El inacabable tango feroz entre Cobos y Cornejo

El inacabable tango feroz entre Cobos y Cornejo

dic 7, 14 • In Columnas, Política, Tapa

Ambivalencia. ¿Por qué lucen desunidos dos socios históricos? Porque, para Cobos, todo es confusión y, para Cornejo, claridad

Cobos y Cornejo en su interminable tango feroz. (Ilustra Diego Juri para UNO)

El diputado Julio Cobos y el intendente Alfredo Cornejo (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Un extraño síntoma afecta al radicalismo, que lo hace presa del trastorno bipolar. Se combinan, en su patología de hoy, la abundancia y la escasez, el exceso y el defecto.

Su carencia dominante se verifica en la órbita nacional. En el largo maratón por la presidencia sus aspirantes no logran despegarse del segundo pelotón, a considerable distancia de los tres líderes en las encuestas: Macri, Massa y Scioli.

Su opulencia, en cambio, está en la provincia, donde la UCR sacó chapa de favorito para ganar la gobernación. Lo cual hace surgir, como hongos tras la lluvia, las candidaturas.

Ambos factores son un problema por sí mismos. Y, combinados, redondean un cóctel insalubre.

Nada ilustra mejor este bamboleo entre lo poco y lo mucho que el tango feroz que vienen bailando, desde hace años, invariablemente juntos, invariablemente tensionados, Julio Cobos y Alfredo Cornejo.

El Cleto y el Petiso.

Luces y sombras
La sociedad entre ambos protagonistas se selló al llegar Cobos a la gobernación. Cornejo, como ministro suyo, fue transformándose en su gran consejero y operador político.

Fue su Maquiavelo, incluso luego de que Cobos culminara su traumática vicepresidencia de Cristina.

¿Por qué, entonces, hoy, deberían estar defendiendo posturas diferentes, según los repetitivos trascendidos de prensa?

¿Qué aleja a ambos dirigentes quienes, ante la eventualidad de un rotundo cambio de ciclo, deberían estar más unidos que nunca?

El foso mayor entre los dos es el desemejante presente político que atraviesa cada uno.

Para Cobos, todo es confusión. Se halla en un momento crucial de su trayectoria, tratando de sortear el laberinto en el que se ha metido.

Para Cornejo, todo es claridad, camino sin curvas, unidireccional.

Cobos, solo o en alianza con Binner, marcha cuarto en la carrera presidencial. Está lejos, por ahora. Y sin ases en la manga.

Cornejo encabeza las encuestas para la gobernación. Se recuesta en la contundente elección de su partido en las pasadas legislativas y en su gestión en Godoy Cruz.

Cobos, por prurito personal o por presión del socialismo, se niega a ensayar una sociedad con el PRO de Macri (sus tibios amagues con Massa de estos días son una manera de descomprimir esa tensión).

Cornejo, que solo piensa en ganar en 2015, no le pone mala cara a ninguna posibilidad. No descarta llevar en la boleta la opción presidencial compuesta de UNEN, del PRO y hasta del Frente Renovador, si fuese necesario (el presidente de la UCR, Ernesto Sanz, bendice esta vía de acción, que se replica en las demás provincias).

Cobos, que no es hombre de partido, que no entiende de esa lógica interna, hoy no ejerce el liderazgo natural e indubitable de la UCR nacional, pero ha quedado envuelto en la telaraña del aparatich. Que es burocracia pura e ideologización folclórica. Nada más incómodo.

Cornejo es, hoy, el puño de hierro del radicalismo mendocino. Desde la época de José Genoud, el Pepe, que el partido en su versión local no tenía una conducción semejante. Y a sus rivales internos -algo inevitable en todo radicalismo que se precie de tal-, como Laura Montero, Enrique Vaquié o Mario Abed, aún les queda demostrar si tienen estatura suficiente como para hacerle sombra.

Cobos soporta todo el peso de su trayectoria sobre sus espaldas: ministro, gobernador, vicepresidente, diputado nacional. Ha prometido no volver sobre sus pasos. Está limitado, embretado.

Cornejo no ha prometido nada. Avanza, solo constreñido por sus necesidades coyunturales.

Cobos no ha conseguido otro Cornejo que lo secunde en su epopeya nacional.

Cornejo cuenta, aquí, con uno de los planteles más homogéneos y competitivos de la UCR en el país.

Dudas radicales
En ese dilema se debate la UCR sobre el fin de año, aprestándose para la gran batalla electoral de 2015.

Ya dejaron pasar dos formidables gangas, en 2007 y en 2011, para recuperar el poder. En ambas les ganó Celso Jaque (el Patito Feo) y un hombre de Jaque (Paco Pérez).

Hablar mal de tales peronistas, como suelen hacerlo, es, por ende, hablar mal de sí mismos.

No tienen excusas.

Deben desatar, con cierta premura, sus nudos partidarios.

El principal de ellos es el factor Cobos (el factor Cornejo se resuelve expeditivamente mediante las PASO).

¿Y por qué Cobos es un escollo si en Mendoza mide mejor que nadie?

Justamente por eso: en la única provincia argentina donde mide primero es en Mendoza. En el resto, no mueve demasiado la aguja, ni siquiera en San Juan. Y tras la ruptura de Carrió con UNEN, ha bajado varios puntos incluso aquí.

Conclusión: Cobos podría no ser candidato a presidente.

¿Y a gobernador?

Es lo que alientan sus escuderos históricos (Juan Carlos Jaliff y compañía).

Pero haría que Cobos traicionara su palabra. Algo impropio en alguien que se presenta ante la sociedad como un hombre moral, de valores republicanos.

¿Solución?

Hay una fórmula ideal que los expertos consideran imbatible y que pone a temblar, de la cabeza a los pies, al PJ local: Macri/Sanz en la cúspide presidencial, Cobos en el casillero de senador nacional (o parlamentario del Mercosur) y Cornejo en la gobernación, más los aspirantes municipales en ascenso.

Un combo para ganar.

Pero, claro, los radicales se han vuelto expertos en no ganar.

That’s the question.

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