El PJ, como el Lobo, necesita un triunfo ya

El PJ, como el Lobo, necesita un triunfo ya

abr 5, 15 • In Columnas, Política, Tapa

Otra caída. El rechazo de Gallardo en la Legislatura alarga la seguidilla de traspiés del peronismo, urgido de torcer el rumbo

El gobernador Paco Pérez y a la derecha Miriam Gallardo. Ilustra Diego Juri para UNO.

El gobernador Paco Pérez y a la derecha la imagen de Miriam Gallardo (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Hay momentos en que la mano viene fulera y se requiere, imperiosamente, un triunfo para torcer la tendencia.

Les pasa al peronismo y al Lobo del Parque, que amontonan una seguidilla de derrotas preocupante.

La alegoría deportiva no es ociosa, porque un partido político, como un equipo de fútbol, necesita recuperar el ánimo, la fe, de su propio plantel y de la parcialidad que lo sustenta.

Sobre todo en tiempo de elecciones. Y con un calendario de votación tan exigente como el de este tiempo.

La taba culera del PJ
La situación de Gimnasia y Esgrima, que marcha antepenúltimo en el ascenso, es más justificable. Se está estrenando, recién, en la categoría. Y tiene por delante un largo campeonato como para adquirir experiencia y resarcirse.

Al PJ, por el contrario, le sobra experiencia, es el dueño de la pelota provincial desde hace casi ocho años y tiene el momento de las definiciones frente a las narices. Su margen de error se angosta gravemente.

Lo peor es la acumulación sucesiva de derrotas, algunas por goleada, como en las legislativas de 2013 ante el radicalismo de Julio Cobos (20 puntos de diferencia), y otras por ventaja mínima, como ocurrió este martes en la Legislatura con el fallido pliego de Miriam Gallardo.

Los sinsabores gotean sin parar, como las PASO inaugurales de este año en Capital y San Carlos, mientras que las alegrías, en materia de competencia, son pocas. Casi nada.

Ese goteo acerbo se fue verificando en distintos ámbitos, no solo en las urnas tradicionales.

Dos ejemplos emblemáticos: el peronismo, pese a su claro favoritismo en la UNCuyo, no pudo doblegar a Daniel Pizzi. Y aunque suene irónico, hasta tuvo que aplaudir en la Vendimia el reinado de Rocío, representante de un feudo radical como es el Junín de Mario Abed.

El vaso medio vacío
Cabe preguntarse si el gobernador Francisco Pérez, en el conteo final, se anotó un triunfo o una derrota en la Legislatura cuando se trataron los tres pliegos de sus candidatos destinados a una renovación generacional en las instituciones.

Era algo con lo que había soñado, intensamente, Alejandro Cazabán, como cerebro político de Celso Jaque, en la anterior administración.

Pérez tuvo una chance más abierta ahora. ¿La desaprovechó o cumplió su cometido?

Quienes se empeñan en ver el vaso medio lleno festejan las incorporaciones de Ricardo Pettignano al Tribunal de Cuentas y de Fernando Simón como fiscal de Estado.

A los que observan el vaso medio vacío les basta y sobra con poner de relieve el malhumor que envolvió a Pérez al enterarse de que Gallardo no ingresaría a la Corte.

De los tres aspirantes, esta última era su apuesta más personal, la que tenía una mayor fuerza conceptual.

Su teoría del “error involuntario”, por la supuesta torpeza de la senador Carina Segovia en la votación, es una manera de tirar la pelota afuera.

“La pelota no dobla”, le faltó decir.

Un colaborador de Pérez lo blanqueó en voz baja: “Fue un mazazo”.

Ojo por ojo
La votación en la Legislatura, a la que la mayoría de las crónicas periodísticas calificó de “escandalosa”, reflejó, de manera nítida, el clima deliberativo de nuestra agenda pública. Que es áspero, desapacible. Se vocifera más de lo que se dialoga.

Y en primera fila de este show de Titantes en el Ring en que se ha convertido la política mendocina están el gobernador Pérez y el candidato a gobernador radical Alfredo Cornejo. Se denigran el uno al otro sin moderación y sin pausa.

La sesión en el Senado ilustró ese aporreo. Ni más ni menos.

Ahora bien, ¿por que el peronismo envió los pliegos de tres candidatos de fuerte extracción partidaria, tres militantes, poco tiempo antes de dejar el poder?

Es la principal objeción opositora.

“El radicalismo, en 1987, designó a Llorente, Nanclares y Farruggia, siendo el primer gobierno democrático después del golpe”, les recordó el lasherino Rubén Miranda.

“Felipe (Llaver) me metió, a último momento, a tres candidatos cuando yo ya había ganado la elección”, suele quejarse, nostálgico y en consonancia, José Octavio Bordón.

“No hay un solo miembro de la Corte que no tenga perfil partidario”, agrega un tercero.

O sea, esto es ojo por ojo, diente por diente.

Salir del barro
Solo Paco Pérez tiene la oportunidad de revertir este mal clima político que agobia a Mendoza.

En caso de que decida insistir, ahora, con otro pliego para reemplazar a Gallardo, puede elegir a alguien de su confianza, a un amigo, con todos los riesgos que ello implica.

O puede apostar por un candidato (o candidata) sin marcada pertenencia “pejotista” y con sobrados méritos académicos o profesionales.

Como ya hiciera con Omar Palermo.

Sabiendo, por otra parte, como le dicen algunas voces sensatas que, a fin de cuentas, “cuando vos ponés en la Corte a alguien del palo, una vez que entra deja de ser de los tuyos. Pasa a formar parte, automáticamente, de la corporación judicial”.

Es lo que sucede en Mendoza, al menos, donde existe una buena opinión sobre la Suprema Corte, compuesta, se dice, por gente respetable.

No habría porqué rasgarse las vestiduras, entonces.

http://www.diariouno.com.ar/afondo/El-PJ-como-el-Lobo-necesita-un-triunfo-ya-20150405-0032.html

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