El milagroso pacto que facilitó San Mascherano

El milagroso pacto que facilitó San Mascherano

jul 13, 14 • In Columnas, Política, Tapa

Alivio. Tras una estéril discusión desde febrero, la UCR le dará presupuesto al Gobierno. ¿Racionalidad? ¿O clima mundialista?

El gobernador Pérez firmando la paz con el intendente Cornejo. Ilustra Diego Juri para UNO.

El gobernador Pérez y el intendente Cornejo. Los vigila Mascherano. Ilustra Diego Juri para UNO.

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Durante una farragosa polémica intelectual, atizada con el encono típico del duelo argentino, Abelardo Castillo, en un rapto de urbanidad, le abre una ventana de acuerdo a David Viñas.

“Mejor que agriar nuestras discrepancias es luchar por nuestras coincidencias”, le propone Castillo, como al pasar, a su infatuado rival.

Luego continúa zarandeándolo, de aquí para allá, con citas y adjetivos puntudos, como Dios manda.

Pero la mesa queda servida. Es, claro, más sano luchar por las coincidencias que agriar discrepancias.

Un sentido común tan básico podría haberse aplicado a la estéril discusión política que se vino ventilando durante los últimos meses en Mendoza, y que recién tuvo una salida medianamente decorosa sobre el fin de semana.

¿Por qué estéril?

Porque se pactó, respecto del endeudamiento provincial, sobre la base de una propuesta inicial lanzada en febrero por un sector del radicalismo. O sea, que se perdió un tiempo valioso. Como si el tiempo no contara (hoy, por ejemplo, tomar crédito es más oneroso que entonces por la herida reabierta con los fondos buitre). Como si la crisis y la angustia del ciudadano medio no obligaran a ser expeditivos.

Estéril, además, porque se selló una tregua de buena voluntad, como para salir momentáneamente del pantano, pero sin discutir la cuestión de fondo. Esto es, el círculo vicioso que arrastra la Provincia en relación a sus recursos, sus gastos y su necesario salto de calidad hacia adelante, su reseteo conceptual.

“El acuerdo llegó tarde. Pero llegó”, grafica, con alivio, un referente opositor, el diputado Enrique Vaquié.

Bienvenido el alivio. Pero, dadas las circunstancias y la desavenencia crónica que liga a los principales actores, el horizonte luce pesimista.

La tregua parcial no pareciera atribuirse a la racionalidad de la política, sino al grado de exaltación del momento. A la magia. Al clima futbolero. A sentirnos anticipadamente campeones mundiales.

Gracias, pues, por el favor recibido, al santo criollo de esta hora, el Jefecito Mascherano. El que, según el sentimiento popular, todo lo puede.

Si, como dice uno de los innumerables memes, “Mascherano logra que Maxi López y Mauro Icardi vuelvan a ser mejores amigos”, logra también que, después de tanto palabrerío y tanto histeriqueo, Paco Pérez y Cornejo se den la mano.
Santito de los pobres.

Un choque de trenes
No hay una explicación convincente para justificar tamaño atoramiento institucional.

Da miedo. Porque este es un año puente, sin elecciones; por ende, teóricamente más amable, más blando, en materia de acuerdos. ¿Qué va a pasar entonces en 2015, cuando suba la temperatura de la competencia electoral?

El problema se acentúa, asimismo, por el carácter bravo de los dos cabecillas que hoy le marcan el paso a la política mendocina: el gobernador Francisco Pérez y el intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, líder fáctico de la UCR local.

Historia rara la de ambos. Porque a Cornejo, desde la mismísima campaña electoral que llevó a Pérez al poder, lo torearon, le mojaron la oreja, le buscaron el lado del cuchillo.

Recuérdese el acto musical, con Boudou como rock star, enfrente mismo del municipio de Cornejo.

Luego, apenas asumido, Pérez, lo buscó al intendente para congeniar. Para sacarse una foto juntos en el Pozo, emblema paquista de su sensibilidad social hasta ahora.

Con el tiempo, la relación derivó en encono. Cerrado. Hoy, Cornejo es para Pérez lo que el Guasón es para Batman. Un archienemigo. Un constante dolor de cabeza.

En cambio, Pérez es para Cornejo como un rey del intrincado Juego de Tronos: o sea, un poderoso contra el cual alzarse en armas para ocupar su sitial. Una presa.

¿Quién le pone el cascabel al gato?

Equidistante de esa lucha extrema, un radical que no responde la conducción oficial, ve este asunto de manera menos heroica o novelesca: “Hemos llegado a esto porque tenemos a un gobernador furioso, un sacado al que se le nubla la razón; y, enfrente, al Alfredo, que parece una señora embarazada: cree que todos deben obedecer sus caprichos, sus antojos. Por más errores que cometa el Gobierno, es un despropósito pretender que gobernemos en su lugar. No corresponde”.

Mejor clima para ver el partido
Lo concreto es que, después de tantas idas y vueltas, reina cierta calma.

El Gobierno podrá endeudarse en 800 millones de pesos, habrá Presupuesto y hasta se votará la ley de administración financiera, que es para modernizar la contabilidad.

“Es lo que veníamos pidiendo desde enero”, señala el ministro de Hacienda, Marcelo Costa. Por ese entonces, el radicalismo más dialoguista, encabezado por Vaquié, Biffi, Jaliff y los intendentes Mansur y Abed, había diseñado un presupuesto alternativo, con una salida similar a la que se logró ahora.

“Lo que pasa es que cuando los loquitos adquieren protagonismo, la razonabilidad pierde prensa. Los locos dan los mejores títulos. Y a los moderados no nos da bola nadie”, se queja hoy Biffi, con gusto a fósforo.

Lo bueno es que hoy muchos mendocinos podrán ver la final ante Alemania de mejor talante. Como aquellos proveedores que tienen pisado el pago desde hace dos semanas.

Ha mejorado transitoriamente el ánimo. El clima general.

Aprovechemos.

“Mascherano se convierte en personaje de Juego de Tronos y no muere”, reza otro meme.

Se esperan más milagros de San Mascherano.

http://www.diariouno.com.ar/columnista/Andres-Gabrielli/El-milagroso-pacto-que-facilito-San-Mascherano-20140713-0027.html

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