Alianzas, volantazos y ratas que dejan el barco

Alianzas, volantazos y ratas que dejan el barco

mar 22, 15 • In Columnas, Política, Tapa

Al rojo vivo. El acuerdo UCR-PRO bajo liderazgo de Sanz y el abandono de La Cámpora a Paco marcan hoy el tiempo político

El gobernador Pérez junto a Cobos y Alfredo Cornejo junto a Ernesto Sanz, las figuras de la semana. Ilustra Diego Juri para UNO.

Las vueltas de la vida: Paco Pérez, Julio Cobos, Alfredo Cornejo y Ernesto Sanz (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

El hombre, muy ofuscado, se despachó para descargarse contra los que estaban abandonando el barco: “Son ratas”, dijo.

“Eso de andar buscando el mejor madero para que la rata avance, eso es huir como rata por tirante”, dijo, más precisamente.

Lo podría haber suscripto el gobernador Francisco Pérez aludiendo a la juventud maravillosa de La Cámpora que esta semana dejó en bloque su gobierno. O los mismos camporistas respecto de Paco por haberse desmarcado de Cristina, reina madre y única razón de ser en esta tierra.

O los radicales tradicionalistas por lo dispuesto en Chivilcoy.

O cualquier otro, tantos son los movimientos, galopantes, de un lado a otro, a medida que el calendario electoral se va adentrando en zona de definiciones.

Lo cierto es que la metáfora ratonil dirigida a los desertores pertenece al diputado Felipe Solá, precandidato a gobernador bonaerense por el Frente Renovador de Sergio Massa, uno de los máximos damnificados por la convención de Chivilcoy.

La cosa está que arde.

Cristina pasa la zaranda
El hombre político de la semana en el país fue el senador por Mendoza Ernesto Sanz, en su calidad de presidente nacional de la UCR.

Al imponer en Chivilcoy su idea de aliarse con el PRO de Mauricio Macri para competir por el Sillón de Rivadavia, produjo un sacudón fenomenal que obligó a propios y extraños a tomar decisiones drásticas.

Por ejemplo, Cristina Fernández, como jefa del Frente para la Victoria, empezó a limpiar su abundante lista de candidatos. El primero en bajarse fue Julián Domínguez, con destino a la provincia de Buenos Aires.

Rossi, Aníbal, Taiana y otros anotados menores para hacer bulto, vislumbran el mismo derrotero.

La zaranda dejaría a solo dos en carrera, mano a mano, a derecha y a izquierda: el gobernador Daniel Scioli, opción “liberal”, y el ministro Florencio Randazzo, supuesto guardián de la ortodoxia K.

El peronismo oficial de Mendoza ya eligió hace tiempo. Surfea en la ola naranja de Scioli. Por eso el éxodo camporista. Nada más previsible.

Sanz, el cazafantasmas
La convención radical volvió a dejar en claro la importancia que sigue manteniendo Mendoza.

El duelo final, como en las mejores películas del Viejo Oeste, fue entre dos comprovincianos, Sanz y Cobos.

Y la decisión nacional de sellar un acuerdo con Macri repitió el convenio pionero alcanzado antes en la provincia, pergeñado por el candidato a gobernador Alfredo Cornejo.

Mendoza sigue siendo una rareza para la UCR. Solo aquí es amplia favorita para la gobernación. Y sigue siendo, por lo mismo, una tabla de salvación para una fuerza política amenazada por la diáspora y la agonía tras la hecatombe de De la Rúa.

Ahora bien, pese a su acreditada victoria y a ser dueño de todos los flashes y micrófonos estos días, Sanz debe moverse, a tientas, por intrincados laberintos.

Hoy sus principales fantasmas son dos. Uno, el que agitan desde las poderosas usinas mediáticas del kirchnerismo tratando de asimilar el pacto con Macri a la Alianza. El otro lo exponen sus propios correligionarios,cuando aluden a la “derechización” del partido.

De todos modos, Sanz recita su credo mayor: “Debemos recomponer el equilibro de poderes en el país. De lo contrario, vamos a entrar en emergencia política”, dramatiza.

