Sin pan en el reino del revés

Sin pan en el reino del revés

jul 14, 13 • In Columnas, Política, Tapa

¿Cómo atender los discursos de campaña cuando la gente está preocupada por los productos básicos? El PJ local se abre al futuro, sin atarse a Cristina

Francisco Pérez con Cristina Fernández de Kirchner. Ilustra Diego Juro para UNO.

El gobernador Paco Pérez y la presidenta Cristina Fernández (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Columnista de Diario UNO

Uno, por obligación profesional, debería recolectar y subrayar las ideas dominantes de la campaña electoral en marcha.

Qué es lo que están proponiendo las fuerzas en competencia, qué las diferencia.

Pero la realidad está en otra cosa. La vida mira para otro lado.

Hacia el pan, hacia el tomate. Lo básico.

Suena estrambótico. Como un mal sueño.

Como si fuera otro país.

Pero es el mismo país. Ese que, hasta ayer nomás, era el Granero del mundo, y que hoy se desvive por encontrar un cacho de pan a diez mangos.

De eso es de lo único que se habla.

Y del precio del tomate. Según ordenara el secretario Guillermo Moreno, marcapaso del cuerpo nacional.

Más de lo mismo.

El país se va a acostumbrando a su brutal anomalía.

Ese loco país, hasta ayer nomás uno de los paladines hidrocarburíferos de la región, que hoy tiene perforada su caja por importación de combustibles.

El país de Di Stéfano, Maradona, Messi, potencia mundial, que hoy no puede disfrutar a pleno su fiesta del fútbol, a merced de los violentos y los delincuentes. Los impunes.

Laberinto absurdo. El mundo del revés.

Ni pan ni circo quedan.

Igual nos vamos acostumbrando.

¿Cómo hacer para que interese el mensaje de los candidatos… si es que lo tienen?

Los muchachos cristinistas

En este mundo dado vuelta, donde los pájaros les tiran a las escopetas, no extraña, pues, que Julio Cobos y Martín Lousteau, los rimbombantes enemigos de 2008 en torno a la resolución 125, uno como vicepresidente, el otro como ministro de Economía de Cristina, se mostraran juntos. Sonrientes. Haciendo proselitismo opositor para las primarias de agosto.

Fue la foto política de la semana en Mendoza.

Curioso derrotero dentro del laberinto argentino.

La bomba que hiciera estallar Cobos, en aquel entonces, con su voto no positivo, terminó llevando al Gobierno nacional al actual intendente de Tigre, Sergio Massa, como jefe de Gabinete, en reemplazo de Alberto Fernández.

Hoy, Cobos es una de las mayores esperanzas del antikirchnerismo para 2015. Massa, la esperanza blanca del poskirchnerismo.

¿Cómo se traduce la influencia de aquellos muchachos cristinistas de antaño, actualmente, en la provincia?

Cobos se erige como la mayor amenaza del oficialismo peronista que comanda el gobernador Francisco Pérez.

Massa se bosqueja como una de las grandes esperanzas de victoria y continuidad para ese mismo peronismo.

Curioso, aunque cierto.

Buscando una salida por arriba

En el Reino del Revés no habrá pan barato, pero sobran las teorías especulativas.

Sobre todo en el peronismo, que es una aceitada maquinaria de conservación del poder.

En ese sentido, la mejor manera de blindar el futuro es anticiparse a las jugadas, como corresponde a los buenos ajedrecistas.

Al contrario del gobernador Pérez, el justicialismo territorial que comanda el vice Carlos Ciurca y que ganó la pulseada interna, imponiendo como primer candidato al guaymallino Alejandro Abraham, hace rato que dejó de poner todas las fichas en el cristinismo reinante.

Son oficialistas, sí. Cantan loas a la Presidenta en los actos. Aplauden y berrean, como manda el protocolo interno. Pero no dan la vida por la causa.

La vida solo se daba por Perón.

Esa libertad de acción que se ganaron los cabecillas locales nucleados en torno a la Corriente y que se ha contagiado a sus colegas azules y sureños, hoy les permite avizorar el devenir nacional con tranquilidad.

Están convencidos de que el próximo presidente seguirá siendo peronista. Y poco importa que sea la propia Cristina re-reelecta o Massa o Scioli o Insaurralde o quien despunte en el horizonte.

Lo que quieren es estar sueltos de cuerpo para anotarse en el casillero ganador, cuando llegue el momento.

¿Cuándo será esto? No antes de octubre. Recién con los resultados de los comicios en la mano empezarán a ponerse las nuevas cartas sobre la mesa.

Hacerse fuertes en el territorio

Para salir del infantilismo político al que se ven sometidos algunos peronismos provinciales, la alianza de correntinos, azules y sureños apunta a volver a las raíces. A hacerse fuerte en las respectivas tolderías.

Se trata de poner en marcha la fuerza territorial, para sumarla a la importante base electoral que todavía aporta la Presidenta.

Los dos candidatos principales, Abraham y Omar Félix, necesitan aumentar su conocimiento en la población, al revés de sus máximos rivales, que son dos exgobernadores: Cobos y Roberto Iglesias.

Por eso van a recorrer cada departamento siempre acompañados por su intendente, cuando sea propio, claro.

Las figuras de Pérez y Ciurca, lado a lado, actuarán como ángeles tutelares. Cristina, a la distancia, será el hada madrina.

¿Cuán lejos se sienten de la meta, al menos para la primera etapa de agosto? Son realistas. Por lo menos 10 puntos los separan de Cobos. Pero se entusiasman porque, según dicen, Iglesias mide por encima del 10% de intención de voto y eso equipara, en algo, las cargas.

Balconeando la lucha nacional

La apertura hacia las distintas variantes que pueda adoptar el peronismo en el plano nacional mantiene expectantes a los compañeros mendocinos.

Miran con interés la madre de las batallas, que se está dando en Buenos Aires. “Ha quedado constreñida al duelo entre Scioli y Massa. Ellos darán la clave de lo que venga, según cómo sea el resultado final. Con el añadido de una segunda línea, que conforman gobernadores como el entrerriano Uribarri o el chaqueño Capitanich”, explican.

Esa amplitud de miras le aporta una tranquilidad accesoria al PJ local: tiene encolumnado y sereno a todo el arco sindical que, en Buenos Aires, se ha atomizado en distintas direcciones (con Cristina, Massa, De Narváez, Momo Venegas, etcétera).

“Los muchachos de los gremios lo único que nos han pedido es que no los metamos desde acá en ninguna de las peleas que se libran allá”, dicen.

Pues bien, viento en popa para lo que se viene.

Con pan barato que se ve poco, congelamientos que se derriten y cristinistas que se descristinizan sin complejos.

Placeres, excentricidades del Reino del Revés. Donde un ladrón es vigilante. Y otro es juez.

http://www.diariouno.com.ar/columnista/Andres-Gabrielli/Sin-pan-en-el-mundo-del-reves-20130714-0027.html

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