¿Gana la bronca o la concordia?

¿Gana la bronca o la concordia?

jun 23, 13 • In Columnas, Política, Tapa

La Presidenta será el centro de la campaña electoral. Se espera, pues, un clima áspero. La oposición local le apuntará a Cristina. El PJ se provincializa.


Julio Cobos, Carlos Aguinaga y Carlos Ciurca. Ilustración de Diego Juri para UNO.

Por Andrés Gabrielli

Con el cierre de listas, ayer, se dio formalmente inicio a la campaña electoral.

El trayecto tiene dos etapas: una, inminente, con las primarias de agosto; luego, la elección definitiva de octubre para cargos legislativos.

De todos modos, lo de agosto será decisivo. Opera como una gran encuesta a cielo abierto. Y dejará marcado a fuego lo que venga a continuación.

Por eso se entiende el vértigo con que se vivió ayer el toma y daca de las candidaturas, especialmente en el decisivo mapa de la provincia de Buenos Aires, donde se produjo la irrupción en el escenario del intendente de Tigre, Sergio Massa, como primer actor.

“Los cierres son política en carne viva, pura pelea de poder. Especulación, mentira, violencia, apriete, todo eso bajo un reloj implacable”, ilustraba, con singular precisión, al promediar la tarde sabatina, el politólogo Ignacio Fidanza.

Pasados los nervios del momento, veamos lo que viene. En ese panorama cercano se recorta, nítida, poderosa, una figura excluyente: la de la presidenta Cristina Fernández.

Ella, por encima de cualquier otra persona en el país, marcará el tono, el clima, con que se desarrollará la disputa.

Y a juzgar por su arrolladora presentación pública esta semana, durante el acto del Día de la Bandera, dicho clima será belicoso. Airado. Chirriante.

Belgrano es mío mío mío

En Rosario, lo que debió haber sido una fiesta para todos los argentinos terminó convertido en una arenga guerrera para los seguidores más recalcitrantes de Cristina.

No fue un acto patrio sino un nuevo entrenamiento de aplaudidores, donde se despotricó, de muy mal talante, contra la Justicia, contra la clase media, contra todo lo que se moviera en disidencia.

Allí, la Presidenta hizo una de sus apuestas más audaces al servicio del relato, pretendiendo apropiarse de la figura de Manuel Belgrano, a quien definió, en otras palabras, como una suerte de protokirchnerista colonial, un fogonero del “modelo” avant la lettre.

La intentona revisionista fue audaz por imposible. Belgrano es el más impoluto de los próceres nacionales, con chances nulas de asimilarse al estilo de conducción imperante pues, entre cosas, siendo un “abogado exitoso” de su época, se retiró de la función pública con menos patrimonio personal del que tenía al ingresar.

Murió pobre.

No hay manera de echárselo al hombro.

Oposición contra Cristina

Alivia saber que, parafraseando a Diego, “la figura de Belgrano no se mancha”, pues previene de futuros excesos. Importa, en cambio, afinar el ángulo de visión para entender qué rol cumplirá la figura de Cristina en la carrera electoral mendocina.

“La oposición va a concentrar sus cañones sobre la Presidenta. Nosotros, vamos a provincializar la campaña”. Un diagnóstico cristalino ofrecido ayer, en la placidez del cuartel peronista, por el vicegobernador Carlos Ciurca.

¿Y el efecto Massa, cómo afectará y quién lo capitalizará? “No impacta pues no hay ningún referente de Massa por acá. Hasta ahora”, es la respuesta.

La misma tranquilidad de Ciurca expresaba Francisco Pérez como jefe institucional y, sobre todo, como interlocutor excluyente con el poder central.

“Fue un logro político de Paco. Costó muchísimo porque había mucha resistencia de la Rosada. Paco terminó anudando una gran negociación porque unificó diferentes sectores en una misma lista”, explicaba un hombre de confianza del gobernador.

Lo cierto es que la fórmula oficial del PJ dejó satisfechos a los caciques: además de Paco, a Ciurca, como líder territorial, porque la cabeza de la lista, con el guaymallino Alejandro Abraham y el sanrafaelino Omar Félix, es de puro cuño mendocino, sin injerencia centralista; también al kirchnerismo, porque en los siguientes lugares Tatiana Mussato y Germán Ejarque representan a Unidos y Organizados, o sea, son soldados integrales de Cristina.

Del resto de las fuerzas políticas, emergía –hasta el cierre de nuestra edición– como la interna más excitante, la única interna de verdad, la que animarán los demócratas, tras declinar su alianza con el peronismo federal. Rosales, Aguinaga y Difonso, si realizan una buena competencia, pueden reanimar decididamente la inveterada sangre gansa.

Entre halcones y palomas

Si Cristina es, hoy, el símbolo de la furia y barrerá con su cola de fuego todo el horizonte electoral, ¿qué aportarán, en compensación, los competidores mendocinos?

En la vereda de enfrente, como máximo favorito, está Julio Cobos, la primera espada radical, que es exactamente lo opuesto a la Presidenta: sencillez, mansedumbre, buenos modos, diálogo abierto. Tanto es así que desde el cuartel enemigo, para descalificarlo, lo tildan de “nabo” y de “pavo”. “Pierde por 33 a 28 contra Abraham”, apuesta un técnico de campaña del PJ.

El más belicoso sobre el tablado no será un justicialista, sin embargo. Ese rol queda reservado para el capitalino Víctor Fayad quien, como compañero de lista de Roberto Iglesias, ya ha lanzado dardos tremebundos precisamente contra Cobos. Y se esperan más.

Iglesias, él mismo, es un jugador duro, áspero, pero no lacerante. Abraham, calentón y leche hervida, también le va a dar temperatura al debate, sin sacar los pies del plato.

La mayor ironía e inventiva puede venir por el lado de los jóvenes demócratas Luis Rosales y Carlos Aguinaga, mientras que al socialista Alberto Montbrun le cabe la línea más intelectual, reflexiva y progre.

Una esperanza mendocina

¿Podrá Mendoza, a fin de cuentas, abstraerse de la atmósfera electoral sulfúrea que se respira a nivel nacional?

Sería lo deseable. Para asistir a una confrontación de ideas y no de descalificaciones y vituperios.

Una breve ceremonia alienta esa esperanza.

Fue el miércoles, en la Legislatura. El senador Aguinaga presentaba su libro Es ahora. Lo acompañaron miembros del PD, claro, pero también “estrellas” de los principales partidos locales, entre ellos, el vicegobernador Ciurca y el ex vicepresidente Cobos.

Una expresión de convivencia y tolerancia.

Tutelando la mesa de disertantes, Ciurca, como máximo anfitrión –y consciente de su rol de caudillo–, exhortó a “rebelarse contra las hegemonías” para no ser víctima del “pensamiento único”.

Convivencia a la mendocina, critican algunos, que da pocos réditos prácticos.

Pero convivencia al fin.

En tiempos embroncados y maniqueos como los actuales no es para echar en saco roto.

http://www.diariouno.com.ar/columnista/Andres-Gabrielli/Gana-la-bronca-o-la-concordia-20130623-0032.html

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