan Cruyff, hoy ideólogo del Barcelona, consultado sobre la posibilidad de que Neymar y Messi sean compatibles en el vestuario, fue taxativo: “Dos jefes en el mismo barco no funcionan”.

El fin de semana que viene el peronismo tendrá elecciones internas. Será un testeo sugestivo para intuir quién tendrá prioridad, finalmente, para ceñirse al mástil de la nave.

http://www.diariouno.com.ar/columnista/agabrielli/La-decada-ni-ganada-ni-perdida-20130526-0013.html

 

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