Pescando votos en cielo y tierra

Pescando votos en cielo y tierra

ago 4, 13 • In Columnas, Política, Tapa

Todo vale con tal de ganar el próximo domingo: apelar al Papa, a Maradona o al más allá. En Mendoza, los candidatos, más modestos, gastan la suela

Los candidatos a diputado nacional: Roberto Iglesias, Julio Cobos y Alejandro Abraham.

Los candidatos Roberto Iglesias, Julio Cobos y Alejandro Abraham bajo el influjo de Diego, Francisco y Cristina (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Columnista de Diario UNO

El próximo domingo, con las primarias abiertas, se disputará el primer tiempo de un partido que se definirá recién en octubre.

Por lo tanto, va a quedar todo en suspenso, con un futuro electoral todavía a construir.

Y, sin embargo… las fuerzas en juego, en especial las del oficialismo, están apostando el resto, hasta lo que no tienen, en estos comicios preliminares.

¿Por qué?

Porque el domingo 11 del actual, al legitimarse las candidaturas, quedará marcado a fuego el clima político y social para lo que resta de campaña.

En este contexto, quien más pasión ha puesto, quien más ha arriesgado en términos personales, es la Presidenta.

Su despliegue es enfebrecido y sin cuartel.

Hasta tal punto se encuentra lanzada a la promoción de sus referentes, que no duda en orillar peligrosamente la ilegalidad, violando la veda electoral, con un acto tras otro, que incluye, cada uno de ellos, un anuncio tras otro.

No le importa. Cristina Fernández se echó al hombro a “su pollo” principal, el intendente de Lomas de Zamora Martín Insaurralde y lo lleva, como mascota, de aquí para allá. Se atrevió, incluso, a ponerlo unos segundos delante del Papa, para luego empapelar Buenos Aires con esa foto de escasa entidad y abolengo.

Pero no cabe la vergüenza cuando se libra la madre de las batallas, que es la de la provincia bonaerense (“Su resultado puede modificar el curso político de la década ganada”, como analizaba ayer Roberto García).

El límite de acción se extiende hasta el cielo.

Por eso, además del papa Francisco, se buscó otra foto impactante, la de Diego Armando Maradona, convocado por el supersecretario Guillermo Moreno para darse un baño de popularidad y, de paso, clavarle una púa al rival Sergio Massa, satirizándolo.

“Moreno es de los argentinos que yo quiero. Laburante y honesto”, declaró el 10.

La mano de Dios a full, puesta como Dios manda.

Recurso igual de efectivo que, a estas alturas, mirar hacia las mismísimas alturas. Como hizo el gobernador Daniel Scioli quien, en un acto de mandatarios K en La Matanza (donde estaba el mendocino Paco Pérez), dirigió su atención a las nubes y, entreviendo por allí a Néstor Kirchner, dijo, cuajado de emoción: “Esta campaña me ha dado la oportunidad de mirarlo a lo ojos y decirle: Flaco, conmigo no te equivocaste”.

París bien vale una misa.

Cristina, la máxima obsesión
Cualquier situación relacionada con la Presidenta resulta esencial para el derrotero electoral en Mendoza.

La actual campaña tiene poco y nada de local. Casi todo gira en torno a Cristina Fernández, para bien o para mal, a favor o en contra, pese a los intentos que hubo, al comienzo, de provincializarla.

Pero es inevitable que así suceda.

En primer lugar, porque lo que despejarán las PASO (primarias abiertas, simultáneas y obligatorias) del próximo domingo son las candidaturas a diputado nacional solamente.

No está en consideración ningún cargo provincial. Eso sucederá recién el 27 de octubre.

Por otra parte, los postulantes de la oposición decidieron que su leit motiv es apuntar contra el kirchnerismo, para sacar ventaja de su natural desgaste tras una década en el poder.

El radical Julio Cobos, favorito de las encuestas desde el inicio, se esgrime como contrincante de la Presidenta, no del gobernador. Con Francisco Pérez no tuvo siquiera interés en debatir, cuando éste lo prepoteó.

Cobos apunta a proyectarse como alternativa nacional. Mira a la Casa Rosada no al Parque Cívico mendocino.

Y la mayoría de los otros, aunque no tengan a la Rosada como destino final, ponen la letra K en el centro del blanco: Aguinaga apunta a encarcelar a los corruptos, Rosales (vía Macri) a dibujar el fin de ciclo, Gutiérrez (vía Lilita Carrió) a denunciar las “bóvedas de Santa Cruz”, Montbrun (vía Hermes Binner) a mostrar una alternativa progresista, Cassia (vía Rodríguez Sáa) a combatir la inseguridad con mano dura contra el garantismo reinante, etcétera.

Solo Roberto Iglesias, entre los postulantes principales, privilegió criticar a Cobos antes que Cristina en busca de consolidarse como tercero en la grilla.

El PJ, entre Cristina y lo propio
Para el peronismo mendocino la cuestión ha sido más compleja que para el resto.

Tiene un gran peso en el territorio, pero no puede desentenderse del Gobierno nacional, sobre todo porque el gobernador Pérez es un seguidor confeso y fiel de la Presidenta.

El partido, en cambio, que lidera el vicegobernador Carlos Ciurca, no está atado a fanatismo alguno. Como a cualquier peronista de raza, lo guía el más descarnado de los pragmatismos. Está al servicio de Cristina. Pero también de Scioli. O de Insaurralde. O del que gane finalmente en octubre. Es decir, del que asegure la continuidad en el poder.

En estos últimos días, la campaña del Frente para la Victoria ha subrayado su pertenencia al modelo, entre otras cosas porque detectan un 40% de aprobación para el Gobierno (tanto nacional como provincial).

No obstante lo cual, tienen sobre la mesa un dato duro, incuestionable: los intendentes se han vuelto las estrellas de estas elecciones. En Buenos Aires, Cristina, bajando un par de escalones, prohija a un intendente (Insaurralde), para derrotar a otro (Massa).

En Mendoza, los jefes comunales, cualquiera sea su partido, cuentan con un grado de aceptación, en promedio, del 56%. Y como la mayor parte son peronistas, se apoyarán en ellos para la semana que resta de campaña.

Irán repartiendo folletería casa por casa. En un barrefondo de concejales, van a pedirle el voto a cada vecino, mirándolo a la cara.

Están confiados luego de la encuesta que estuvieron repartiendo ayer por las redacciones, que pone al FPV a solo 5 puntos de diferencia con Cobos. Se creen cerca de la meta.

Los radicales, con números propios, están igual de serenos. Una medición de Poliarquía les da una ventaja de por lo menos 10 puntos. Igual van a peinar la geografía, con su caravana, hasta el último día.

Las cartas están echadas, como se ve.

La Presidenta, allá lejos, pide votos en los arrabales del cielo.

Los mendocinos, más modestos, gastan la suela levantando polvo en su comarca reseca.

http://www.diariouno.com.ar/columnista/Andres-Gabrielli/Pescando-votos-en-cielo-y-tierra-20130804-0035.html

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