Cristina desgaja el peronismo

Cristina desgaja el peronismo

ago 18, 13 • In Columnas, Política, Tapa

De todas las fuerzas que competirán en octubre, el PJ derrotado en las primarias es el único que enfrenta un gran dilema: ¿ir con Ella o sin Ella?

El candidato a diputado nacional del FPV Alejandro Abraham, la presidenta Cristina Fernández y Sergio Massa.

El candidato del PJ Alejandro Abraham, Cristina y Sergio Massa (ilustración de Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Columnista Diario UNO

Era de esperar. Tras el resultado de las urnas, el domingo, en vez de un lapso de lectura atenta y de reflexión, sobrevinieron la cólera y la burla peyorativa.

Un volcán fiel a sí mismo. Vomitando lo que lleva dentro: su lava y sus burbujas.

No le pidan otra cosa.

La Presidenta es así.

Cuando mucho, podrá ofrecer un “plan primavera”, como especulan algunos medios, para engordar algo el bolsillo del argentino malhumorado.

Pero nunca un cambio de actitud. Una autocrítica mínima. Nunca un gesto de amabilidad hacia los que no se someten, los que no se rinden incondicionalmente.

El peronismo, en cualquier rincón del país, lo sabe.

Por eso, de todas las fuerzas que competirán en las legislativas de octubre, es la única que, a esta altura del partido, tras el encadenamiento de derrotas, se encuentra carcomida por la incertidumbre. Entre la espada y la pared.

Entre Escila y Caridbis.

Esclarecidos y oscurecidos
Mendoza es un reflejo de lo que acontece, grosso modo, en el resto del mapa nacional donde el oficialismo peronista fue doblegado en las primarias.

La claridad de objetivos y la tranquilidad de espíritu anidan, sí, en los opositores que sacaron un resultado positivo.

Quien mejor está, obviamente, es el radicalismo que candidatea a Julio Cobos. No tiene mucho para cambiar en el contenido ni en el tono de campaña. Con aggiornar -es un decir- el eslogan Julio en agosto por Julio en octubre fácilmente habrá encontrado su etiqueta para los afiches.

Solo dos aspectos inquietan a la UCR local: uno, hasta cuánto será capaz de crecer Cobos en octubre. Creen (apuestan) que rondará el 50% de los votos.

Segunda inquietud: como se ven ganadores, empezó el runrún interno para entronizar ya mismo al candidato a gobernador en 2015. Es tan intensa la perenne cinchada partidaria que nadie quiere dejarle expedito ese casillero al líder actual, el godoicruceño Alfredo Cornejo.

También la izquierda de Nicolás del Caño tiene por delante una expectativa de evolución y esperanza.

Los demás, demócratas, socialistas, peronistas federales, deberán arremangarse en pos de un desempeño digno. Pero no campean muchas dudas en sus respectivos manuales de procedimiento.

La duda, la gran duda, es patrimonio exclusivo del peronismo en el gobierno. Del peronismo pacocristinista.

¿Con Ella o sin Ella?
Vuelve al PJ la feroz duda de Hamlet, el ser o no ser.

Ahora la cuestión se traduce de esta manera: ¿con Ella o sin Ella?

Hay una rápida contestación: estarán con ella, o sea, con Cristina Fernández. No van a abandonar el barco. No van a traicionar. Al menos no tan raudamente.

Por lo que el interrogante cambia de sentido: dada la pobre cosecha en las primarias, ¿se seguirá utilizando a la Presidenta como argumento central de campaña o tratarán de velar su influencia, concentrando los cañones en los intendentes, dueños y señores de su espacio?

El mismo dilema agita a los gobernadores del peronismo, casi sin excepción.

“Lo de San Juan fue un alerta muy serio. Allí está claro que no perdió el Flaco Gioja. Perdió el Gobierno nacional”, reflexionó un alto jefe partidario.

La idea, por lo tanto, esta vez, al revés de agosto, es provincializar, territorializar al máximo la campaña. Es lo que desea el grueso del peronismo mendocino.

¿Y el gobernador Francisco Pérez?

“Paco está de acuerdo. Ya se comprometió a que haya un solo diseño de campaña. Y él va a colaborar activamente”, juran los popes del peronismo telúrico.

Lo que ellos no ven, o se resisten a ver, es que Pérez piensa otra cosa. Mejor dicho, más que pensar, “siente” otra cosa.

Lo de Paco es puro sentimiento.

A Cristina, ni en fotos
El error más notorio del PJ en la pasada campaña, que consistió en la permanente oscilación entre nacionalizar y provincializar el mensaje, entre darle bolilla al gobernador o al vice, puede repetirse ahora.

El grueso de la tropa, la base partidaria, que responde al vice Carlos Ciurca, sufre en carne propia el voto castigo a la gestión de Cristina. Sus referentes no quieren cargar sobre sus espaldas con todo el peso de la derrota.

Tienen una meta lógica para octubre, en cuanto a recuperar el caudal de votos que se les escabulló entre los dedos.
Admiten que Cobos se acercará al 50%. Ellos, por lo tanto, aspiran a crecer hasta un 33%, lo cual les aseguraría colocar dos diputados en el Congreso.

Necesitan, por ende, separarse del clima tóxico que hoy destila el kirchnerismo y de los sapos y culebras que lanza Cristina, en especial contra su nueva bestia negra, el intendente de Tigre Sergio Massa.

“Está claro que las cosas no están bien”, admitía ayer a la mañana el adalid maipucino Alejandro Bermejo por Nihuil.

“Tenemos que asumir los costos de la inflación, del impuesto a las ganancias, de la inseguridad, de los cepos. No podemos mirar para otro lado y hacernos los zonzos. La gente va a creer que le estamos tomando el pelo y nos va a castigar más todavía”, indican otros líderes.

Conclusión: no quieren fotos con Cristina ni que Ella aparezca por estos pagos.

Con Cristina hasta la muerte
Al gobernador esa conducta no le cuadra. Se siente cristinista. Y seguirá siendo cristinista hasta el final de los días.

Apartarse de Ella, aunque sea un centímetro, le huele a traición.

Pedro, el mismísimo Pedro, negó a Cristo tres veces. Paco es una piedra más dura que el jefe de la Iglesia. Él no negará a Cristina. Nunca.

“Si la Casa Rosada dispone que la Presidenta visite Mendoza en estos días, nos pondremos manos a la obra. Le facilitaremos todo”, es su postura.

Pérez, por lo tanto, se distancia del peronismo mendocino y de sus pares de las otras provincias que buscan blindarse puertas adentro, cerrar las escotillas, para que no los asfixie la ola nacional.

Engorroso intríngulis para el PJ, atrapado entre dos fuegos, entre Escila y Caridbis.

Escila y Caridbis eran dos monstruos marinos que vigilaban un estrecho canal.

En una punta, Escila habitaba los acantilados. Caridbis, en la otra, era un amenazante remolino.

Escapar de uno implicaba caer en las garras del otro.

Siempre te hundías, dice la leyenda.

Y en el fondo oscuro del océano te está esperando el famélico tiburón Cleto.

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