Fábrega, otra víctima en el altar de los Imberbes

Fábrega, otra víctima en el altar de los Imberbes

oct 5, 14 • In Columnas, Galeria Flickr, Política, Tapa

Congoja. La caída del presidente del Banco Central golpeó al Gobierno local. Era un amigo. La Cámpora va por todo el poder

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

El extitular del Banco Central Juan C. Fábrega y el superministro Axel Kicillof. Ilustra Diego Juri para UNO.

El expresidente del Banco Central, Juan C. Fábrega y el superministro Axel Kicillof (Ilustra Diego Juri para UNO).

Otra semana de furia presidencial. Otra semana gastada en deconstruir sibilinas conspiraciones internas y externas, mientras el país sigue tropezando en sus problemas cotidianos y sus números negativos.

El estallido del volcán Cristina, este martes, con su raid de declaraciones y su famoso “si me pasa algo que nadie mire hacia el Oriente, miren hacia el Norte”, desató un torrente de lava que terminaría arrasando, principalmente, al presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega.

Tras sufrir una dura humillación pública, con las cámaras de la televisión oficial tomándolo en primer plano, según el guión previsto, mientras la Presidenta fustigaba su desempeño, el mendocino entendió que ese había sido su acto final en áreas de Gobierno.

Hacía meses que Fábrega estaba incómodo. Hacía meses que venía librando una agobiante contienda interna con el superministro de Economía, Axel Kicillof, mechada de victorias y derrotas parciales.

Hacía tiempo que quería irse.

La afrenta televisiva al que lo sometió Cristina Fernández -un acting habitual en ella-, donde cumplió durante unos minutos el papel de villano de este culebrón criollo, para jolgorio de los imberbes (diría el General), fue la gota que rebalsó el vaso.

Gota engordada por la denuncia que involucra a su hermano Rubén, agente financiero desde hace dos décadas, actividad conocida desde entonces por Néstor Kirchner.

El país perdió a un dirigente moderado y profesional, un racional. Mendoza perdió a un amigo dilecto.

Los Imberbes y el Clarín trucho
Cada ataque encendido de Cristina libera las energías contenidas de la militancia dura, su hambre de acción en un escenario revolucionario que no termina de tomar forma.

Una de las vías más ingeniosas que halló La Cámpora para amplificar el grito bélico de la Jefa fue imprimir cientos de ejemplares truchos de Clarín para mofarse de tres precandidatos presidenciales, Sergio Massa, Mauricio Macri y Julio Cobos, asociándolos, en un eventual triunfo electoral el año que viene, a los fondos buitre.

En Mendoza, la juventud camporista salió a repartir los diarios apócrifos por los barrios, pero haciendo foco céntrico en la Peatonal.

¿Quién pagó esta jodita cara de los muchachos?, es la primera pregunta que surgió entre el hombre común.

“Salió de nuestros bolsillos”, adujeron, rápidamente. Lo cual, además de resultar difícilmente comprobable, teniendo en cuenta las suculentas cajas que maneja La Cámpora, desde Aerolíneas para abajo, sonó como una burla al sentido común.

En un momento de angustiante estrechez de caja para las provincias y los municipios (el ministro Roby, por ejemplo, pidió una ampliación presupuestaria de unos 300 millones de pesos para Salud), el despilfarro panfletario de La Cámpora no encuentra explicación aceptable.

La Cámpora, en Mendoza, es base de sustentación del precandidato a gobernador Guillermo Carmona.

Flojo inicio de campaña.

¿Por qué humillarlo a Fábrega?
En la provincia y, especialmente, en el Gobierno, la caída de Fábrega fue tomada con evidente congoja.

El expresidente del Central tenía una excelente relación con el gobernador Francisco Pérez. Había un diálogo fluido, algo invalorable, teniendo en cuenta la amansadora que deben hacer todos los mandatarios provinciales para negociar y mendigar con el poder central.

Alguien, incluso, lo imaginó como candidato a gobernador del peronismo, pues era una figura de fuste nacional, prestigiosa, muy por encima de los postulantes hoy en carrera.

Pero el buen trato con Pérez no era una excepción. Fábrega era afable en líneas generales con todo el mundo.

“Es un tipo manso, de bajo perfil, sin aspiraciones políticas y con una sólida formación técnica”, lo describe un conocido suyo. “Si demostró una lealtad absoluta durante diez años, ¿por qué la Presidenta lo castigó así? ¿Qué necesidad había de humillarlo, si Juan Carlos igual se va a ir a su casa sin hablar ni hacer escándalo? Él no es Redrado, Lousteau, Prat Gay o Alberto Fernández, que han sustentado su actual carrera política como arrepentidos K”.

Son preguntas sin respuesta fácil.

“En general no gusta, en la patología del cristinismo, que nadie se vaya con alguna cuota de prestigio alto”, es la explicación que le encuentra el Turco Asís.

En este sentido, en el PJ local observan que otra lealtad a toda prueba, como la de Daniel Scioli, está siendo pagada con la misma moneda.

Genera inquietud. Un extraño miedo.

Hacia la toma absoluta del poder
El fusilamiento de Fábrega (el Sensato Marginal, lo llama el Turco) es tomado, por los peronistas más recelosos de Mendoza, como el penúltimo escalón para el reinado de La Cámpora. Como el paso definitivo del kirchnerismo al cristinismo puro. El salto evolutivo hacia la centralidad absoluta del poder.

“Ya tienen, bajo la jefatura de Kicillof, el control económico, financiero, monetario, comercial, etc. Ya han desplazado a De Vido a un rincón, vaciándolo de poder. Solo les falta cargarse a Echegaray en la AFIP, al jefe de Gabinete y, por qué no, a Diego Bossio”, dicen, mirando en derredor por si alguien los escucha.

Alejandro Vanoli, el reemplazante de Fábrega, extremará el esquema de control sobre todas las variables, aventuran.

Ya no está el General.  Tampoco el Nestornauta.

Los Imberbes tienen la plaza liberada.

Agárrense de las manos, canta el Puma.

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