El PJ: ¿ser o no ser cristinista?

El PJ: ¿ser o no ser cristinista?

jun 30, 13 • In Columnas, Política, Tapa

La oposición local concentrará sus dardos de campaña contra la figura de la Presidenta. El peronismo quiere provincializar, pero no es la línea de Paco


El gobernador Paco Pérez, el primer candidato Alejandro Abraham y la presidenta Cristina Fernández (Ilustración de Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Columnista de Diario UNO

Como tantas otras veces en los últimos tiempos, el peronismo mendocino se arremolina y vacila en torno al “ser o no ser” que torturara al príncipe Hamlet.

Ser o no ser cristinista. Esa es toda la cuestión.

Encontrada la respuesta a dicha pregunta fundacional, se pasa al siguiente interrogante: ¿cómo?

¿Cómo ser cristinista? ¿O cómo no serlo?

Ninguna alternativa es cómoda para el oficialismo mendocino frente al calendario electoral en marcha.

El factor Paco
Falta muy poco para votar en las primarias de agosto. Apenas algo más de un mes.

Las decisiones de campaña tienen que ser contundentes y rápidas.

La oposición ya decidió que el eje central de su prédica será apuntarle a la presidenta Cristina Fernández, cuya imagen pública hoy parpadea.

Temas calientes, que zamarrean cada día el interés popular como la inflación y los precios, el congelamiento impotente, la escasez de productos, la inseguridad, las amenazas al empleo, la corrupción… dominarán la voz de los candidatos.

La gestión de Francisco Pérez no será el leitmotiv del mensaje, la preocupación dominante. Pero el gobernador, además de sus errores propios, la ligará de manera complementaria a dos puntas: como cristinista irreductible y como osito de peluche en manos de la Presidenta, un cachirulo sin entidad propia.

Visto lo cual, el justicialismo vernáculo buscará la otra vereda. Buscará provincializar los comicios para blindarse con su máxima fuente de poderío, que es la potestad zonal de sus intendentes.

La fuerza del territorio.

La Fuerza de los Caballeros Jedi.

Es una estrategia natural, pero que choca contra un factor determinante: el propio gobernador.

El llamado factor Paco.

Paco cotizó alto
La duda, ante este panorama, no es menor: ¿pueden los caciques comunales complementarse con el gobernador en los ejes de campaña? ¿O se rechazan y anulan mutuamente?

La misma disyuntiva se planteó en 2009. En aquel momento, el gobernador Celso Jaque no quiso correrse del centro del escenario. Resultado: el peronismo perdió por paliza.

Esta vez hay diferencias. Pérez no es Jaque. Su imagen no se halla tan devaluada. Y su relación con Cristina también tiene más volumen que el que disponía el malargüino, a fin de cuentas un mendicante del poder central.

¿Y Paco no es, igualmente, un pordiosero de la Presidenta?, pueden preguntarse los ideólogos de la oposición.

Por lo visto ayer, en La Paternal, en el acto de lanzamiento de los candidatos de Cristina en todo el territorio nacional, Pérez está bastante mejor. Lo dejaron pararse y aplaudir exactamente detrás de Cristina, en el punto exacto adonde apuntaban todas las cámaras. Y al lado mismo de Daniel Scioli, la pieza mayor que cazaron a último momento los escopeteros K antes de que el bonaerense diera el salto hacia la manada rival de Sergio Massa.

La foto de Pérez, en el microestadio Malvinas Argentinas (nada es gratis ni está librado al azar en ese palco) cotiza en cedines.

Lo pone, momentáneamente, en un lugar de privilegio.

Operación de despegue sutil
El factor Paco implica, por lo tanto, que el gobernador será parte del esquema electoral. Inevitablemente.

Y quien dice Paco, dice Cristina.

¿Cómo bajar un escalón, entonces, cómo poner un margen de distancia para provincializar la campaña?

“Nacionalizados estamos. A la fuerza. No nos podemos hacer los zonzos”, exclama uno de los jefes del peronismo territorial. “Vamos a decir que pertenecemos al proyecto nacional, que Cristina es la jefa y bla, bla, bla. Ok, fuimos al acto de ayer. Pero sutilmente, de ahora en adelante, iremos bajando la acción al territorio, que es donde tenemos las mejores chances para descontar la ventaja que nos lleva Cobos”.

Prueba de esto es que el jefe de campaña es el intendente lasherino Rubén Miranda, uno de los caciques de mayor envergadura, ligado a la conducción política del vicegobernador Carlos Ciurca.

Dos datos más se desprenden de este esquema.

El primero, es que no se convocará, como en anteriores procesos, a ninguna figura del gabinete nacional para que apoye a los candidatos locales. Solo podría ocurrir en caso de que el gobernador se lo proponga él mismo, de que se emperre a título personal. Pero eso será motivo de fuertes debates internos, llegado el caso.

Y, segundo, los postulantes en la cabeza de lista están dispuestos a bancarse algunos cortocircuitos con el kirchnerismo ortodoxo por cuestiones ideológicas. Por ejemplo, el guaymallino Alejandro Abraham, principal candidato del Frente para la Victoria, está planteando un discurso bastante duro en materia de seguridad. Su propuesta de “tolerancia cero” no es algo que agrade, justamente, a la intelectualidad garantista que escribe el relato del Gobierno nacional.

No avivés giles que…
Hablando de artistas e intelectuales, el Gobierno cuenta con numerosos cortesanos de ese cuño. Como Fito Páez.

Uno muy activo, el “filósofo” Ricardo Forster, consideró esta semana que haber puesto a Sergio Massa como jefe de Gabinete “fue un error de Néstor y Cristina”.

Respecto de Julio Cobos se subrayó lo mismo, en relación a su cargo de vicepresidente.

Lo curioso del caso es que “errores” como esos hoy son un éxito de la oposición. Massa encabeza, holgadamente, las encuestas en Buenos Aires; Cobos marcha primero en Mendoza.

¿Cuántos de los que ayer estuvieron en el acto de Argentinos Juniors junto a la Presidenta serán los nuevos “errores” de mañana?

Hamlet, en su inmortal monólogo del To be or not to be, se preguntaba “¿quién podrá soportar la injusticia del tirano, la afrenta del soberbio, la angustia del amor despreciado, la arrogancia del poderoso y la humillación que la virtud recibe de quien es indigno?”.

Le va a costar al peronismo mendocino conciliar el sueño en las próximas semanas.

“¿Quién puede soportar tanto? ¿Gemir tanto? ¿Llevar de la vida una carga tan pesada?”, sigue recitando Hamlet.

http://www.diariouno.com.ar/columnista/Andres-Gabrielli/El-PJ-ser-o-no-ser-cristinista-20130630-0039.html

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