Paco, de Increíble Hulk a demonio de Tasmania

Paco, de Increíble Hulk a demonio de Tasmania

dic 1, 14 • In Columnas, Política, Tapa

El gobernador Paco Pérez furioso como el demonio de Tasmania. Ilustra Diego Juri (para UNO).

El gobernador Paco Pérez furioso como el demonio de Tasmania. Ilustra Diego Juri (para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

La semana, que venía políticamente mal, a los tumbos, terminó de la peor manera: con la suspensión ayer de la Ultra Maratón Aconcagua por una protesta de los guardaparques, conducidos por ATE, que bloqueó el trayecto de los corredores.

Un papelón internacional.

Y que golpea en el corazón de uno de los rubros más exitosos de la provincia, uno de los únicos, hoy, de sostenida y firme proyección, como es su potencial turístico.

Otro motivo para que el gobernador Francisco Pérez se siga dando la cabeza contra las paredes.

Paco Taz contra todos y todas
Sabido es que Pérez a veces suele entrar súbitamente en trance cuando la realidad lo contradice.

Paco Furioso. Al que hemos asimilado, en ese brete, al Increíble Hulk: hierve de bronca y se pone verde.

Ahora mutó. Pasó de la fase Hulk, con su arremetida frontal, a la fase demonio de Tasmania, ese personaje gruñón de los Looney Tunes.

Así describe Wikipedia el accionar de Taz: “Su forma característica de moverse y atacar es girar sobre sí mismo a una velocidad enorme que lo hace parecer un pequeño tornado en donde ocasionalmente se divisa su mano o pie rotando caóticamente; cuando embiste en esta forma es capaz de perforar rocas y gruesos troncos sin desacelerar su marcha y en caso de atacar a una persona o animal estos giran algunos instantes dentro y posteriormente son escupidos con la ropa o el pelaje destrozados y bastante golpeados”.

Retrato perfecto del estado de ánimo de Pérez. De Paco Taz.

Razones no le faltan.

¿Contra quién fue en estos días?

Contra los radicales, con Alfredo Cornejo a la cabeza, por su obstruccionismo en la Legislatura, incluyendo el proyecto minero Hierro Indio. Los acusó de estarse contagiando con “el virus de Lilita Carrió”.

Contra el intendente de General Alvear, Juan Carlos De Paolo, por alentar las puebladas contra Hierro Indio. Le enrostró la venta de droga y la proliferación de prostíbulos.

Contra su directora general de Escuelas, María Inés Abrile, por la resolución que facilitaba a los repetidores acceder a la Bandera.

Contra el proyecto, en el Congreso, de tolerancia cero en el consumo de alcohol, cuyo principal impulsor es un senador “del palo” y precandidato a gobernador, Adolfo Bermejo.

Entre otras acometidas varias.

Hacerse cargo de los propios
Parte de la furia tasmánica de Pérez es fácil de entender, porque la Mendoza institucional, lo reiteramos, se ha vuelto una provincia impermeable a los cambios de fondo.

La Máquina de Impedir reina.

Cualquiera frena cualquier cosa.

Como los petroleros, que por una interna gremial bloquearon la Refinería, ante la pasividad de las autoridades, lo que derivó en desabastecimiento de combustible.

O la protesta, ayer, de ATE, que impidió la Maratón Aconcagua, que había convocado a deportistas de diversos países y que Turismo había promocionado con entusiasmo.

Así, un puñado de manifestantes echó por tierra el trabajo conjunto de tres ministerios (Ambiente, Deportes y Turismo), de la Municipalidad de Las Heras, del Parque Provincial Aconcagua, de la Policía de Mendoza, de la Compañía 8 de Cazadores del Ejército, de la IV Brigada Aérea y de la Asociación Andina para la Medicina de Altura. Además de los actores privados que se involucraron.

Insólito y bochornoso (tanto como la suspensión de las noches vendimiales, en el Frank Romero Day, durante la gestión de Jaque).

¿Contra quién puede enojarse, entonces, Pérez?

Tal vez contra su ministro de Transporte, Diego Martínez Palau, por no asegurar un servicio mínimo del 20% durante las horas del paro de transporte el jueves.

Contra las autoridades de Ambiente, por no advertir lo del Aconcagua.

Contra su ministro de Energía, Marcos Zandomeni, y sus jefes en Diputados, por Hierro Indio.

Contra sí mismo, porque Hierro Indio repitió, en espejo, lo que el propio Pérez había hecho con San Jorge, tirando la toalla cuando era candidato a gobernador.

La bochornosa política
Hierro Indio es, apenas, un proyecto de exploración.

Ni eso se pudo tratar como la gente.

No es un fracaso de Pérez. O del PJ y los radicales. Sino de la política toda (así lo dijo Bermejo). Que no hace avanzar seriamente nada. Ni siquiera la discusión presupuestaria.

Pronóstico fúnebre para la campaña política del año próximo.

El Foro de Convergencia Empresarial, que convocó a buena parte de los aspirantes presidenciales –entre ellos, Julio Cobos y Ernesto Sanz–, viene de presentar un plan para generar tres millones de puestos de trabajo en los próximos diez años.

Entre las áreas a desarrollar se destacó que el shale gas va a permitir la creación de entre 39.000 y 59.000 cargos hacia el 2030. Y Martín Dedeu, de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros, señaló que “si se concretan 15 de los 24 proyectos mineros, el sector puede pasar de 100.000 a 380.000 empleos y llegar a 15.400 millones de dólares de exportaciones”.

Con estos números a la vista, y con el rojo presupuestario de la Provincia en discusión, ¿no se justifica, al menos, un debate de fondo sobre la cuestión? ¿Algo que vaya más allá del simplista cacareo político en la Legislatura y de las consignas herméticas de los ambientalistas?

Pues, aunque sea para bochar el desarrollo minero (o petrolero, Vaca Muerta, ya que estamos), se impone definir una matriz alternativa.

Algo que nos dé de comer, dignamente, en los años venideros.

http://www.diariouno.com.ar/columnista/Andres-Gabrielli/Paco-de-Increible-Hulk-a-demonio-de-Tasmania-20141130-0035.html

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