El “Increíble Paco” y su explotar indescifrable

El “Increíble Paco” y su  explotar indescifrable

mar 16, 14 • In Columnas, Política, Tapa

Hoy, las rabietas de Pérez se han vuelto una cuestión de Estado. ¿Qué le pasa al gobernador?, se preguntan propios y extraños

El gobernador Francisco Pérez en su período de mayor furia. Ilustra Diego Juri para UNO.

El gobernador Francisco Pérez en su período de mayor furia (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

La taquillera serie Los Vengadores, próxima a estrenar en cine su segundo capítulo grupal, podría verse enriquecida y remozada incorporando a un personaje aparecido en Mendoza últimamente.

Se trata de un superhéroe… o antihéroe -ya se verá-, capaz de rivalizar en iracundia y descontrol con el mismísimo monstruo verde Hulk.

No es otro que Francisco Pérez, hasta no hace mucho apodado simplemente Paco y que viene de convertirse en el Increíble Paco.

Quizá suene a chiste. A historieta de la Marvel.

Pero es más serio.

Las rabietas del gobernador fueron ganando en intensidad hasta volverse, hoy, una cuestión de Estado.

Paco, la ira de Dios
Los individuos coléricos abundan en la ficción y en la chata realidad.

Desde el Dios airado del Viejo Testamento hasta paladines del clasicismo como el Orlando furioso de Ariosto, pueblan nuestra vasta imaginería.

¿Con cuál de ellos concuerda este gobernador que, cada vez con mayor frecuencia, pierde los estribos?

El Increíble Hulk anda cerca. Sin embargo, los ojos desorbitados en el rostro de Paco, cuando alcanza el cénit de su enojo, recuerdan al Klaus Kinski de Aguirre, la ira de Dios.

Aguirre, en el filme de Herzog, termina su alucinado periplo, con su tropa diezmada y a la deriva por el Amazonas, solo entre los monos, musitando: “Haremos historia, como otros han hecho obras de teatro”.

Un raid contra todos y todas
El mal carácter del gobernador se conocía desde el momento en que asumió. Sus desbordes emocionales, empero, fueron bastante controlados, en lo público, durante la primera mitad del mandato.

Hoy, Paco Pérez luce desbordado. Fuera de sí. A cada paso que da.

Y resulta sintomático que su gran hecatombe haya ocurrido justamente en época de Vendimia que, se supone, es el tramo más festivo y glamoroso del calendario local.

En galopante raid, Pérez arremetió de mal talante contra jueces y fiscales, contra los bodegueros, contra sindicalistas y manifestantes reunidos en Los Toneles, contra periodistas (?) por el pedido de juicio político al juez Carlos Böhm, contra la oposición por este y otros asuntos, contra la corporación mediática. Etcétera.

Como con bronca y junando
Lo malo, para cualquiera, no es la ira circunstancial. Podría justificarse como una sana reacción contra las injusticias de este mundo.

“El problema -anota el doctor Nelson Castro- es cuando la ira no es una reacción sino una norma de vida. Allí la ira se convierte en pecado”.

A partir de esto, preocupan dos cosas, especialmente entre los que lo quieren bien al gobernador.

En primer lugar, su salud. Ya estuvo internado en el Italiano por una seria afección gastrointestinal. El estrés sigue siendo su peor enemigo.

Segundo, por su capacidad para gestionar la crisis. 2014 es un año durísimo que requiere, del líder, mano firme, templanza, diálogo.

Las colas frente al despacho del gobernador son interminables.

Van a pedirle los productores vitivinícolas y los frutihortícolas castigados por los fenómenos climáticos.

Le piden los estatales por los estragos que causa la inflación y los proveedores por atrasos en los pagos.

Le piden los constructores para que no caiga la obra pública y las mineras por la riqueza inexplotada.

La población le pide más seguridad, vivienda, caminos, salud.

Le pide su propio partido más diálogo y participación.

Sigue otro largo etcétera.

Una lista de este tamaño no se maneja con el rebenque y a los gritos.

Un monstruo de Frankenstein
Más inquietos aun que los íntimos están los colaboradores de Pérez.

¿Qué le pasa a Paco?, es la pregunta que todos repiten.

La oposición le apunta directo: “Está sobrepasado psíquicamente”.

En su entorno dan razones más complejas: “Paco no es influenciado específicamente por nadie. Escucha a todos, desde jueces a ministros y asesores. Luego mete todo en la caja mágica de su cabeza… y ahí se producen explosiones indescifrables”.

Ese es el grado de incertidumbre que hay en zonas del Gobierno.

“La Matrix de Paco tiene un software muy complejo”, completan.

¿Por qué?

“Porque el tipo está lleno de contradicciones. Es como un monstruo de Frankenstein construido con retazos de opuestos. Pone, por ejemplo, a Palermo en la Corte, pero exige mano dura contra los delincuentes; se queja de la Justicia anquilosada y perezosa, pero banca a Böhm; trata de calmar a los estatales, pero les baja un discurso incendiario, trosco, a los trabajadores de prensa; habla de defender Mendoza, pero se entrega a la Nación; se jacta del crecimiento turístico, pero desaira a las bodegas que lo sustentan; quiere fundar el paquismo, pero critica las reuniones adonde asiste la plana mayor de su partido y de su gobierno, y el único que falta es él. Así con todo. Entonces explota como una granada”, dicen, tratando de explicar lo inexplicable.

No hay cuerpo que aguante.

El pecado y su Santidad
Puesto que se apresta a visitar al papa Francisco, y aprovechando que tiene a un cura salesiano en su gabinete, debería recordar Paco Pérez que la ira es un pecado capital.

“Escudados en la ira, les damos una trascendencia exagerada a nuestros deseos y, como contrapartida, una enorme importancia a lo que los contraría”, enseña Savater en Los siete pecados capitales.

Y añade: “El iracundo es alguien que considera que sus proyectos son fundamentales para la humanidad”.

http://www.diariouno.com.ar/columnista/Andres-Gabrielli/El-Increible-Paco-y-su-explotar-indescifrable-20140316-0022.html

 

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