La embajadora chavista y malvinista que nos representa en Londres

La embajadora chavista y malvinista que nos representa en Londres

jun 2, 14 • In Política, Tapa

Alicia Castro es una bolivariana en el corazón del Imperio. La diplomática está convencida de que Argentina algún día va a ejercer la soberanía sobre las islas.

CON UNO. ALICIA CASTRO SE MOSTRÓ PREDISPUESTA CON LA PRENSA MENDOCINA.

CON UNO. ALICIA CASTRO SE MOSTRÓ PREDISPUESTA CON LA PRENSA MENDOCINA.

Andrés Gabrielli
Enviado especial de UNO Medios
gabrielli.andres@diariouno.net.ar

Londres. Una abanderada bolivariana en el corazón del Imperio. De esta manera, con cierto humor británico, podríamos retratar a Alicia Castro, la embajadora argentina en Londres.
Las paredes y el mobiliario de su coqueta residencia oficial de Belgrave Square confirman la caracterización. Junto con la iconografía y a la ornamentación tradicionales, donde figura, incluso, un Fader (Mañana triste se llama el cuadro), se multiplican los símbolos bolivarianos. El comandante Hugo Chávez es quien más se repite en los portarretratos. También Simón Bolívar comparte la oficina de trabajo de nuestra anfitriona junto al general San Martín.
Un enorme colgante en el pasillo que conduce a ese espacio reivindicando la soberanía argentina en Malvinas causa un fuerte impacto. Atrae la vista como un imán.
Lo que todo esto significa llena de orgullo y motivación a la embajadora, que recibe a una reducida comitiva de periodistas mendocinos con franca predisposición al diálogo. Con enormes ganas de transmitir los rasgos salientes de su “misión” en tierras inglesas.
Hay una pregunta de cajón, pues, en el comienzo de la charla, siempre distendida: ¿Cómo es desempeñar una tarea como esta, para una militante chavista y malvinista, en el centro mismo del Imperio?
Toma la frase como un desafío. Sonríe. Se anima: “Está muy bien. Eso que usted dice es una ventaja adicional, pues nos da una plataforma de acción y difusión”.
Su plataforma, justamente, es ancha. Además de haber estado en Venezuela, moviéndose codo a codo junto a Chávez, señala: “Recuerden que yo vengo del sindicalismo”.
Su pertenencia histórica a la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte la trajo a Londres, una o dos veces al año, durante dos décadas. Seguramente eso le ha dado un perfecto dominio de la lengua inglesa.
Y tal militancia gremial le permite tener una relación muy estrecha con varios de los líderes sindicales del Reino Unido, lo cual incluye las ramas ferroviarias, de subterráneos, aeronáuticos, etcétera. “Todos ellos apoyan nuestra política de diálogo. Los motiva la verdad y la justicia de nuestra causa”, se ufana. El diálogo es, hoy, el mensaje central que quiere transmitir el Gobierno argentino en estas latitudes.
La gesta diplomática del Atlántico Sur, concentra su pasión. Es optimista: “Argentina va a ejercer algún día la soberanía en Malvinas. Estoy convencida. Y estas cosas que estamos haciendo acortan los caminos”.

Fútbol y vino
Uno de los puntos claves para desarticular las prédicas alarmistas de la prensa sensacionalista inglesa y de los lobbies militares y armamentistas es remarcar, una y otra vez, “que la Argentina no va a ir nunca más a la guerra”. Se trata, por lo tanto, de estrechar los lazos cuanto sea posible, sin arriar ninguna bandera.
Para ello han resultado una ayuda inestimable el fútbol y el vino, dos lenguajes universales que fascinan y que ayudan a distender, a “desmalvinizar” el trabajo de Castro.
Hace poco, por ejemplo, aprovechando el clima que genera el Mundial, se organizó en Londres un seminario en torno al fútbol que contó con la presencia del periodista Víctor Hugo Morales y de los ex futbolistas Osvaldo Ardiles y Julio Villa, ídolos en estas tierras tras su paso por el Tottenham y cuya popularidad no menguó, siquiera, durante Malvinas.
Otra buena reunión social fue organizada por César Campoy, ministro encargado de temas internacionales de la Embajada, gracias al vino. Con la excusa de una degustación de cepas argentinas, reunieron a diputados y lores, que tienen una comisión que se dedica a las bebidas alcohólicas. “Nos permitió poner un mapa donde figuraban las regiones vitivinícolas argentinas, que incluía a las Malvinas. ¡En pleno Parlamento británico y sin que pasara nada!”, cuentan al unísono Castro y Campoy, divertidos, como si se tratara de una travesura infantil.
“Es que nadie se resiste a la fascinación de un buen Malbec. Abre todas las puertas”, remata la embajadora. Es uno de sus lemas preferidos.
Una anécdota la pinta de cuerpo entero en esta faceta. Cada vez que va a un restorán calificado de Londres, Alicia lleva dos botellas de vino argentino. Pide que le dejen descorchar una y le regala la otra al sommelier del establecimiento.
“Es que el vino tiene una condición irresistible”, insiste, poniéndose la camiseta como si hubiera nacido en Cuyo.

Asado y literatura
A Alicia Castro le gusta desplegar la amplia paleta cultural de nuestro país para atraer voluntades en el extranjero. La gastronomía, la literatura y la música son otras de sus armas preferidas.
Apenas llegó a Belgrave Square decidió, contrariando la opinión de algunos consejeros conservadores, colocar tres parrillas en el subsuelo, donde antiguamente funcionaban las caballerizas de la Reina. Un cocinero traído expresamente desde Buenos Aires suele hacer asados allí, que terminan convocando a los aristocráticos vecinos de la zona, contra todos los pronósticos. Alicia está encantada con este golpe de efecto.
“La carne y el vino son marcas de Argentina”, completa.
Las letras nacionales también ayudan. Próximamente el director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, hablará en la Biblioteca Británica sobre la influencia inglesa en la literatura gauchesca, con Guillermo Enrique Hudson, el autor de Allá lejos y hace tiempo, como tema central.

Amiga y hermana de Chávez
No podía terminar el encuentro sin pedirle a la embajadora una mención expresa sobre Chávez, que ha sido una presencia central en su vida.
¿Cuál es su principal recuerdo del “comandante”?, le pregunta este enviado. Alicia se echa para atrás. Suspira. Su mirada se vuelve evocativa y emocionada: “Fue un líder extraordinario que se puso sobre su espalda la unidad de América Latina”. Destaca su vocación latinoamericanista en la línea de San Martín, Bolívar y Artigas. Independencia y unidad son las dos líneas maestras.
Junta las manos. Y dice: “Tengo el enorme privilegio de haber sido amiga de Chávez, su hermana según sus propias palabras”.

http://www.diariouno.com.ar/pais/La-embajadora-chavista-y-malvinista-que-nos-representa-en-Londres-20140601-0033.html

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