Desdoblar… ¿convicción o simple oportunismo?

Desdoblar… ¿convicción o simple oportunismo?

nov 16, 14 • In Columnas, Política, Tapa

En debate. El intendente Suárez agitó el avispero adelantando comicios. La UCR, envuelta en la confusión y el PJ apunta a unirse

El intendente de Capital Rodolfo Suárez, el gobernador Francisco Pérez y el intendente Alfredo Cornejo. Ilustra Diego Juri para UNO.

El intendente de Capital Rodolfo Suárez, el gobernador Francisco Pérez y el intendente Alfredo Cornejo (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Según el personaje protagónico de El puñal, la desencantada e intensa novela de Jorge Fernández Díaz, “en este país no hay lugar más que para creyentes o cínicos”.

Interesante tesis.

Sirve para ir colocando en sus respectivos casilleros a los actores de la vida pública con que nos vamos topando en el día a día.

Así pues, cuando el Cuervo Andrés Larroque, líder de La Cámpora, propone el proyecto de instalar en el calendario el 7 octubre como el “Día Nacional de la Identidad Villera”, que ya cuenta desde esta semana con media sanción de la Cámara Baja, ¿está actuando como un idealista o como un oportunista, un edulcorante de oídos?

Sobre buena parte de la militancia juvenil que sigue al Cuervo e, incluso, aunque suene extraño, también le hace el aguante a un ícono de Puerto Madero como el vicepresidente Boudou, no hay duda alguna. Se trata de creyentes.

“Todo idealista necesita una religión. Un líder, una idea o una misión trascendental pulverizan la intemperie”, sigue explicando El puñal.

Pero ¿y ellos? ¿Los jefes?

Suárez patea el hormiguero
Idénticas preguntas pueden irse multiplicando hasta el infinito en esta etapa, que será larguísima, de ardiente campaña electoral.

¿Cuántos están actuando por sincera vocación y cuántos movidos solo por el simple cálculo en función de la competencia ya en marcha?

Vale para el tema político de la semana, el desdoblamiento electoral.

En los cuarteles partidarios locales se debate con vehemencia desde que el intendente de la Capital, Rodolfo Suárez, primereó al resto adelantando los comicios municipales, lo que incluye las primarias abiertas.

Pateó el hormiguero, ni más ni menos.

¿Fue convicción lo suyo? ¿Mero oportunismo? ¿O una muestra de habilidad política?

Nada lleva a identificarlo entre los cínicos y los ventajeros.

Capital, desde los tiempos de Viti Fayad, hizo del desdoblamiento una costumbre.

Además, cuenta con el aval partidario (“Está muy bien lo del Rody, está en su derecho y no nos mueve la aguja para la elección general”, evalúa el cacique Alfredo Cornejo).

Y, de paso, enaltece la elección municipal, valoriza la figura del concejal y realza el protagonismo del vecino contra la lista sábana.

En la actualidad, por otra parte, el gran dolor de cabeza para la UCR en todo el país, no es el calendario electoral sino qué hacer con Cobos, con Binner, con Sanz, con Macri, con Massa, con Lilita y con Pino.

Sucede en medio de un sinfín de especulaciones, de negociaciones cruzadas y de operaciones subterráneas.

No saben qué hacer. Literalmente.

No hay mejor manera de decirlo.

Difonso en un brete
Quien está en posición mucho más incómoda que Suárez es su colega de San Carlos. Jorge Difonso, por su ideario demócrata y por necesidades propias, hizo del desdoblamiento electoral una costumbre similar a la de la Capital.

Pero esta vez quiere pegar el salto y jugarse una carta a la gobernación. Lo cual está directamente ligado a la candidatura presidencial de Sergio Massa.

Ambos factores son indisolubles.

Complicado dilema para Difonso.

Complicado para alguien con poca flexibilidad, un fundamentalista puro y duro, como lo atestigua su prédica ecologista sin matices.

Peronistas y mosqueteros
Los peronistas están aún peor que Difonso. Se hallan al borde de un afrodisíaco ataque de nervios.

Poseen una enorme fuerza territorial, ya que sus intendencias concentran alrededor del 80% del padrón electoral de la provincia.

Pero no pueden hacer valer ese potencial si no separan la elección pues los succiona la órbita nacional.

A veces la tracción del aspirante a presidente, en la cúspide de la lista sábana, ayuda, como en 2011, cuando Cristina obtuvo el 54% de los votos. Esta vez, sin embargo, Daniel Scioli, su candidato, ronda, con suerte, el 30% de la intención electoral.

Ningún prurito democrático los guía, ningún idealismo. Tampoco el terror presidencial, como hasta hace poco, el chupamedismo, que los obligaba a cuadrarse.

Se trata, solo, de una especulación práctica.

Ya hay intendentes poderosos que esbozaron una tendencia, como el maipucino Alejandro Bermejo, que hizo un amago de adelantar las primarias abiertas incorporando el voto electrónico.

Félix, en San Rafael, dio señales concomitantes.

Fueron globos de ensayo.

Cuando el PJ ve amenazada seriamente su ciudadela, junta fuerzas.

“Vamos a privilegiar la unidad”, es el mensaje que transmiten hoy.

Lo que haga uno lo harán todos. Como los Mosqueteros de Dumas.

Por el momento, lo más factible es que decidan adelantar solo las primarias abiertas.

Luego, se verá. El panorama está demasiado embrollado.

Hay predisposición, asimismo, de no enturbiarle a Suárez su desdoblamiento, aunque quedan artilugios técnico-legales por resolver.

Y un detalle no menor: para asegurar el proceso electoral del año próximo, incluyendo los tempranos comicios en Capital, es necesario contar con el Presupuesto.

La pasada disputa presupuestaria no promete un proceso tranquilo.

Tendrán que ponerse los pantalones largos porque, como dice Remil, el protagonista de El puñal, con su ácido discernimiento, “no se puede hacer política sin tener guita”.

¿Alguien lo duda?

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