Con más miedo que esperanza

Con más miedo que esperanza

oct 27, 13 • In Columnas, Política, Tapa

Se afrontan las legislativas de hoy con la mira puesta en 2015, tanto en lo nacional como en lo provincial. El oficialismo es el que más pone en juego

Los candidatos: Cobos, Montbrun, Del Caño, Cassia, Abraham y Rosales. Ilustración de Diego Juri para UNO.

Los candidatos Cobos, Montbrun, Del Caño, Cassia, Abraham y Rosales (Ilustración de Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Columnista de Diario UNO

Si “la historia de nuestra vida es la historia de nuestros miedos”, como le hace decir Pablo De Santis a uno de sus personajes, entonces los comicios de hoy escribirán una página importante en la biografía de nuestros políticos.

El temor por lo que se pone en juego y por lo que pueda caerles en consecuencia, supera en holgura a las esperanzas de los candidatos y sus partidos cuya mirada, básicamente, está tendida hacia 2015.

Las legislativas de este domingo se toman, en efecto, más como una transición, como un puente hacia las próximas elecciones generales, que como lo que en verdad son: un rompecabezas para recomponer el Congreso, la Legislatura y los concejos deliberantes.

Luces y sombras se dibujan en la mente de cada uno.

Empecemos por los brillos, que están más menguados.

Cleto y el color de su esperanza
El radicalismo mendocino arma el tamaño de su ilusión a partir de su candidato principal, Julio Cobos, para quien se abre un horizonte presidenciable dentro de dos años.

Si Cobos ratifica o mejora el resultado que obtuvo en las primarias de agosto, quedará instalado en el selecto grupo de referentes de la oposición anotados para suceder al kirchnerismo en el poder.

Detrás de él, la UCR volverá a anotarse, con pilas recargadas, como el retador del PJ en la competencia por la gobernación.

Félix es la moneda de PJ
El peronismo que comanda Francisco Pérez desde el Ejecutivo, por su parte, tiene un afán más modesto: se conformaría hoy con “salvar la ropa”, como se dice.

¿En qué consiste ese salvamento? En morigerar la distancia que le sacó Cobos en agosto y en colocar dos diputados en el Congreso, o sea, Alejandro Abraham y Omar Félix.

Con esto doblaría el número de bancas que pone en juego y sentiría que le está haciendo un gran favor a la jefa espiritual y fáctica del movimiento, Cristina Fernández, sobre todo porque los números, para tener quórum propio, serán muy finitos.

Es lo único que importa, en resumidas cuentas. Porque los eventuales daños y pérdidas en la Legislatura y en las intendencias pueden manejarse con racionalidad. En Mendoza existen la negociación política y el diálogo. En la Nación no. No hay simpatía, desde allí, para con los perdedores, los blandengues o los que no son del palo.

La diputación de Félix, es pues, la medida de todos los bálsamos o de todos los hierros candentes.

El sueño grande de Nico
Debajo de los dos partidos mayoritarios, hay un anhelo que alcanza dimensiones épicas.

Si el trotskista Nicolás del Caño consigue, finalmente, colarse como quinto diputado, en detrimento de Félix, será la sorpresa total de estos comicios. Casi podría calificarse de “histórico” su resultado, teniendo en cuenta la historia reciente de Mendoza.

A los demócratas, en tanto, con Luis Rosales a la cabeza, lo mejor que podría sucederles es detener la caída en tobogán que, hoy por hoy, asoma como inexorable.

El socialista Alberto Montbrun y el peronista disidente Daniel Cassia con sumar algún porcentaje digno de votos se darían por satisfechos.

El temor de los caciques del PJ
Pasemos a los miedos de cada uno.

El más comprometido, en este caso, es el peronismo mendocino, que acude hoy a las urnas con el corazón en la boca.

Es mucha la ventaja que le sacó Cobos hace dos meses y medio. Y pone en juego, con la candidatura de Félix, no solo una banca en el Congreso y el cariño interesado de la Presidenta, sino también una concepción política profunda.

Abraham, el primer candidato, es el intendente y cacique de Guaymallén. Félix es uno de los caciques de San Rafael, junto a su hermano, el intendente Emir.

La esperanza electoral del partido, a su vez, está puesta en el resto de los caciques departamentales donde son gobierno: Las Heras, San Martín, Luján, Maipú, etcétera.

Si Del Caño o, más sorpresivamente aun, Graciela Cousinet, cuarta en la lista de Cobos, desbancaran a Félix, todo un concepto de toldería quedaría severamente dañado, lo mismo, inevitablemente, que la impronta del gobernador y de su vice, Carlos Ciurca. Ni más ni menos.

El radicalismo teme a sí mismo
El recelo, el sobresalto de los radicales mendocinos es muchísimo más raro.

No apunta tanto al resultado de hoy ni al desempeño de sus rivales como a sí mismos.

Se conocen. Saben que son antropófagos de sus propias entrañas.

Ya le pasó en dos sucesivas elecciones para gobernador. Y les pasó en 2009 cuando, tras una victoria muy holgada, las continuas rencillas internas les impidieron gestionar con eficiencia ese capital político, que se les terminó diluyendo como agua entre los dedos.

¿Se repetirá la historia desde esta noche hasta 2015?

Ese es el miedo. Y ese su desafío, tanto en el nivel nacional (con Cobos y Ernesto Sanz en competencia) como en el provincial (con Alfredo Cornejo acosado por múltiples antagonistas).

Los miedos más chiquitos
Para Del Caño todo lo que ha ocurrido hasta ahora es como un cuento de hadas. Lo vive casi como una revolución poética.

Le preocupa, sí, una cosa: por sus escasos recursos y aparato, debe esmerarse por fiscalizar con efectividad cada mesa de votación.

El único miedo que podría tener Cassia es quedar fuera de la cancha totalmente lo cual implicaría, por carácter transitivo, la notoria pérdida de influencia en la provincia de sus mentores, los hermanos Rodríguez Saá.

A los demócratas, finalmente, los atemoriza darse cuenta de su progresivo empequeñecimiento. Brutal, teniendo en cuenta la rica historia partidaria, las pasadas glorias. No obstante ello, sus enconos fratricidas se han vuelto peores que los de los radicales. Lejos de atenuarse, se retroalimentan cada día.

¿Guardan algún sentido estas veleidades de lo pequeño?, se estarán preguntando algunos.

Como escribió alguna vez Onfray para unas vísperas similares, “no se pierde tiempo en pavadas quince minutos antes de la batalla”.

http://www.diariouno.com.ar/columnista/Andres-Gabrielli/Con-mas-miedo-que-esperanza-20131027-0021.html

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