El noqueador siempre da pelea

El noqueador siempre da pelea

sep 1, 13 • In Columnas, Política, Tapa

Fayad sacudió la provincia avisando de su deteriorada salud. Poco antes, su socio, Iglesias, abandonaba la justa electoral. El paréntesis de dos grandes

Roberto Iglesias, Viti Fayad y Mariana Juri. Ilustra Diego Juri para UNO.

Roberto Iglesias, Viti Fayad y Mariana Juri (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Columnista de Diario UNO

Quienes más tienen claro los rasgos salientes de su carácter son sus últimos socios en la aventura de la política, todos ellos aguerridos luchadores.

“Siempre ha tenido problemas físicos y salió adelante. No iba a dejar de dar pelea por eso”, describe en esta hora del reposo su compañero de fórmula en las pasadas primarias abiertas, el exgobernador Roberto Iglesias.

Exactamente. Dando pelea. Es la manera de ser y de plantarse frente a la vida de Víctor Fayad. El Viti. Uno de los políticos más influyentes y activos desde la recuperación de la democracia, en 1983, hasta hoy en Mendoza.

Se convirtió en el personaje de la semana cuando anunció, con tono quedo y tranquilo, que debía iniciar un tratamiento contra un cáncer en la zona torácica.

Siete días antes la atención había estado centrada, justamente, en Iglesias, al comunicar su abandono de la justa electoral tras los resultados adversos del 11 de agosto.

Un abrupto fin para la chirinada de ir contra su partido de siempre, la UCR, con un sello prestado, el Partido Federal.

Así pues, dos grandes protagonistas de la política, dos animadores de primerísimo nivel, como Iglesias y Fayad, el Mula y el Viti, verán ahora las acciones hasta octubre desde el ringside, como espectadores, y no arriba del cuadrilátero.

Una sorpresa personal
Ni Iglesias ni la diputada nacional Mariana Juri sabían cabalmente del estado del intendente de la Capital al anotarse en la reciente carrera electoral de las PASO.

Conformaron un trío, como concepto, muy férreo y desafiante. Por eso colgaron bajo sus afiches de campaña el eslogan Se la bancan. Con una variante complementaria: Oposición que se la banca.

“Nos tomó de sorpresa el anuncio del Viti”, comenta Juri con una mezcla de afecto maternal y esperanza. “Después de la operación de pulmón que tuvo el Viti en febrero parecía todo encaminado”.

Su esperanza es la misma que envuelve a Iglesias y también a los amigos e íntimos de Fayad. Lo han visto jugarse, a todo o nada, con el correr de los años. En la política. En la gestión, sobre todo como intendente de la Capital, donde marcó un estilo inconfundible en la provincia. Y también en el ruedo de los médicos, donde salió a flote de operaciones de cadera, infartos, bypass y un largo historial.

Cual héroe de película, que siempre se levanta tras la adversidad para volver a alzar los guantes.

Un Rocky de la política.

El cansancio de Mariana
Estos días mostraron cómo se iban bajando de la marquesina electoral los nombres de Iglesias y Fayad. El de Mariana Juri quedó oculto bajo la polvareda que levantaron esas dos estrellas rutilantes, aun en su hora más opaca.

Pero Juri también sintió un impulso automático de bajar los brazos apenas conocido el escaso caudal de votos que acompañó al trío en la noche del domingo 11 de agosto.

“No esperábamos algo tan adverso”, sigue reconociendo hoy, con palabras casi idénticas a las que encontró Iglesias.

Ella fue una de las primeras en opinar, sottovoce, que había que desertar de la contienda hacia octubre.

Es natural. También está golpeada. Por el desgaste propio de su carrera. Y por una cercana pérdida familiar que le ha hecho priorizar su vida privada.

“A todos los que hoy me quieren seguir impulsando, yo les digo que ya no soy la Mariana que conocieron”, describe, evocando su época de mayor lucimiento, como ministra de Turismo de Cobos, y dispuesta, ahora, a protegerse en un mayor sosiego.

Es solo un paréntesis, no un abandono.

Un paréntesis hasta octubre. Después la vida radical tomará nuevos rumbos y aire renovados.

Los nombres del hoy candidato Julio Cobos y del senador Ernesto Sanz, ambos con proyección nacional, son los reflectores que iluminan el camino futuro de todos, los radicales activos o momentáneamente pasivos.

La impronta de Cobos
Como sea, y más allá de las vicisitudes personales de cada uno, todos ellos, como cualquier otro radical, están marcados hoy por la figura de Cobos.

El exgobernador y exvicepresidente, actual favorito a ganar las próximas elecciones en la provincia, ha dejado una marca de fuego en la existencia de Iglesias, de Fayad y de Juri.

Para Iglesias, los derroteros de ambos siguen siendo irreconciliables. Transfiere esa percepción a sus votantes.
Ante la pregunta que se hacen los analistas sobre qué destino tomarán en las legislativas de octubre los sufragios que deja guachos Iglesias, este reafirma: “El que nos votó a nosotros no quiere saber nada con Cobos”.

¿Entonces? Iglesias no intuye bien qué harán sus seguidores: “Es que hoy se vota con mucho resentimiento. Es el clima que instaló el kirchnerismo. Y la gente está muy caliente. En agosto fue a las urnas buscando cómo hacerle a ella (a Cristina) el mayor daño posible”.

Juri tiene corazonadas parecidas. Advierte un clima social muy adverso al Gobierno nacional. Pero cree que algunos votos suyos sí pueden ir a Cobos.

De Fayad, mientras tanto, quedará el recuerdo de haber disparado el ataque más brutal contra Cobos en toda la campaña de las primarias, cuando ventiló que había gestionado una jubilación de privilegio.

Ningún peronista fue tan lacerante como el Viti en esa faena.

No iba a arredrarse en esa tarea de Rocky, de noqueador de la política, aunque el cuerpo le estuviera jugando una mala pasada.
El cuerpo puede aflojar un rato, pero no el temple, no el espíritu, no el instinto cazador de este radicheta tan singular, casi el único en su especie de motivar los piropos públicos de Cristina cada vez que visita Mendoza.
Para envidia sorda de sus pares justicialistas.

Viene, ahora, otra etapa en la existencia de Fayad, donde lo público y lo privado estarán divididos de manera tajante.

En uno, será el habitual escenario de sus peleas.

En otro, sentirá el acompañamiento y la solidaridad de todos.

De todos.

Al trascender la noticia, Julio Cobos utilizó Twitter para expresar, con recato, en horas de la siesta, su sentimiento: “Me enteré del difícil momento que atraviesa Víctor Fayad. Deseo que pueda sobreponerse a esta adversidad; mucha fuerza para él y su familia”.

No es una ironía de la vida.

Así es la vida.

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