El PJ busca un antídoto contra el país bizarro

El PJ busca un antídoto contra el país bizarro

abr 13, 14 • In Columnas, Política, Tapa

Política a futuro. Entre la cadena nacional del hip-hop y el paro de Moyano-Barrionuevo, el peronismo se distiende mirando a 2015

Los ministros Florencio Randazzo, Jorge Capitanich y el gobernador Scioli.

Los ministros Florencio Randazzo y Jorge Capitanich y el gobernador Scioli (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Otra semana complicada, de alto voltaje político, en un país que, de a ratos, se pone patético y, otras, se vuelve algo loco, bizarro.

Demanda un considerable esfuerzo, para los no iniciados, entender un paro de actividades, fuerte y molesto, realizado a un gobierno peronista, que encima se ufana de su progresismo, por una parte del sindicalismo criollo.

Cuesta, también, en la misma semana, entender una cadena nacional (que ya perdió todo su carácter trascendente), pocas horas antes de la medida de fuerza, urdida con rasgos satíricos. Un show artístico -malo- y una Presidenta, luego, quejándose por Twitter de sus críticos en pose aniñada: “¿Vieron que no tienen sentido del humor? ¿Tanto lío por un poco de hip-hop y un stand-up?”.

Tal vez el país de hoy, sobre el telón de fondo de los linchamientos y el hartazgo por la inseguridad, requiera de una sonrisa, para descomprimirnos. “No nos dejemos robar la alegría y la certeza de que con todas las dificultades, vivimos en un país mucho mejor del que teníamos en el 2003″, como volvió a tuitear, poco después, Cristina Fernández.

Contagiar buenas ondas.

Esa sería la idea.

De esta manera se digieren mejor las humoradas del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, cuando entroniza al gastronómico Luis Barrionuevo como flamante líder de la izquierda. Y la respuesta sellada del camionero Hugo Moyano, que ve a Capitanich como Kiko, el mofletudo marinerito del El Chavo del Ocho.

Es preferible reír que llorar, cantaba Peret. Hace cuarenta años.

Todo bien.

El único problema, como decía un amigo, es que “en Argentina se divierten siempre los mismos”.

Mendoza mira mejor
En la cúpula del poder nacional, la semana, centralizada por el paro, produjo las respuestas y los duelos esperados.

De cajón.

Moyano, Barrionuevo y Micheli, el triunvirato convocante, festejó el “éxito” de la medida. Los voceros del Gobierno minimizaron sus alcances, negándole representatividad. Un “paro del transporte”, extorsivo, según ellos.

Desde Mendoza, los acontecimientos se vieron con mayor serenidad y, si se quiere, también con mayor objetividad. Sin tanta pirotecnia verbal. Lo mismo había sucedido durante los cacerolazos y, más recientemente, durante los acuartelamientos policiales y los saqueos.

Solo unos pocos, entre los férreos soldados de Cristina, como los diputados nacionales Guillermo Carmona y Anabel Fernández Sagasti, salieron al ruedo con énfasis para descalificar la huelga disidente.

El resto del peronismo se mantuvo con perfil bajo por una cuestión elemental: “Más allá de la pulseada política, sabemos que es justo reclamar por la inflación, por la inseguridad, por los haberes jubilatorios, por el impuesto a las ganancias, etc.”, detalló un vocero encumbrado.

Saben los muchachos que deben aguzar el oído popular, no perder el olfato, teniendo en cuenta la última seguidilla de derrotas en las urnas.

Mirando a Scioli con cariño
Un elemento ayuda al PJ vernáculo a distenderse respecto de lo que pasa a nivel nacional. Y es que los periscopios han virado con mayor intensidad hacia 2015.

Los precandidatos, dadas las circunstancias, aprietan el paso. Se pensaba aletargar todo hasta después del Mundial, aprovechando la distracción popular.

No fue posible. La realidad empuja.

Por lo tanto, si bien ninguno va a abandonar a Cristina a su suerte ni saldrá a contradecirla (al menos en público), tampoco los cuadros locales se sienten obligados a bancar cualquier cosa. Como el stand-up y el hip-hop, espectáculo donde un Paco Pérez atónito quedó como el único gobernador presente.

¿Adónde miran, pues, los lobos hambrientos que buscan reacomodarse para el año que viene?

La manada atisba en dos direcciones. Una conduce al gobernador Daniel Scioli. Otra, hacia el trío de “pollos” K, los elegidos por Cristina, hasta ahora, para embarrarle la cancha a Scioli y no dejársela tan fácil: Capitanich, el ministro de Interior y Transporte Florencio Randazzo y el gobernador entrerriano Sergio Uribarri.

La posición más complicada la tienen quienes revistan en este segundo pelotón, los fieles “a morir”, pues ni Capitanich ni Randazzo ni Uribarri logran impactar todavía en las encuestas. Entonces la consigna es “hay que esperar”. O sea, dejar la cosa en suspenso, hasta que decida la Jefa.

Pero la visita de Randazzo este viernes dejó en claro que, de esos tres, es el que más entusiasma. Puede mostrar gestión, apertura, diálogo y un tono amable del que carece el kirchnerismo duro. El gobernador Francisco Pérez, por el momento, parece inclinarse hacia este lado.

Muchos otros no dudan de que Scioli es el hombre. Sobre todo si es la opción que ya definió un cacique como el sanjuanino José Luis Gioja.

Quien trabaja abiertamente para Scioli, incluso fuera del perímetro mendocino, es el vicegobernador Carlos Ciurca.

Todo esto les da a los peronistas locales sentido colectivo de futuro y los ayuda a empujar el carro.

Los ayuda a gestionar la coyuntura doméstica, como la negociación con los estatales, demorando el decreto para saldar la discusión con Salud.

O un tema mayor, como las acciones de YPF, en donde el gobernador es muy contundente: según el esquema de hoy, la Provincia no pondrá un peso para pagarle a Repsol.

Viendo una luz en el horizonte, la tropa se encolumna sola. Se afilan los colmillos de la manada.

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