Desdoblamiento útil y gataflorismo menduco

Desdoblamiento útil y gataflorismo menduco

ene 18, 15 • In Columnas, Política, Tapa

Sacudón. Pérez adelantó las elecciones no por virtud cívica sino por necesidad práctica. Y agrandó el “problema Cobos” en la UCR

Carlos Ciurca, Francisco Pérez y el Chueco Mazzón. Ilustra Diego Juri para UNO.

Primera línea desdobladora: Carlos Ciurca, Francisco Pérez y el Chueco Mazzón (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

El peronismo, como movimiento abarcador y engullidor, hace un culto del verticalismo, de la lealtad, de la conducción firme, de la fe ciega en el líder circunstancial.

El Congreso de la Nación es una confirmación de obediencia máxima y verticalidad. La oposición lo califica de “escribanía”. Votar y aprobar una ley es un mero trámite para el oficialismo. Una bicoca.

Es lo que llevó, por ejemplo, a los cuatro diputados peronistas por Mendoza, Guillermo Carmona, Anabel Fernández Sagasti, Dante González y Omar Félix a apoyar, en febrero de 2013, el hoy tan cuestionado memorándum de entendimiento entre Argentina e Irán para crear una Comisión de la Verdad.

Dicha conducta de rigurosa subordinación al poder central fue explicitada por Fernández Sagasti cuando, al comienzo de su carrera legislativa, se definió como “abogada y soldado de Cristina”. Soldado de la Presidenta, no del gobernador ni de la Provincia.

Fernández Sagasti es consecuente con su ideario. En las reuniones por la intensa crisis vitivinícola de estos días, la diputada operó básicamente como vocera presidencial antes que como representante de los intereses sectoriales afectados.

Vista, por lo tanto, esa veneración puntillosa por la verticalidad, que respetaron los tres últimos gobernadores (Cobos, Jaque y Pérez), el desdoblamiento electoral que se anunció esta semana es un dato histórico para el peronismo mendocino en el Gobierno.

“Sentido común”
De “facinerosos” para abajo, el radicalismo les dedicó un rosario de epítetos malsonantes al gobernador Pérez y a sus muchachos por haber adelantado la elección provincial.

Una calentura del momento.

No hubo, en verdad, en el acto mismo del desdoblamiento, ninguna maniobra delictiva o perversa, como sugiere el término facineroso.

Es un atributo del gobernador, perfectamente contemplado en la ley. Atributo que ya había hecho suya una docena de municipalidades, entre ellas cuatro radicales.

Ahora bien, ¿por qué lo hizo un Gobierno del PJ, por primera vez desde 1983, teniendo en cuenta que siempre fue colgado de su candidato presidencial, cual polizón, en la turbiedad de la lista sábana?

No fue una demostración de independencia.

No fue una recuperación súbita de sentido y orgullo federal.

No fue un acto de civismo y de virtud democrática, un agasajo al votante local.

“Fue sentido común”, explicó, sucintamente, el gobernador.

Clarísimo. Porque en el altar del peronismo hay otro dios tutelar que, llegado el caso, suele imponerse a los demás: el pragmatismo.

La importancia de las comunas que habían ensayado una escapada (Las Heras, Maipú, Guaymallén, San Rafael) obligó a unificar la marcha.

El poder territorial de los caciques es la mejor arma que tiene hoy el peronismo para retener el gobierno.

El anuncio de la decisión fue toda una declaración de principios: Pérez, el vicegobernador Carlos Ciurca y el operador Juan Carlos Mazzón en primerísima línea, como encabezando un scrum detrás del cual se amontonaban los jefes comunales.

Los Panzer dispuestos para una batalla de tanques sin cuartel.

Batalla de vértigo: antes de la Vendimia deberá iluminarse y bendecirse el semblante de los candidatos.

Desdoblamiento y gataflorismo
El sacudón fue hilvanando un curioso collar de reacciones.

Radicales y demócratas se opusieron en los peores términos, como dijimos, pero aclarando que estaban a favor del desdoblamiento. Una muestra más del gataflorismo que caracteriza a la política mendocina. O gatopardismo: cambiar algo para que nada cambie en profundidad.

Ya que estamos, y aprovechando la volada, ¿no podría acordarse una norma, institucionalizando el desdoblamiento provincial, para evitar futuras especulaciones y sorpresas?

“Con el peronismo es imposible”, dictamina el líder radical Alfredo Cornejo.

Hay otra razón, pragmática de nuevo: el desdoblamiento es una de las pocas herramientas políticas de que dispone el gobernador quien, sin reelección, está bastante escaso de poder respecto de sus pares dentro del país. Ninguno ha querido desprenderse de ella antes, ni peronistas ni radicales. Se comprende.

Verticalismo K amansado
Carmona, precandidato a gobernador, Fernández Sagasti y compañía, fundamentalistas del verticalismo, pusieron el grito en el cielo, en nombre del kirchnerismo puro y duro por la separación electoral. Amenazaron con romper el peronismo en Mendoza.

Tras el pataleo, tuvieron que recular, aceptando el hecho consumado.

Es que Pérez no se cortó solo. Antes de comunicar públicamente el desdoblamiento, había informado a la primera plana nacional: De Vido, Capitanich, Aníbal Fernández, Rossi. La presencia del Chueco Mazzón en la foto fue la garantía que faltaba.

Daniel Scioli, el candidato estrella, por su parte, respetaba la decisión.

Más aún: la elección provincial unificada le hubiera permitido a Cornejo sumar la tracción presidencial de UNEN, la de Macri y, quizá, la de Massa. Era una carta ganadora absoluta, imposible de neutralizar (hoy, en cambio, Cobos, con su decisión de Sophie a cuestas, pasó a ser la pesadilla de Cornejo).

Por ende, Mendoza resultaba ser más una piedra al cuello que una contribución, en la elección nacional, para el oficialismo. Mejor sacarla de la pista. Que es lo que ocurrió.

“La verdad no peca pero incomoda”, dice el refrán.

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