Los 14 ministerios y ninguna flor de Paco

Los 14 ministerios y ninguna flor de Paco

ene 5, 14 • In Columnas, Política, Tapa

El frente político-gremial dibuja un verano difícil para un Ejecutivo que pide racionalidad. Cornejo y Blas, dos duros de domar

El Gobernador con la bestia más dura de domar, Raquel Blas, Ilustra Diego Juri para UNO.

El Gobernador con la más dura de domar, Raquel Blas (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Columnista de Diario UNO

Es enero y deberíamos estar panza arriba. Pero, como dice Alejandro Borensztein, “es inútil tomarse vacaciones. Por más lejos que uno se vaya para desentoxicarse de la realidad argentina, no hay caso”.

No, no lo hay. Ningún verano. Menos este. Bravo verano el nuestro, con una ola de calor que te la voglio dire. Y con más recalentamiento incluso en las cuentas públicas.

Cajas enflaquecidas, inflación a galope tendido y presión salarial de los gremios constituyen un torniquete que asfixia las administraciones provinciales y la nacional.

Eso sin contar la problemática policial, latente todavía para algunos gobernadores, y el descalabro de la matriz energética, que empeora con los años en vez de irse solucionando.

Mucho ministerio y ninguna flor
El gobernador de Mendoza, como tuvo mejor suerte (o mejor muñeca) que varios de sus pares porque no se le acuarteló la Policía ni padeció severos cortes de luz, pudo darse un pequeño baño en salud.

Necesitaba hacer algún cambio ministerial, pues es lo que mandan las reglas de cortesía de la política tras perder, dos veces, en las urnas.

Ganas no tenía.

Entonces, aprovechando el remanso veraniego, Francisco Pérez metió al gabinete en la coctelera, lo zarandeó un ratito y reapareció con los mismos nombres, pero en cargos distintos, un mayor números de carteras y, de yapa, una mudanza en el estatus del oso polar en el Zoológico.

Ahora tiene 14 ministerios, que en realidad son 15, si se cuenta la Dirección General de Escuelas.

Lo mismo da. Son, parafraseando a Baldomero, 14 balcones y ninguna flor.

Ninguna alegría plena para comenzar 2014, porque el Gobierno sabe que lo esperan, en el corto plazo, días muy complicados.

Los gremios están en pie de guerra. La mejor muestra es lo que está pasando en Lavalle.

También la oposición, con el radicalismo a la cabeza, se ha pintado la cara. Lo atestigua la Legislatura, sin Presupuesto hasta ahora.

Dos duros que no bailan
De los dos frentes de conflicto que atiende el Gobierno, el que mayor optimismo le despierta a Pérez es el político.

Cree que, al retornar la actividad legislativa, la UCR terminará avalando el endeudamiento que reclama el Ejecutivo.

Es tradición que la oposición habilite un monto equivalente al capital de la deuda provincial, en este caso, unos 1250 millones de pesos.

¿Por qué podría no ocurrir, teniendo en cuenta la buena predisposición de algunos intendentes radicales de tierra adentro?

En el entorno de Pérez no son tan optimistas, justamente por la intervención de este atacando la yugular del cacique godoicruceño Alfredo Cornejo, un duro de domar.

Los hombres duros no bailan, apuntaba Mailer.

Tampoco Cornejo. Sobre todo si el que bravocunea es Paco y no un ministro u otro funcionario menor. Las posiciones, así, se vuelven extremas.

Queda margen, no obstante, de aquí a febrero, como para ir ablandando caparazones.

“La frivolidad de ciertas élites económicas y políticas -escribió en estos días Josep Ramoneda- nos llevó al desastre de la crisis. Frivolidad es vivir fuera de la realidad”.

Lo más bravo: domar a Raquel
El principal problema, pese a lo dicho, no es el entripado político-partidario. En Mendoza, al menos, la racionalidad termina asomando.

Es mayor el desafío que implica la negociación paritaria con los estatales, que adquirió una velocidad turbo a partir de los aprietes policiales.

La situación es similar en todas las provincias. Aquí empeora por el papel de Raquel Blas que, si bien lidera la plantilla de ATE, termina encolumnando a los demás sindicatos estatales detrás de su belicoso estilo.

Una prueba son los médicos, que reciben más envión de Blas que de María Isabel Del Popolo (AMPROS).

“El poder de fuego de Raquel Blas lo tiene en los médicos, porque no les hace cosquillas el paro, total… aprovechan para atender sus consultorios. En cambio, para el resto de los estatales sí es un verdadero dolor de cabeza cada día que les descuentan del sueldo”, describe un ministro.

Otro completa: “El juego de Blas es muy sencillo. Se remite a tirar de la cuerda hasta el infinito… hasta que la sociedad se le pone en contra. Recién entonces, o cuando ha hecho suficiente daño, afloja”.

Sin embargo, la dura pulseada que tiene lugar en Lavalle alimenta una esperanza. “Si llegamos a un entendimiento, esto puede marcar el inicio de una buena relación”, afirma, cauto, un tercer funcionario.

El ingreso en las negociaciones del Gobernador le cayó muy bien a Blas quien, según versiones de última hora, está aportando una cuota de sensatez para permitir una salida decorosa. Va a costar porque el intendente Righi se confiesa mortalmente ofendido por los escraches que padecieron él y su familia.

Este letal laberinto aguardará a Rodolfo Lafalla, cuando, en pocas horas, asuma como nuevo ministro de Gobierno. Atento a ello, su jefe de gabinete será Mauricio Guzmán, fogueado en el ajedrez paritario.

Tanto Lafalla como el Gobernador están preocupados por la grave desertificación financiera pero, fundamentalmente, por el desempleo en alza y el trabajo en negro.

Si Blas (cuyos trabajadores tienen garantizada la estabilidad laboral) y los demás líderes gremiales tomaran conciencia de esto, el diálogo podría encarrilarse, de una buena vez, por una vía constructiva.

¿O no? ¿O nos habremos acostumbrados, como dice Borensztein, “a vivir en esta adrenalina de conflictos inútiles”?

Bueno sería holgar un verano.

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