Ni el Papa se salva de la incertidumbre nacional

Ni el Papa se salva de la incertidumbre nacional

may 25, 14 • In Columnas, Política, Tapa

Desorientados. Nada se sabe a ciencia cierta en el país: ni la inflación ni la carta de Francisco. Dudas parecidas aquejan al PJ

El Papa Francisco, el gobernador Paco Pérez y la presidenta Cristina Fernández. Ilustra Diego Juri para UNO.

El papa Francisco, el gobernador Paco Pérez y la presidenta Cristina Fernández (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Un fantasma recorre la Argentina: el fantasma de la incertidumbre. El mal se origina en la cumbre del poder y de ahí baja al resto del cuerpo social.

Incertidumbre, según el diccionario, es “el grado de desconocimiento o falta de información, porque existen desacuerdos sobre lo que se sabe o podría saberse”.

Hay incertidumbres leves. Por ejemplo, ¿quién jugará el Mundial, Enzo Pérez o el Principito Sosa?

O puede haber incertidumbres graves, pesarosas para el conjunto de la ciudadanía. Por ejemplo, ¿cuál es el índice de inflación o de pobreza o de desempleo? ¿Cuál de todos los dólares en danza es el verdadero?

No sabemos.

A ciencia cierta, no lo sabemos.

Pues de los números oficiales dudamos profundamente, tras años de tergiversación y galimatías.

Años de mentiras. Por más bien intencionadas que ellas hayan sido.

La cosa va de mal en peor. Porque no solo hay incerteza respecto de un número, que debería ser puro y duro, incontrovertible, como el del costo de la vida, sino también respecto del más alto rector moral que hoy tiene el país: el papa Francisco.

Haberse pasado buena parte de estos días discutiendo, insustancialmente, sobre lo auténtico o trucho, sobre la buena o mala leche de un mensaje pontificio dispuesto, encima, con los mejores deseos para el festejo patrio de hoy, indica que hemos llegado al colmo.

Que hemos tocado fondo. Algún fondo.

¿Pero cuál?

Scioli, “El Sucesor”
Las incertezas que hoy envuelven a los argentinos de cualquier pelaje se trasladan, también, al terreno exclusivo de la política.

Teniendo en cuenta que el premio mayor se disputará el año próximo, en las elecciones generales, podríamos decir que las incertidumbres políticas tienen, en este momento, un carácter leve, no traumático.

Si es que puede ser leve para el peronismo todo aquello relacionado con el mantenimiento y el ejercicio del poder, leitmotiv de su existencia.

Mirando en esa dirección, la duda principal se concentra en la herencia de Cristina. En el continuismo o en el ineluctable fin de ciclo.

Desde el oficialismo, más precisamente desde la encendida militancia de La Cámpora, hasta se llegó a crear una etiqueta en Twitter denominada #FinDeCicloLasPelotas, más como expresión de deseo o lema de combate que como análisis frío de la realidad.

Lo cierto es que, no obstante las dudas que subsisten, el nombre de Daniel Scioli se va consolidando como el de El Sucesor. Mal que les pese a los ideólogos extremos, como los que reúne Carta Abierta, en vías de convertirse, por esa vía de obturación dogmática, en habitantes de una Corte de los Milagros criolla.

Llegados a este punto, la pregunta que interesa, por sobre las demás es: ¿garantiza el gobernador de Buenos Aires la victoria?

Los ingenieros electorales entienden que es factible. Y lo fundamental sería lograrlo en primera vuelta, para aventar riesgos ulteriores.

¿Cómo? Con el 30% de los votos, que es el piso electoral del peronismo, más la bonhomía y moderación de Scioli para seducir a la clase media, harta de los malos tratos de Cristina, harta de la soberbia y la pendencia sin tregua.

Buscando un rival para Scioli
Para que ese rompecabezas termine de armarse falta una pieza: hallarle a Scioli un contrincante respetable que le asegure una interna abierta con interés para el público.

De lo contrario dejarán el encanto que puedan producir las PASO en las manos de UNEN, con su multiplicidad de candidatos (Binner, Cobos, Sanz, Solanas, Carrió, etcétera) y, eventualmente, de Sergio Massa, que ya trabaja para esa instancia con el cordobés De la Sota.

Sobran los anotados para esa tarea. El ministro Randazzo es el mejor aspectado. Pero habrá de definirlo el dedo postrero de la Presidenta.

La incertidumbre mendocina
En Mendoza las incertidumbres están a la orden del día: ¿cómo pagaremos el medio aguinaldo a los estatales? ¿Llegaremos a fin de año? ¿La YPF de Galuccio nos dará vela en el entierro? ¿Se podrá mostrar a la sociedad algún avance concreto en materia de seguridad?

Y muchas otras por el estilo.

En cuanto a lo estrictamente político-electoral, el peronismo provincial está aquejado por dudas infinitamente más tortuosas que en su versión nacional.

Empezando por la ausencia de un candidato incontrovertible, que concentre las voluntades, como ocurre con Scioli.

Al candidato a gobernador el oficialismo tendrá que parirlo. De parto natural o con cesárea. Pero deberá hacerlo pronto porque el radicalismo le lleva una ventaja sustancial.

Cornejo, Vaquié, Montero, Abed y compañía hace rato que sacan pecho y se mueven como aspirantes a suceder a Paco Pérez desde la UCR.

Los peronistas, en cambio, se vienen pisando la manguera entre ellos, y como ninguno despunta firmemente, el elegido necesitará un dilatado proceso de instalación.

Tampoco pueden descansar en la tracción de Scioli en la cabeza de la lista sábana, como Cristina en 2011.

Scioli cae bien entre el electorado mendocino medio, es cierto. Pero lo mismo podría decirse de Massa, Cobos o Macri.

Además, el piso electoral del PJ local, como se vio en agosto y octubre, es algo flaco: apenas supera el 20%.

El diccionario dice también que incertidumbre equivale a “inseguridad, desconocimiento de algo que crea un sentimiento de inquietud”.

Un mar de dudas donde ahogarse.

http://www.diariouno.com.ar/columnista/Andres-Gabrielli/Ni-el-Papa-se-salva-de-la-incertidumbre-nacional-20140525-0032.html

 

Compartir

Related Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Scroll to top