Los buitres merodean también por la provincia

Los buitres merodean también por la provincia

jun 22, 14 • In Columnas, Política, Tapa

Incertidumbre. El Gobierno sigue, ansioso, la pulseada con los holdouts. Amenazas sobre el dólar, la inflación y el endeudamiento

El ministro Marcelo Costa acechado por un buitre. Ilustra Diego Juri para UNO.

El ministro de Hacienda, Marcelo Costa, en acecho (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Son días duros para la política nuestra. Casi tan duros y opacos como los triunfos mundialistas de la Selección.

Con la abismal diferencia de que no existe, en nuestro funcionariado, un Messi que saque un conejo de la galera en el momento justo, en la agonía del conflicto.

No hay conejo mágico que valga en el mundo de los buitres.

Que de eso se trata, hoy, nuestro diario quehacer: de una lucha penosa contra el Buitre de las finanzas.

Lucha mitológica si las hay. Prometeo, desafiando al dios supremo, Zeus, robó el fuego divino para entregárselo a los hombres. Como castigo por ese acto de humanidad, Prometeo fue encadenado a una montaña donde, día tras día, un buitre le devoraba el hígado.

Cristina y un manto de alivio
Lo que importa,en este momento, respecto de los fondos buitre, no son las declaraciones altisonantes, la sobreactuación para aplaudidores.

No se trata de un partido de fútbol sino de una delicada negociación, muy técnica, en el ámbito de las finanzas internacionales. Ámbito en donde el país se viene empeñando, con denuedo y regularidad, por adecentar su currículum vítae.

Los recientes acuerdos con Repsol por YPF y con el Club de París son un ejemplo cabal.

Y confirma ese rumbo el discurso, ahora moderado, carente de emotividad, de la Presidenta, el viernes, durante el acto del Día de la Bandera: “He dado instrucciones para que nuestros abogados le soliciten al juez (Thomas Griesa), condiciones para poder llegar a un acuerdo que sea beneficioso para el cien por cien de los acreedores”, anunció Cristina Fernández.

Hubo un alivio generalizado entre los que siguen el pleito con razonabilidad e interés pragmático.

Entre ellos se cuentan los ministros mendocinos encargados de administrar las carencias del erario.

Incertidumbre y misterio
Como en otras ocasiones, lo que atenaza a los funcionarios locales es la incertidumbre.

Una incertidumbre espesa, pegajosa, por cuanto en nada depende de ellos. Deben esperar, cruzados de brazos, a que el Gobierno nacional acierte en la estrategia a seguir.

La clave, según entienden, es ganar tiempo hasta el año que viene, porque las obligaciones que están a la vista hoy, como tales, “no se pueden pagar”. Ni más ni menos.

Es un esquema complicado. En el círculo íntimo de la Presidenta se quiere evitar a toda costa un default, para no tirar por la borda el esfuerzo de los últimos años.

Pero, visto el asunto desde la provincia, y después de tantas idas y vueltas, no se sabe cuáles puedan ser los próximos pasos ni cuánto durará este período de suspense.

Consecuencias que trae el buitre
¿Cuáles son las consecuencias inmediatas que produce el actual impasse con los buitres?

Como dijo el ministro de Hacienda, Marcelo Costa, en lo inmediato “no debería verse seriamente afectada la economía real”.

Esto, en condiciones normales.

Pero la presunta normalidad fue sacudida por la dramática reacción argentina apenas se conoció el fallo de la Corte norteamericana favorable a los holdouts.

Sobrevuelan dos temores inmediatos: que vuelva a dispararse el dólar paralelo y que se recaliente, aún más, la inflación. Dos flagelos para el común de los ciudadanos, “espectadores pasivos de una decisión”, como los define Beatriz Sarlo.

Endeudarse en casa
La primera consecuencia directa del efecto buitre en Mendoza fue que, ipso facto, se cerraron las puertas del financiamiento internacional.

Costa venía de peregrinar por Londres y Nueva York buscando colocar un bono que alivie su presupuesto. “Eso ya no es posible”, reconoció con prontitud y sin ambages.

Ahora, la Provincia deberá volver a una senda habitual, es decir, tomar crédito dentro del país, por unos mil o mil doscientos millones de pesos, “para llegar a fin de año sin demasiadas complicaciones”.

La ventaja de haberse podido endeudar afuera era que los plazos se estiran a 10 o 12 años, con lo cual las cuotas a pagar son menores.

Mientras, en la pulseada político-judicial con los radicales por el endeudamiento, el Gobierno cree que tendrá aire por lo que resta del año, esperando un fallo de la Corte.

El Gran Buitre empetrolado
Otro buitre que planea sobre Mendoza con mirada ávida, aunque sin tan malas intenciones, es Miguel Galuccio, el CEO de YPF.

Galuccio, hablando mal y pronto, quiere quedarse con las llaves del negocio petrolero y, básicamente, facilitar la explotación del recurso no convencional, por las enormes posibilidades que abre Vaca Muerta.

Mendoza, con poco margen individual, para salvaguardar la autonomía provincial se parapeta tras los reclamos de Neuquén, la más poderosa entre sus pares.

Los fondos buitre, que enturbian la inversión extranjera en el país, le han puesto un paréntesis a esta discusión de fuerte carácter federal.

Un alivio para el gobernador Francisco Pérez, que se halla entre la espada y la pared. Entre su fidelidad a Cristina y el Espíritu Grande que busca infundirle a la provincia.

Bienvenido el alivio, en una semana que terminó de empañarse, para el oficialismo que ya palpita y sufre 2015, con el triunfo del radical Daniel Pizzi, en las “históricas” elecciones de la UNCuyo, sobre el kirchnerista Roberto Battistón.

Días complicados. Días buitre. Días que te comen el hígado.

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