Kicillof, ¿héroe o villano en el Juego de tronos?

Kicillof, ¿héroe o villano en el Juego de tronos?

abr 12, 15 • In Columnas, Política, Tapa

El enviado. A una semana de las PASO locales, el superministro vino a ratificar el apoyo de Cristina al candidato de La Cámpora

El gobernador Pérez con el mimnistro Kicillof. Ilustra Diego Juri para UNO.

Canción de hielo y fuego: el gobernador Paco Pérez y el ministro Axel Kicillof (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Hoy es un día de fiesta para los fanáticos, para los idólatras. Arranca la quinta temporada de Juego de tronos, una de las series televisivas más encomiadas y galardonadas de esta época.

Son su combustible “las luchas intestinas de poder, la insaciable sed de venganza”.

Nada que no se encuentre en la política argentina. Que hoy también inaugura nueva temporada de su Juego de tronos criollo, algo más modesto, con las primarias en Salta.

Hubo, es cierto, un prolegómeno en las PASO mendocinas de Capital y San Carlos. Pero fue a nivel municipal. En el caso de este domingo, se ponen a consideración las candidaturas a gobernador, lo cual ha motivado el peregrinaje de los presidenciables por la provincia norteña.

Scioli, Macri, Massa, Sanz y hasta Altamira exhiben distintas simpatías en estos comicios que llevan, en los papeles protagónicos, al gobernador Juan Manuel Urtubey y al exgobernador y actual senador Juan Carlos Romero.

Se trata, solo, de un primer round que no define nada en Salta, pero que les sirve a los presidenciables para subir otro peldaño de una cuesta muy escarpada para todos.

Luego, el domingo que viene, será el turno de Mendoza y Santa Fe.

Una Mendoza muy particular
El escenario local se ha vuelto bastante peculiar. Más que disputarse aquí una pulseada entre oficialismo y oposición, entre el kirchnerismo y el resto, lo que sobresale, por el momento, es la interna peronista.

Curiosamente, luego de once años de alineamiento K a través los gobiernos de Cobos, de Jaque y de Pérez, ahora, de golpe y porrazo, la provincia recuperó un sentido de identidad desde el PJ gobernante. Le rebrotó, cual yuyo del desierto tras la lluvia, su espíritu federal.

Es en el seno del partido en el poder, precisamente, donde se librará la única interna verdadera para la gobernación. Una interna de sumo interés político y que hasta hace poco parecía impensable.

Hasta hace poco, a los candidatos los designaba a dedo Cristina en Buenos Aires y el Chueco Mazzón ordenaba la repartija de cargos.

Ya no más.

Se acabó la política del “sí, bwana”.

Ahora hay enfrentamiento interno. Intestino. Muy intenso.

El arribo del niño mimado
Tras el ninguneo de Cristina Fernández al gobernador Pérez, a principios de marzo, en una videoconferencia para inaugurar una procesadora de legumbres, mucho se habló de la relación Nación/Provincia.

El viernes quedaron zanjadas todas las dudas con la visita a la provincia del superministro de la Presidenta, su niño mimado, el funcionario que la hipnotiza, Axel Kicillof.

Hoy Axel “es” Cristina.

Pues bien, nadie del Gobierno mendocino ni de su entorno se le acercó. Tampoco él se preocupó por ellos. Se desdeñaron mutuamente.

Vino nada más que a apoyar la precandidatura a gobernador de Guillermo Carmona.

No paró ahí. En sus dichos esbozó descarnada, cruelmente, cómo es el pensamiento del Gobierno nacional respecto de las provincias.

Si Mendoza “tiene problemas para pagar sueldos, el Gobierno nacional no puede sustituir lo que la Provincia no logra”, dijo el ministro, apuntándole, directamente, a Pérez.

“Si en el país hay mucho para hacer aún, en Mendoza hay mucho más, porque hay que aprovechar más las oportunidades”, agregó.

Y la perla. Kicillof atribuyó la grave crisis vitivinícola a la situación del mercado internacional.

El típico “yo no fui”.

Ninguna mención al atraso cambiario, a la inflación, a la recesión, a la escasez de crédito internacional y a un larguísimo etcétera, variables, todas ellas, que escapan a la responsabilidad de cualquier gobernador.

Secuelas de un amor (o desamor) abandónico.

¿Héroe o villano?
La influencia de Kicillof se ejerce sobre la economía, claro está, pero se extiende al terreno electoral.

¿Como héroe o como villano?

Al igual que los perfiles trazados por la brillante pluma de George Martin en Juego de tronos, su figura concentra luces y sombras, virtudes y defectos, como cualquiera.

Para la Presidenta, lo dijimos, es su caballero andante. Su Sir Lancelot.

Para La Cámpora, que es el núcleo duro que sostiene la candidatura de Carmona contra el peronismo mendocino tradicional, es el mejor candidato a presidente.

Para Scioli, es una espina que no puede sacarse. Debe admitirlo, ambiguamente, una y otra vez, como eventual compañero de fórmula.

Para el arco político no kirchnerista, Kicillof es “el Cavallo de Cristina”, un Rasputín, un monje negro.

Volviendo a Mendoza, Kicillof aclaró que su visita era como “militante”, como “compañero” camporista. Tal vez, como candidato.

¿Cuántos votos podrá transferirle a Carmona?

En una reciente encuesta de Reale/Dalla Torre, se pregunta qué actitud debería tener el próximo gobernador respecto del gobierno nacional. “Una actitud firme de reclamo” sumó el 62,54% contra el 35,13% de “una actitud conciliadora”.

Derivaciones, sorpresivas, de una relación abandónica.

Abandónico, en psicoanálisis, no es el que irresponsablemente se toma el espiante.

Alude a personas con baja autoestima. “Abandónico es quien teme el abandono y las frustraciones”.

Se puede crecer de golpe.

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