No ve otra alternativa. O hay alternancia o se marcha hacia el esquema de partido único, como el del PRI mexicano. “La UCR tiene la llave para lograr ese equilibrio”, se entusiasma. “Si no, vamos a vivir momentos jodidos”.

Cobos: momento de decisión
A Julio Cobos la historia lo ha puesto en una situación incómoda.

Hace poco más de un lustro, fue el político con más brillo del país tras el voto no positivo en torno a la 125.

Desdorada esa estrella, pudo ser el único mendocino en retornar a la gobernación, urnas mediante, en estos 30 años de democracia. Decidió no intentarlo.

Tampoco será presidente de la Nación. Otra vez su partido le dio la espalda, como hace cuatro años.

¿Qué le queda? Si se suma al proceso en marcha, podría postularse a senador nacional, recuperando protagonismo. Le queda, también, colaborar desde el Congreso para la consolidación de un eventual triunfo opositor.

Sus correligionarios dudan.

Tras aceptar, caballerescamente, lo de Chivilcoy, volvió a Mendoza y descargó munición gruesa contra Macri. “Si libera el cepo cambiario habrá más inflación y se va a disparar el dólar”, le dijo a diario UNO.

A Sanz se le hizo un nudo en la garganta, se le cortó el aliento.

Nada alimenta más el fantasma de la Alianza que salidas como esta.

“A Julio le cuesta jugar en equipo, como uno más. Le cuesta aceptar que, en determinados momentos, no es el muchacho de la película”, dicen quienes lo conocen bien.

Una disyuntiva que impone el destino.

El sinceramiento de Paco
Al gobernador Pérez, entre tanto, también le llegó la hora de situarse frente a la historia. Y eligió el camino de la sinceridad. Ya no hay margen para el verso que exige el relato.

El PJ mendocino, conducido por él y por el vice Carlos Ciurca, ha optado por Scioli, ha elegido fórmula locales propias y ha privilegiado la fuerza territorial de sus intendentes.

Era lógico, entonces, que La Cámpora abandonara masivamente el Gobierno. La excusa son los derechos humanos. Pobrísima justificación ante un gobernador que promovió un juicio histórico y modélico como el que se les sigue a Otilio Romano y compañía.

La Cámpora se cierra sobre sí misma, como último foco de resistencia.

“A nosotros nos gustaría que fuera Máximo (Kirchner) el presidente… o nos gustarían Wado (De Pedro), el Cuervo (Larroque), Axel (Kicillof), porque estamos orgullosos de esta generación”, dijo, en Buenos Aires, el diputado José Ottavis.

Este concepto resume todo su ideario.

Contarán, como en las internas de Capital, con todo el aparato nacional. Por ejemplo, el acto de lanzamiento de la fórmula gubernativa Carmona-Naman fue televisado, en directo, el viernes, por el canal de cable CN23. Una prueba de que dispondrán de los “fierros” oficiales.

Será, quizá, la última batalla de los muchachos en estas tierras, antes de intentar alguna candidatura en las elecciones nacionales. Poner alguna baza para la soñada “operación retorno”. Para la contraofensiva.

A Paco no le movió demasiado la estantería. No a esta altura.

Al poner en valor a su nuevo subsecretario de Derechos Humanos, Daniel Tagarelli, apuntó sin delicadeza contra los huidos.

Apuntó contra “la elite que hay en materia de lobby en derechos humanos y que son los que muchas veces aparecen y que no son los que realmente estuvieron directamente afectados”.

Una declaración de alto voltaje.

Una demarcación impensada, hasta hace poco, para cualquier mandatario provincial guarecido bajo el tinglado K.

Rata de dos patas /te estoy hablando a ti…”, canta, en nombre de Ella, Paquita la del Barrio. “…porque un bicho rastrero/ aún siendo el más maldito/ comparado contigo/ se queda muy chiquito”.

Es así nomás. La vida te da sorpresas.

Compartir

Related Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Scroll to top