Una señora en silla de ruedas hablando al país

Una señora en silla de ruedas hablando al país

feb 1, 15 • In Columnas, Política, Tapa

En vilo. Las dos monólogos de Cristina por cadena nacional agitaron más el clima en torno al caso Nisman. La política, en shock

La presidenta Cristina Fernández. Ilustra Diego Juri para UNO.

La presidenta Cristina Fernández y el fiscal Nisman (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Si no fuera por la cámara excesivamente fija, podría ser una imagen, potente, de película o de moderna serie televisiva.

Una señora, totalmente vestida de blanco, sobre una silla de ruedas (importada, una Vermeiren 708) para su tobillo izquierdo vendado, que agita profusamente sus manos y que, mirando fijo a la cámara, le dice al país: “No les tengo miedo”.

Por cadena nacional.

Lo cual hace más impactante la escena que si hubiese sido un telefilme. Porque la trama, en torno a Alberto Nisman, es verdadera. Una muerte de carne y hueso.

¿Para quién es la admonición, puntualmente?¿Adónde apunta?

Fue el medio y las maneras que eligió la Presidenta para reaparecer en público tras su llamativo silencio inicial ante el deceso del fiscal.

Todos somos iguales, pero…

Poco después, segunda aparición de Cristina Fernández. Otra vez por cadena nacional. Otra vez en silla de ruedas, aunque en tono lila. Con hinchada propia y la habitual claque de gobernadores, obligados a aplaudir cada tres meses al poder central por el desendeudamiento en cuotas.

Y otra vez una enfática advertencia: “Nadie le puede decir a la Presidenta que se calle la boca y no hable, porque hablar voy a hablar todas las veces que quiera”.

Se dirigió así a quienes le reclaman que no interfiera, con sus continuas opiniones, en la investigación del caso Nisman, contrariando el artículo 109 de la Constitución.

El argumento de Cristina es: “Todos somos iguales, libertad de expresión y de prensa es para todos los argentinos, incluida la Presidenta”.

Sin comentarios.

Definió la situación, magistralmente, hace 70 años, George Orwell en su fábula Rebelión en la granja.

Ante el reclamo de los animales por igualdad, como dictaminaba el séptimo mandamiento de la comunidad, aparece dicho precepto, reescrito por los cerdos: “Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros”.

Complicado para el supremo K
Con semejante tono de país impuestos por la intriga en torno a Nisman (“A very argentinian mystery”, lo llama The New Yorker) y las alocuciones presidenciales, poco margen de maniobra le quedó a la actividad política tradicional.

Porque otra iniciativa del poder central terminó de absorber la atención: la candidatura de Roberto Carlés para reemplazar a Eugenio Zaffaroni en la Corte Suprema.

Pese a los buenos antecedentes académicos del aspirante, hubo una impugnación inmediata.

Si bien los argumentos en favor y en contra de Carlés se acumularon copiosamente, hay un antecedente determinante: en noviembre del año pasado, 28 senadores de la oposición (Frente Amplio, PRO, peronismo disidente) firmaron un compromiso de “rechazar el tratamiento de cualquier solicitud de acuerdo para la designación de jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación” ante una eventual propuesta por el gobierno nacional.

El acuerdo está previsto que se extienda “hasta tanto finalice el próximo proceso electoral en virtud del cual se elegirá presidente”.

Está señalado, por lo tanto, el camino a seguir.

Mejor para la suprema paquista
Francisco Pérez, aprovechando el envión, introdujo lo suyo en la provincia, pero con mejor pronóstico. Para que lo de Carlés llegue a buen puerto se necesita la aprobación de los dos tercios del Senado de la Nación. En la Legislatura, en cambio, solo se requiere una minoría simple.

La candidata de Paco, Miriam Gallardo, aunque cuenta, infinitamente, con menos antecedentes profesionales que Carlés y amontona un rechazo más cerrado aún de los opositores, está cerca de ocupar la silla que deja vacía Carlos Böhm.

Podría ser el fruto de una votación ajustada, como la que llevó a la Suprema Corte a Mario Adaro, el candidato de Jaque, en 2011.

El PJ necesita de algún voto “amigo”. Pero los radicales, conociendo el paño, recelan y dicen que “eso siempre se consigue, de alguna manera”.

Gallardo, hoy concejala en Maipú, es tropa azul de los hermanos Bermejo y será parte de la negociación para la repartija de cargos y candidaturas, y en donde pueden barajarse vacantes, también, en la Fiscalía de Estado, la Asesoría de Gobierno y en el Tribunal de Cuentas.

Guaymallén, un laboratorio
Uno de los escenarios más interesantes, hoy, resulta el populoso distrito de Guaymallén.

Es clave por este detalle: “Cuando ganamos la Provincia, también ganamos Guaymallén. Y viceversa”, reconoce un alto dirigente del PJ.

Al intendente interino Luis Lobos podría salirle al ruedo su antecesor, el diputado nacional Alejandro Abraham (no lo ha decidido aún, está midiendo sus chances) y ya se anotó en la carrera el ministro de Ambiente, Guillermo Elizalde.

Ayer en la mañana, Elizalde consignó en su cuenta de Twitter: “Queremos que se presenten Abraham y el actual concejal-intendente a las PASO. Representamos distintas cosas y tenemos que ofrecer opciones”.

¿Por qué quiere enfrentar a los dos a la vez? Para dar una idea de renovación dentro de la continuidad.

Por la UCR hay cinco anotados, con pareja intención de voto. Marcelino Iglesias, pollo de Cobos, es el más fogueado y lanzó una campaña muy agresiva contra Lobos.

Confían los radicales en que las primarias abiertas terminarán unificando a la tropa y que la dupla gubernativa Cornejo-Montero traccionará hacia la victoria.

Como sea, Guaymallén se convirtió en uno de los territorios a mirar.

http://www.diariouno.com.ar/columnista/Andres-Gabrielli/Una-seora-en-silla-de-ruedas-hablando-al-pais-20150201-0019.html

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