Cleto arranca su última odisea

Cleto arranca su última odisea

jun 2, 13 • In Columnas, Política, Tapa

El exvicepresidente Cobos a todo o nada: será la principal carta de la UCR en el país para obtener un triunfo electoral apuntando a su renacimiento


El exgobernador Julio César Cleto Cobos (Ilustración de Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Columnista de Diario UNO

Alumbra, otra vez, la esperanza. Como hace cuatro años. Esperanza del radicalismo y, por carácter transitivo, de la oposición.

Ese anhelo vuelve a centrarse en Mendoza, el único escenario provincial donde la UCR como tal, como sello único, puede triunfar y sacar pecho.

Para ese cometido, todos los flashes se concentran sobre una sola figura, la de Julio Cobos, quien, como vicepresidente, en julio de 2008, produjera un enorme descalabro en el kirchnerismo gobernante con su voto no positivo.

Mucha agua pasó bajo los puentes desde entonces y el propio Cobos se sumergió en una serie de vaivenes y claroscuros, hasta emerger, hoy, de vuelta, como portaestandarte del posible renacer de un radicalismo que se mantiene, a duras penas, en estado vegetativo, dentro del tablero nacional.

El acto del jueves, en el Selectro, lanzando la campaña electoral para octubre, fue su bautismo de fuego. La primera etapa de su renovada épica.

Apuntando contra Cristina
El exgobernador y exvicepresidente comienza a desandar su odisea con el mejor de los ánimos.

Su optimismo tiene fundamentos objetivos.

El partido, en la hora actual al menos, lo secunda como no lo había hecho en años. Se notó en la cantidad y calidad de dirigentes nacionales que se juntaron para vivarlo en el Selectro: desde el prestigioso auditor general de la Nación, Leandro Despouy y los jefes partidarios Lila Stubrin y Mario Barletta, hasta el último candidato presidencial, Ricardo Alfonsín.

Pero el mayor aval que sustenta a Cobos está en la simpatía de la gente. La jefatura política del radicalismo mendocino dice contar con mediciones propias que le otorgan una intención de voto superior al 40%, contra un 19% del peronismo, en un escenario provincial “superpolarizado”.

Teniendo en cuenta este panorama, ya se ha delineado la estrategia general. Por ahora, el rival directo de Cobos, en la cúpula de la boleta como aspirante a diputado nacional, pareciera ser el presidente del PJ e intendente de Guaymallén, Alejandro Abraham, quien, dicho sea de paso, hoy buscará cohesionar sus líneas con la interna partidaria local.

Sin embargo, Abraham, o quien el PJ designe, no será el destinatario de los dardos. Le van a apuntar, esencialmente, a la presidenta Cristina Fernández, “que es quien concentra la mayor cantidad de rechazos dentro de la opinión pública mendocina”, evalúan en el comité de campaña.

Paco tendrá lo suyo
Aunque Cristina sea el leit motiv de la prédica tribunera, también le tocará una parte al gobernador Francisco Pérez. Pero mucho menos. “Lo que va a hacer Julio es compararse con Paco, demostrando que durante su gobierno a Mendoza le fue mucho mejor en la relación con el Gobierno nacional”, explican.

Como, a su vez, se prevé una campaña dura, pues evalúan “que Cristina está sacada” y, por lo tanto, “no va a haber flores”, Cobos le imprimirá más carácter a sus discursos. Será una manera de ir recortando su imagen como la de “el” candidato de la oposición.

Esto es así porque si obtiene un resultado contundente en el octubre mendocino, quedará despejada su carrera hacia las presidenciales de 2015.

Sin embargo, Cobos no se siente cómodo en la pelea terca. Su fuerte, el que alimenta su popular estilo Cleto, es la moderación.

Se trata de un fenómeno parecido al del gobernador bonaerense Daniel Scioli: cuanto más le pegan, más crece. Y, a fin de cuentas, no salen bien parados quienes lo atacan.

¿Quiénes mostrarán los colmillos, entonces, en el duelo con el peronismo?

Serán aquellos que secundan al exgobernador en la boleta. Ellos apuntarán a dos temas fundamentales para la población: Patricia Giménez será el ariete en materia de inflación y Luis Petri en cuestiones de seguridad.

¿Y cuando llueva fuego graneado sobre él, como ya anticipara el ministro de Gobierno, Félix González, acusándolo de ser un títere de Magnetto, el CEO de Clarín?

“Si agreden, si agravian, peor para ellos. Se van a equivocar feo. Al mendocino eso no le agrada”, evalúa Cobos.

Redondeando el estilo Cleto, dice, con una sonrisa: “Ya estamos acorazados, amortizados. Después de todo lo que he pasado, no hay nada que me pueda sorprender”.

De amigos y enemigos
La plataforma de Cobos, como se escuchó en el Selectro, tendrá tres pilares: la cohesión social (incluyendo seguridad y educación), lo institucional (federalismo, Justicia, independencia de poderes) y la economía.

No hay sorpresas por ese lado.

Sí es importante la danza de nombres a su alrededor, porque su relación con el radicalismo ha tenido innumerables pliegues.

Una relación amor-odio demasiado inestable y venenosa para todos.

Para este momento cumbre, quizá su última oportunidad de incidir en la historia grande del país, Cobos cuenta con dos escuderos en el territorio: el jefe comunal de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, como siempre; y otro intendente, el juninense Mario Abed, su jefe de campaña. Y valora los aportes del histórico Fernando Armagnague.

En el plano nacional, remarca, entre otros, su excelente trato con el líder del Comité, Mario Barletta, al que califica de “prudente”. Pero lo más importante, bromea, es que “los dos somos ingenieros. Por eso nos entendemos bien”.

Respecto de su comprovinciano, el senador Ernesto Sanz, hoy por hoy rival suyo en la carrera presidencial, dice: “Si hacemos un buen desempeño en las urnas, actuaremos con tranquilidad, midiendo los tiempos. Vamos a compatibilizar con Ernesto, para ver quién prende más hacia afuera. La gente nos pide un esfuerzo de unidad”.

El semblante recién se le ensombrece cuando le nombran al exgobernador Roberto Iglesias y al capitalino Víctor Fayad.

De ambos, quien más lo amarga es Iglesias porque el Viti es más predecible, “siempre hizo la suya”.

La actitud de Iglesias, de competir por afuera del radicalismo, le resulta inexplicable. “Siempre lo acompañé”, dice, dolorido.

Y aunque se resiste a darles crédito a todas las habladurías que le acercan sobre las motivaciones del Mula, le da volumen a su pena: “Nos está haciendo daño”.

Lo que sigue, de ahora en adelante, es caminar y caminar. Por cada rincón de Mendoza. Tarea, para un maratonista, deliciosa si las hay.

http://www.diariouno.com.ar/columnista/Andres-Gabrielli/Cleto-arranca-su-ultima-odisea-20130602-0026.html

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