Peronistas y radicales en el mar de la ambigüedad

Peronistas y radicales en el mar de la ambigüedad

ago 31, 14 • In Columnas, Política, Tapa

Argentinidad al palo. La política local rema en un país que no sabe cuál es la adhesión al paro ni el precio del dólar ni la inflación

Hugo Moyano y    . Ilustra Diego Juri para UNO.

Hugo Moyano y Rodolfo Calcagni con Sanz, Macri y Cobos (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Nos domina, nos atenaza la ambigüedad, el no ubicar dónde estamos parados. ¿Cómo saber quiénes somos y qué hacer si no sabemos, a ciencia cierta, ni cuánto medimos?

El paro del jueves, según los gremios promotores, fue un éxito contundente, con un 85% de adhesión. Para el Gobierno, apenas fue una débil demostración, acatada por el 25% de los ciudadanos.

Es demasiado grosera la distancia entre ambas ponderaciones como para tomarlas en serio.

La misma distancia media entre el dólar oficial ($8,37) y el dólar blue (revoloteando en torno a los $14); dólar, este último, cuya cotización, según el inefable y ocurrente jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, es “inexistente” puesto que se trata, solo, de una maniobra especulativa pergeñada entre las cuevas y los medios de comunicación.

Si a esto se agregan el dólar ahorro, el dólar turista, el dólar soja, el dólar Bolsa y el contado con liqui, entre otras rarezas criollas; si hay muchas maneras de calcular la inflación, con su verso concomitante; si no sabemos si las tasas subirán o bajarán mañana mismo; si la pobreza o la desocupación o la magnitud de la recesión no tienen cifras confiables que las reflejen, se entiende porqué la cabeza de los argentinos está a punto de estallar y porqué no hay manera alguna de saber como situarnos para salir del berenjenal.

Argentina ambigua hasta el tuétano.

“Una expresión o comportamiento son ambiguos si permiten dos o varias interpretaciones diferentes, e incluso opuestas”, enseña el filósofo.

Nos enseña también que la ambigüedad, en términos estrictamente humanos, no puede eliminarse por completo: “Es como un halo de sentido en la noche de lo real. No es una razón para cultivarla expresamente. El halo nace de la luz, pero no sirve para iluminar”.

De la ambigüedad menduca
A la dirigencia local este rompecabezas de los números macroeconómicos no le atañe directamente.

Tampoco la pulseada con los buitres es asunto propio. Ni siquiera para los legisladores nacionales, que deben votar en el Congreso lo que indiquen sus respectivas jefaturas políticas (como la cáustica ley de abastecimiento), sin margen alguno para manifestaciones personales.

Menos aun la medida de fuerza de Moyano, Barrionuevo, el local Calcagni, dejó mucha tela para cortar, pues fue contra la jefatura de Cristina, no contra la de Paco. Y Paco ya no se inclina ante la Presidenta con el fervor y el loco amor de antaño. Le queda una reserva de cariño en el tanque, sí; pero se enfrió la pasión.

Por lo tanto, la ambigüedad que cunde por aquí es solo política.

Y en este sentido, los peronistas la tienen más difícil que los radicales.

Ambigüedad radical
A la UCR local se le presentan varias incógnitas, pero que nacen de la abundancia, no de la escasez.

La primera abundancia que deben administrar con prudencia y eficacia es el caudal de votos obtenido en las elecciones pasadas. Vienen de dilapidar la misma ventaja hace cuatro años. No pueden repetir el error.

Otro capital es la cantidad de buenos candidatos a gobernador y, por si esto fuera poco, hay dos presidenciables, Ernesto Sanz y Julio Cobos.

¿Harán una primarias abiertas como Dios manda,según pide a gritos la senadora Laura Montero, o terminarán en un arreglo de cúpulas, como le cuadraría al liderazgo innegable del intendente Alfredo Cornejo?

Finalmente, ¿cuál será la opción nacional? ¿Irán disciplinadamente detrás de la candidatura a presidente de Cobos? ¿O se abrirán a un arreglo con las huestes de Mauricio Macri, hoy uno de los tres favoritos a ganar junto con Massa y Scioli?

Interesante dilema, porque implica tener muchas cartas en la mano.

Ambigüedad peronista
El PJ carece de todo lo que abunda en el radicalismo. Todavía no asoma, siquiera, un ramillete de aspirantes a gobernador que entusiasme.

Y, respecto de la candidatura presidencial, no le han dado vela en dicho entierro. Tendrá que aceptar lo que venga “de arriba”, así se llame Scioli, Randazzo, Kicillof o cualquier otro; así sea con las PASO o sin ellas.

En cuanto a los candidatos locales, la consigna es que salgan todos en tropel a mostrarse y que llegue “el más mejor”. Es una carrera vertiginosa, como de espermatozoides, porque cerca de fin de año debe alumbrar algún nombre.

Hasta tal punto está enmarañada la cosa que se debate internamente si desligar las PASO locales de las nacionales, lo cual llevaría a desdoblar también la elección provincial.

Este panorama amenazante ha vuelto sumamente pragmático al peronismo vernáculo, colocándose en fila tras la conducción del gobernador Pérez y del vice Carlos Ciurca.

Estos dos, enfocados en un destino nacional, guardan en la manga un sueño embrollado, pero sueño al fin: colocar a Paco como compañero de fórmula de Scioli.

Caídos los plazos para una reforma constitucional, caídas las grandes obras públicas, caída la posibilidad de modernizar la matriz del Estado y la matriz productiva de la provincia; caídas tantas aspiraciones del Espíritu Grande, el sueño de la vicepresidencia por lo menos está a tiro.

Es una mano que mece la cuna.

Don Diego, personaje central de El mundo de afuera, premiado novela de Jorge Franco, está obsesionado con erigir un castillo.

Le argumenta a un amigo, que lo contradice: “Los sueños se van desechando y los que quedan se dejan para después. Si uno no se pone en la tarea de realizarlos, el castillo se desmorona sin siquiera haberlo construido”.

http://www.diariouno.com.ar/columnista/Andres-Gabrielli/Peronistas-y-radicales-en-el-mar-de-la-ambiguedad-20140831-0033.html

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