Hasta los chocos sirven para hacerse los zonzos

Hasta los chocos sirven para hacerse los zonzos

jul 20, 14 • In Columnas, Política, Tapa

Mal endémico. Se paró la pelea por la urgencia del endeudamiento. Pero la dirigencia no lograr acordar políticas de Estado

El gobernador y los cimarrones que atacan el zoo mendocino. Ilustra Diego Juri para UNO.

El gobernador Paco Pérez tras los chocos menducos (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Una de las novedades más notables que aportó el Mundial de fútbol, dentro del humor nacional, fue el entendimiento, por fin, de que salir segundo también es estimable y digno.

En el mundo de extremo resultadismo que nos toca vivir, donde se endiosa al ganador -y solo a él- y se lapida por igual a cualquier perdedor, la actitud de beneplácito general hacia la Selección subcampeona es una refrescante noticia.

¿Qué quiere decir resultadismo, palabra que no figura en el diccionario, pero que está en boca de todos?

Lo explicó muy bien, hace un tiempo, Santiago Solari en una columna suya en el El País: “Un resultadista sería el que está tan pendiente de los resultados que se despreocupa del resto, igual que el egoísta es aquel que piensa tanto en sí mismo que no es capaz de pensar en los demás”.

Bienvenido, entonces, el reconocimiento al honorable esfuerzo de Sabella y sus muchachos.

Resultadismo a la mendocina
El mismo espíritu parece haber campeado durante estas dos semanas en la política mendocina.

Hubo acuerdo y sentido común entre las dos facciones que pugnaban por quedarse con la totalidad de una supuesta victoria.

La UCR se negaba terminantemente a otorgarle cualquier tipo de endeudamiento al Gobierno en su diseño presupuestario. El Ejecutivo, a su vez, pretendía que le abrieran el grifo tal cual había calculado.

Se llegó al borde de la parálisis.

Hasta que, como por arte de magia, pudieron sentarse a una mesa común y hallar una vía intermedia.

No hubo un vencedor neto en ese apretón de manos. Pero todos festejaron calladamente el subcampeonato. El peronismo, porque podrá acomodar sus cuentas para lo que resta del año. Y el radicalismo porque había quedado entrampado fieramente: buena parte de la sociedad se les había echado en encima culpándolos del bajón general y de la ruptura de la cadena de pagos.

El problema del choco menduco
Cuando los decibeles políticos se atenúan, queda al descubierto la mala praxis del funcionariado.

Mendoza soporta achaques endémicos. Como la imposibilidad de acordar políticas de Estado.

No hay manera de congeniar sobre temas de fondo como la reforma del Estado, la seguridad o la minería; ni sobre cuestiones menores, como la de los animales sueltos.

¿Quién se encarga, por ejemplo, de los perros cimarrones que atacan el Zoológico? ¿O de los mastines peligrosos que están matando y mutilando personas?

El Gran Bonete. O Magoya o Montoto, que son sus mejores socios.

La Provincia no atina, los municipios miran para otro lado, las autoridades del Zoo claman al cielo y los ambientalistas reparten culpas como si se tratara de los bombardeos masivos en la Franja de Gaza.

“Algo vamos a tenemos que hacer. No podemos quedarnos de brazos cruzados”, se le escuchó arengar al vicegobernador Carlos Ciurca, que es un dirigente práctico, a la tropa, propia y ajena, en la Legislatura.

“No podemos quedar atrapados en medio de la pelea entre los mataperros y los cuidamascotas”, fue la idea que quedó flotando.

No pueden, pero es lo que sucede con este tema y con muchos otros: no saben qué hacer. Y se echan culpas unos a otros.

“Soy jocker comodín /en la estrella del sur”, cantan Los Redonditos en El árbol del gran bonete.

Peronchos en carrera
El acuerdo sobre endeudamiento llegó como una bendición. “No era un tema menor para nosotros”, reconocen hoy en el Gobierno.

Con la pista despejada, lo que se viene ahora es una activación de la agenda política pura.

Habrá jaleo intenso hasta alrededor de noviembre, primer momento de definiciones. “Nadie querrá atravesar el verano y llegar a marzo sin saber dónde está parado”, adelantó un avezado operador.

Es que las internas abiertas de agosto exigen tener las listas definidas no más allá de junio.

¿Cómo se muestran los alineamientos en el oficialismo?

Las fichas están puestas en el presidenciable Daniel Scioli. Pero nadie que esté en función de gobierno, provincial o municipal, se atreve a sincerarlo en voz alta. Por las dudas. Para no despertar iras en Buenos Aires que terminen en un bloqueo de fondos o de dádivas, más en tiempos de vacas flacas como los actuales.

En cuanto a los candidatos a gobernador, se han armado dos cuartetos interesantes. El paquismo muestra a sus ministros en carrera: Matías Roby (Salud), el menos político de ellos, pero el más lanzado; Diego Martínez Palau (Transporte), Marcos Zandomeni (Energía) y Marcelo Costa (Hacienda), a quien le haría falta saltar de esa cartera tan impopular hacia otra más simpática.

Los cuatro de enfrente son, por ahora: los maipucinos Bermejo (el senador Adolfo y el intendente Alejandro), el sureño Omar Félix y el lasherino Rubén Miranda.

¿Habrá competencia entre los dos bandos en las internas de agosto?

“Difícilmente”, dice un hombre que sabe. “Por eso estamos rogando que entre en carrera Guillermo Carmona junto a los muchachos de Unidos y Organizados. Así les podemos ganar sin humillar a ningún sector interno importante”.

Cosas del peronismo.

Como dice Rodolfo Edwards, un estudioso del tema, en su libro Con el bombo y la palabra: “En el peronismo nunca dos más dos es cuatro, todo es provisional, maleable, intercambiable. Los bultos se van acomodando en el camino”.

Inextricable para el resto de los mortales.

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